Agustina Masselo - Texto narrativo
El Hogar de niños Creciendo en Familia, es una entidad de bien público que ejerció su labor durante cuatro años en la ciudad de Pergamino, provincia de Buenos Aires, Argentina.
Según la definición jurídica, una entidad de bien público es aquella que
“Reconócese como entidad de bien público, a las asociaciones, sociedades, fundaciones y toda otra entidad, cualquiera sea su naturaleza, que desarrollen actividades de interés social, cultural, benéfico, en general de cooperación para el logro del bienestar de la comunidad.”
“Se reconoce como tal por parte del municipio respectivo para con esto obtener la exención impositiva prevista en el artículo 76 inc. e) del Código Tributario Municipal.”
El Hogar de niños Creciendo en Familia comenzó a funcionar el 15 de agosto de 1999, y continuó ejerciendo su labor hasta mediados del año 2003. A lo largo de su existencia, transitaron allí un máximo de doce chicos, de edades entre 0 a 9 años.
La función principal del hogar era la de albergar transitoriamente a todos aquellos niños menores de cinco años, que por razones de maltrato, desnutrición, abuso o negligencia, debían ser separados de los padres temporalmente. Los niños menores, entonces se declaran en situación de riesgo cuando, sin estar éste privado en su ámbito familiar de la necesaria asistencia moral o material, se ve afectado por cualquier circunstancia que perjudique su desarrollo personal familiar o social y que permita razonablemente temer que en el futuro pueda estar incurso en una situación de desamparo o de inadaptación.
El Tribunal de Menores de la ciudad de Pergamino se encargaría entonces, a partir de las denuncias realizadas por vecinos o conocidos de las familias que cometen desamparo de sus hijos, de acercarse a las viviendas y tomar parte en la situación. En el caso de corroborar las denuncias específicas, la justicia debe determinar que es necesario que los niños en situación de riesgo permanezcan temporalmente en el Hogar de tránsito, hasta que se determine una solución a la problemática.
Art. 17 de la L.O. 1/1996, de Protección Jurídica del Menor
"En situaciones de riesgo de cualquier índole que perjudiquen el desarrollo personal o social del menor, que no requieran la asunción de la tutela por ministerio de la Ley, la actuación de los poderes públicos deberá garantizar en todo caso los derechos que le asisten y se orientará a disminuir los factores de riesgo y dificultad social que incidan en la situación personal y social en que se encuentra y a promover los factores de protección del menor y su familia.
Una vez apreciada la situación de riesgo, la entidad pública competente en materia de protección de menores pondrá en marcha las actuaciones pertinentes para reducirla y realizará el seguimiento de la evolución del menor en la familia".
Art. 172.1 del Código Civil
"La entidad pública a la que, en el respectivo territorio, esté encomendada la protección de los menores, cuando constate que un menor se encuentra en situación de desamparo tiene por ministerio de la Ley la tutela del mismo y deberá adoptar las medidas de protección necesarias para su guarda (...). Se considera como situación de desamparo la que se produce de hecho a causa del incumplimiento, o del imposible o inadecuado ejercicio de los deberes de protección establecidos por las leyes para la guarda de los menores, cuando éstos queden privados de la necesaria asistencia moral o material".
La situación de desamparo de un menor, más grave que la de riesgo, implica una salida automática de su núcleo familiar.
Una vez integrados los menores al hogar de tránsito, existen dos caminos que puede optar la justicia por tomar con respecto a la situación:
Pérdida de la Patria Potestad# de uno o ambos padres. Los niños pueden ser dados en adopción.
Reintegración de los niños en situación de riesgo a la familia de precedencia, por mejoras en la condición de vida, justificadas ante el Tribunal de Menores.
Funcionamiento del hogar
El Hogar de niños que surge en la ciudad de Pergamino en el año 1999 por obra del matrimonio Yché-Romano, fue hasta la actualidad, el único en su especie. La comisión directiva encargada del mantenimiento material y legal de hogar estaba constituida por:
* Presidente: Claudio Javier Yché
* Vicepresidente: Guillermo Muscara
* Secretario: Jose Luis Chimento
* Tesorera: María Jose Romano
* 1er Vocal: Sergio Capel
* Vocal suplente: Juana Ganem
* Revisor de cuentas: Vanina Raimundo
* Suplente: Susana Ganem
A pesar de estar determinados cada uno de los roles administrativos y jurídicos de cada uno de los responsables, según los trabajadores voluntarios del lugar, el matrimonio conformado por Claudio Javier Yché y María José Romano, únicamente hacía presencia física una o dos veces por semana en el hogar de calle Azcuénaga 1149, pero todas las falencias y problemas de organización específicos de aquella casa, eran solucionados por los voluntarios, y en todo caso, por la directora designada en el año 2001, Cristina Luján Toledo.
