María Bertero - Rosario está sufriendo las consecuencias del boom de la construcción
La ciudad de Rosario, se caracterizó por muchos años por la buena calidad de vida de sus habitantes, una ciudad grande, urbanizada pero manteniendo el encanto y la sencillez de una ciudad “no capital”.
Sin embargo, con el transcurso de los años, la ciudad cuna de la bandera ha sufrido cambios físicos y demográficos. Cada mes aumentan más en número de torres en construcción en la ciudad, especialmente en las zonas céntricas cerca del río. Pareciera ser que construir edificios de gran altura y que necesitan de un gran presupuesto, es la única opción para rellenar los espacios vacíos que hay en Rosario. Ya no importa la ubicación o el tamaño del terreno, cada vez que una casa, un negocio o una sucursal se pone a la venta, los terrenos son comprados por empresas constructoras que demuelen la vieja construcción y ponen en marcha las obras para hacer un edificio de varios pisos.
Éste boom de la sobreconstrucción de edificios, es lo que padece, hoy en día Rosario al igual que otras ciudades del interior. No sólo el simple hecho de tener que convivir con obras en construcción durante, como mínimo un año, es molesto, sino también ponen en riesgo la vida de trabajadores debido a la falta de seguridad y hasta la instalación de estos nuevos edificios altos, producen una alteración del impacto visual de nuestra ciudad.
En primer lugar, es importante hacer hincapié en los problemas que causan las obras en construcción para los vecinos y ciudadanos. Las veredas están siempre sucias y cargadas con materiales como volquetes, montañas de arena, chapas y vallas que prohíben el paso y la libre circulación por las mismas. Además, dan un mal aspecto, ya que las veredas son destruidas, las baldosas se sueltan y se hace difícil caminar o transitar con cochecitos y ni hablar de las sillas de ruedas.
A sí mismo, los encargados de las obras, reciben numerosas cantidad de quejas debido a los ruidos de las maquinarias que no respetan los horarios de descanso y a otro tipo de malestares que causan, como problemas con la medianera, rasgaduras de paredes, materiales que se caen sobre techos o autos.
Por otro lado, durante los últimos años, ha aumentado drásticamente la cantidad de muertes de trabajadores de obras en la ciudad. Si bien, como afirman arquitectos e ingenieros, es difícil el control permanente de albañiles para que éstos utilicen los elementos de seguridad, muchas empresas no cuentan con las normas de seguridad adecuadas para sus trabajadores y luego se sufren las consecuencias.
Otro factor alarmante que trae arraigado esta superconstrucción de edificios altos, es que el levantamiento de los mismos, está alterando el impacto visual de la ciudad. Si hoy en día, nos ubicamos en el lado norte de Rosario, en el barrio Alberdi y miramos desde el río para el centro, tenemos una vista de puros edificios altos de lujo que hasta inclusive, tapan al Monumento a la Bandera, el cual en algún momento fue la construcción más alta de la ciudad. A su vez, se está produciendo una transformación hacia una ciudad más densamente poblada, con numerosos departamentos de viviendas de lujo, lo que en un futuro producirá una baja en la calidad de vida, ya que, no debemos olvidar que aún hay habitantes sin hogar.
De este modo, podemos afirmar que Rosario está sufriendo las consecuencias del boom de la construcción Si bien es posible que arquitectos y empresas constructores no estén midiendo las consecuencias de la sobre construcción y del daño que están causando a la ciudad, es por eso que necesario buscar soluciones rápidas y eficaces sobre el tema para no sufrir mayores consecuencias a futuro.
Editado por Sebastián Bonifacino a las 04:40 PM | Palabras: [ 611 ]
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