Marianela Pablovich Hazrún - La deserción una problemática que no se erradica. ¿Habrá solución?
Durante mucho tiempo el hecho de recibir una educación fue el medio que permitió el ascenso social de un sector muy importante de la población. La posibilidad de progresar material, social, y culturalmente se centraba en el acceso al sistema educativo.
Sin embargo desde hace tiempo el camino hacia una educación se convirtió para muchas personas en un sueño difícil de cumplir.
La disminución del presupuesto para esta área junto a la falta de acciones por parte del Estado, provoca una desigualdad en la distribución de saberes y conlleva a una sucesión de problemáticas como el ausentismo, la repitencia y la deserción.
El conflicto de la deserción escolar está vigente hace muchos años y parece una “moda” que se ha instaurado en la sociedad, y cada vez se hace más difícil erradicarla.
Se ha llegado al acuerdo de que la educación es “la transmisión de conocimientos, saberes, valores, actitudes, etc. con el fin de que los niños logren una plena adaptación a la vida en sociedad.”
Desde la Ley de educación N° 1420 que dictaba que la escuela debía ser obligatoria, gratuita y laica, hubo muchas transformaciones, ya que la sociedad no es la misma y los problemas que hoy se viven no eran los de antes lo que implica que los niños estén varados en las calles en vez de estar dentro de las aulas.
La escuela intenta brindar un conjunto de herramientas esenciales para el aprendizaje y nos prepara como ciudadanos para poder insertarnos en el mundo laboral. Pero en la realidad que hoy vivimos necesitamos que además sea fuente de contención, de apoyo, de refugio, para que el alumno pueda lograr socializarse y formarse de valores.
No obstante la escuela ha sufrido desde hace muchos años, y sigue hoy vigente, un proceso paulatino de deserción... la falta de conocimientos sobre el verdadero significado de la educación, sumado a problemas familiares (falta de sustento, incentivo y comprensión), problemas socio-económicos, la ausencia de conexión, de motivación, de interés por los estudios, la individualidad, la falta de compañerismo, la carencia de compromiso de muchos directivos y docentes, el mal manejo de la educación por parte del Estado sumados a los propios problemas del alumno como la vulnerabilidad que vive el adolescente, la gran soledad y tristeza, que los abruma, hace que esta lucha sea muy difícil de combatir.
Podríamos buscar culpables: los profesores, los alumnos, los padres, los directivos, la familia, el estado, la sociedad...
Pero lo cierto es que es un problema de todos y que nos afecta a todos.
La educación es el cimiento de las personas, es el proceso de aprendizaje por el cual junto a los conocimientos propios, el alumno incorpora otros y se consolida como ciudadano. Lo importante de la educación, a su vez, no es la mera reproducción de conocimientos sino la transformación y producción de éstos.
¿Qué puede hacer cada organismo para reinvertir esta situación?
*La escuela: Buscar nuevos métodos de aprendizaje que atraigan al alumno para que el desinterés sea cada vez menor.
Asimismo la escuela ya realiza mucha funciones que no son específicamente educativas como instalar comedores o brindarles una contención a aquellos alumnos que cuentan con problemas familiares.
*La familia: debería repensar el papel del niño, el cual no esta preparado para el ámbito laboral si aún no finalizó el ciclo escolar. Buscar las formas de acompañarlo y brindarles todo la contención y el cariño necesario, para ayudarlos en su crecimiento como personas.
*El Estado: debería reivindicar la política socio-económica que se está atravesando para que los alumnos en vez de trabajar estén llenando más aulas. Formularse la pregunta si: ¿Realmente este sistema educativo es el correcto y si su “eficacia” está dando buenos resultados? Implementar más proyectos además del Plan Fines y C.O.A desde el Ministerio de Cultura y Educación para que aquellos que ya abandonaron puedan reinsertarse en el sistema educativo.
Del mismo modo, hay muchos factores que contribuyen a que la situación no se modifique, los medios de comunicación por su parte no muestran valores ni cultura, solo muy pocos “nos hacen reflexionar” sobre la realidad que vivimos y que nos golpea en todos los ámbitos no solo en el educacional. Los medios deberían difundir y transmitir las herramientas para que el niño construya sus ideales, se defienda y no se llene de imágenes frívolas y superficiales.
También las publicidades que los medios difunden son una cuestión fundamental. A la hora de apostar a la educación ¿Cuántas propagandas se promueven? En cambio ¿cuántos aparatos electrónicos productos del consumismo vemos por día en la televisión? ¿Por qué no hacer una propaganda atractiva que incluya el tema educación?
Los adolescentes por su parte, se dejan persuadir por las ofertas del mundo consumista y tienen la concepción de que trabajando lograrán comprar todo lo que deseen, que la educación por su parte no les brinda, sin saber que en realidad la educación es una ganancia a largo plazo.
Esperemos que en un tiempo la lucha por una educación justa, verdadera y equitativa deje de ser una utopía. Sabemos que llegar a este sueño puede tomar mucho tiempo pero si no nos activamos desde ahora nunca alcanzaremos este objetivo, y para eso se necesita que la educación sea tomada en serio. Podemos contestar a la pregunta (¿habrá solución?) sólo si tomamos conciencia como personas que “saber leer y escribir no es ser libres, es estar presente y activo en la lucha por reclamar la voz, la historia, y el futuro de uno mismo.”
Editado por Sebastián Bonifacino a las 04:15 AM | Palabras: [ 912 ]
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