Las personas encargadas de la limpieza, alimentación, asistencia de los menores, eran en su totalidad trabajadores voluntarios, ninguno de ellos cobraba un sueldo o estaba contratado por las autoridades de la asociación. El hogar se organizaba en turnos de seis horas, y en cada uno de ellos se ocupaban de las tareas diarias dos voluntarios ad honorem. El hogar cambió reiteradas veces de voluntarios, ya sea porque no tenían la fortaleza necesaria para trabajar con niños en esa situación, o por cuestiones personales económicas.
Únicamente a fines del año 2003, meses antes de que cerrara el hogar, el matrimonio encargado recibió cinco becas monetarias, que fueron destinadas en mayor parte para cubrir los gatos de los chicos que vivían en el lugar, y un mínimo porcentaje fue entregado por semana a los voluntarios del hogar, como pago simbólico por su tarea.
La jornada de los niños dentro del hogar Creciendo en Familia comenzaba a las 7 de la mañana, desayunaban, concurrían al jardín o a la escuela, almorzaban, eran higienizados, jugaban en tu tiempo recreativo, dormían una siesta vespertina, cenaban alrededor de las 7 de la tarde, y luego volvían a dormir para recomenzar su día.
Los días viernes a las cinco de la tarde el hogar cerraba y reabría sus puertas los lunes a las nueve de la mañana. Durante el fin de semana, los niños debían ser ubicados con alguna familia dispuesta a cuidarlos por esos tres días. El hogar ubicaba a las familias en base a un listado provisto por autoridades legales, en las que figuraba el nombre de aquellas que se encontraban en situación de espera para la adopción de un hijo. La idea de llevarse a los niños durante el fin de semana, era para poder otorgarles algunos gustos personales o actividades que no podían realizar normalmente en el hogar, además de poder establecer mayor contacto con la familia que podría adoptarlos en un futuro.
De todas formas, la rutina de que los niños pasen el fin de semana con sus familias tutoras, se volvía más necesaria aun pese a la deficiencia económica que atravesaba el hogar: los niños podían ser bien alimentados e higienizados, recibían mayor atención médica y contacto con las personas a su cuidado, en contraste con lo que vivían diariamente en la calle Azcuénaga. El hogar había sido centro de conflicto en la ciudad de Pergamino a partir de unas denuncias que afirmaban que los subsidios y sustentos financieros que recibían del Estado Argentino por ser una entidad de bien público, no eran volcadas en su totalidad en el domicilio. Existían muchas faltas dentro del lugar, tales como no poseer una línea telefónica para utilizar en cualquier situación de emergencia (el hogar se encargaba de niños de cinco cuatro meses de edad) o de utilizar una dieta alimenticia que podría perjudicar el desarrollo futuro de los niños, desarrollada especialmente por Claudio Javier Yché y María José Romano, quienes practicaban la religión adventista y no consumían carne o huevos.
El hogar fue severamente criticado por la alimentación que recibían los menores allí: su dieta era lactovegetariana. Su nutrición se basaba en derivados lácteos, hortalizas y verduras, y cereales. El cuestionamiento que surgió a partir de algunos los padres que concurrían como visitantes y eran tutores de los menores en cuestión, exigía que los niños debieran comer obligatoriamente carne y huevos, mayormente pese a la situación de desnutrición infantil con la que habían ingresado la mayoría de los menores al hogar.
La totalidad de los niños que vivieron esos cuatro años en el hogar de calle Azcuénaga, provenían de hogares constituidos precariamente: grandes familias con muchos integrantes, núcleos familiares desintegrados, padres desempleados, viviendas inseguras, mínima presencia de adultos mayores. Los niños menores de cinco años sufrieron graves trastornos psicológicos y físicos pese a cuadros de desnutrición, maltrato, violación, abuso; los cuales continúan hoy en día presente en la mayoría de los niños. Un claro ejemplo de las secuelas que pueden encontrarse en los menores como consecuencia de su duro pasado, se ve reflejado en el casi inexistente control de esfínteres: muchos de ellos en la actualidad no pueden retener la orina, con más de 9 o 10 años.
Sustento económico
El mantenimiento económico del Hogar Creciendo en Familia fue, durante todo el período de su existencia fue una de las problemáticas más grandes que dificultaron su funcionamiento. El hogar, una vez declarado como entidad de bien público, posee exención de impuestos y además, se le entrega un subsidio monetario para su desempeño, determinado por el Estado Argentino. A pesar de recibir estas ayudas financieras, el hogar siempre continuó con problemas edilicios, falencias alimentarias y sanitarias, incomunicación telefónica, falta de empleados voluntarios, etc.
Las personas que trabajaron como voluntarias en el hogar dieron cuenta de la gran generosidad que recibía el instituto de parte de la población pergaminense. En múltiples ocasiones recibieron grandes donaciones de alimentos, medicamentos y otros víveres gracias al contacto con grandes empresas y diferentes particulares de la ciudad.
A través del periodo de tiempo que el hogar operó en la ciudad, se formó una especial polémica social alrededor del matrimonio compuesto por Claudio Javier Yché y María José Romano, ambos fundadores de la institución. En reiteradas veces debieron aclarar públicamente que la situación financiera del hogar y los niños que residían allí era limpia y concreta.
No existen demasiados documentos fiables donde se pueda recuperar la actividad general que ejercía el hogar, ni los trámites o procedimientos legales para corroborar su eficiencia. Las gestiones burocráticas, económicas y políticas que hacían al funcionamiento de dicha entidad de bien público, fueron perdidos u olvidados en su totalidad, además de que los responsables legales de aquellos entonces no viven en la ciudad de Pergamino desde hace ya muchos años.
Únicamente es posible acceder a una agenda personal, propiedad de Cristina Lujan Toledo, directora y trabajadora voluntaria de la institución, en la que se detallan algunas de las jornadas diarias de los menores, así también como un breve seguimiento de los niños que ingresaban al hogar, sus edades, enfermedades y falencias, y situaciones domésticas previas; pero aun así esta información es simple y vaga.
Cierre del hogar y reintegración de los menores
Finalmente, pese a los vaivenes económicos y administrativos, el hogar debe cerrar sus puertas definitivamente en el año 2003. Cuatro años después de comenzar su labor, la institución finaliza su trabajo, tratando de reubicar a los menores en hogares estables u otras instituciones. En este intento el Hogar de niños Creciendo en Familia y el Tribunal de Menores de la ciudad de Pergamino trabajan juntos y determinan que dos niños de la totalidad de los menores en el hogar, quienes eran hermanos, se reinserten en su familia original, sin importar las condiciones primarias por las cuales los mismos hermanos fueron llevados a la institución. Otras dos hermanas fueron llevadas al Hogar María Crescencia Pérez de la misma localidad, donde continúan hasta la actualidad.
El resto de los menores que vivían allí fueron adoptados por sus padres tutores, alguna de las madres voluntarias que trabajaban en el hogar, o por otras familias que se encontraban en de adopción.
Editado por Sebastián Bonifacino a las 07:57 PM | Palabras: [ 1994 ]
Archivado en: [ Trabajos finales de los alumnos ]
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HOLA HACES DIAS QUE BUSCO TRATAR DE COMUNICARME EN UN HOGAR DE NIÑO EN TRAXITO PARA EN DONACIONES BOLSAS DE ROPAS DE BB Y NINOS CHICOS EN EXELENTE ESTADO Y ALGUNOS EN ESTRENOS Y MARCAS MY BUENAS QUISIERA DONARLAS A ESOS NIÑOS POR FAVOR DEMEN UNA PISTA PARA PODER HACER LLEGAR ESAS ROPAS MI NOMBRE ES LAURA TERESITA QUERRINI de DEL GRECO 47 AÑOS CASADA MI DNI 16081917 DOMICILIO GRAL. ALVEAR N°2471 SOY COMERCIATE LES ENVIO MI N° T.L. C.L. 02477-15669005 PARA UN PRONTA RESPUESTA DESDE YA MUCHAS GRACIAS ESPERANDO NOTICIAS
Publicado por: Guerrini Laura T.S. Abril 29, 2010 7:47 PM



