"¿Una ciudad gobernada por menores de edad?" - Andrés Gustafsson


En la actualidad, en la ciudad de Rosario existen barras juveniles. El 90% de ellas están integradas por menores de 18 años que realizan actividades violentas y desmedidas a cualquier hora del día. Su objetivo es obtener mayor poder y demostrar quien manda entre las demás. Cada una tiene un territorio específico que lo diferencia de las otras. Cualquiera que ingrese a estas zonas y que sea parte de otra barra es reprimido con golpes y asaltos como muestra de hombría y rudeza hacia aquellos que no respetan el lugar determinado de la banda. Las locaciones en su mayoría son lugares conocidos de la ciudad en donde se junta mucha gente, lugares públicos y populares tales como el Alto Rosario, El Portal Rosario, La Plaza Pringles, el Paseo del Siglo, etcétera.

Una de las bandas mas conocidas es la “Gran Sensación Popular”, mas conocidos como G.S.P. En toda la ciudad se pueden ver graffitis con la sigla que los caracteriza, es una forma de hacerse conocer por todos y de marcar territorio en zonas donde ellos suelen ir y otras que no les pertenecen para demostrar que no les importan las zonas de las demás barras y que tienen más aguante que cualquiera. Esta se formó tratando de imitar a la Fabela brasilera donde niños de corta edad básicamente integraban la mafia del pueblo utilizando los robos, las acciones agresivas y el uso drogas como actividades principales en su haber. Básicamente la rebeldía hacia sus padres en primera instancia pero también hacia las autoridades y la sociedad en sí, fueron las razones para crear una banda basada en la ideología de una cruda realidad brasilera que resolviera los problemas en los que ellos se ven metidos.

La realidad en la que estos jóvenes se ven inmersos y se creen victimas les es penosa en todo sentido es por eso que utilizan estas barras con personas que sienten lo mismo ante estas circunstancias como forma de evitar el día a día, como una forma de salir adelante ante esta situación en la que se encuentran. Otras formas de salida, mucho más fáciles y desgraciadamente accesibles, son las drogas. Los estupefacientes, tales como porro, pasta base, bolsas con pegamento, cocaína y pastillas, logran que se olviden de la realidad en la que se encuentran para entrar en un estado de placer y regocijo que los hace no recordar por un corto momento las condiciones en las que ellos sienten que no son las adecuadas y dejarlos de fiesta mientras se encuentran en este estado. No solo las drogas son uno de las cosas en las que esta barra se apoya a la hora de mostrar su oposición acerca del momento que están viviendo sino que las peleas callejeras y los asaltos a personas que piensan distintos a ellos son sus actividades regulares que demuestran que no son cagones como las demás.

Las peleas callejeras son iniciadas básicamente por la Internet, por la Web, para ser más específicos por los Fotolog. En estas páginas las barras dejan recados acerca de sus distinta opinión sobre otras barras juveniles (floggers, emos, integrantes de otras bandas con similares pensamientos e ideologías, etcétera.) bardeandolos e insultándolos hasta provocar un conflicto o pelea, o como muchos afirman al presenciar de cerca una de estas grescas, una batalla campal entre personas que no superan los 18 años. La mayoría de estos encontronazos cuenta con más de 60 integrantes por bando que son programados en horario y locación por estos mismos Fotolog. Los efectos son terribles ya que no miden las consecuencias por el hecho de no tener edad suficiente, de estar re locos por las drogas, de querer demostrar quien manda en la ciudad.

Los padres cumplen una gran función dentro de la historia de los integrantes de estas bandas, no hacer nada y negar la situación que sus hijos están viviendo, cerrando los ojos ante la dura realidad que demuestra que los chicos viven en cualquiera y no se los puede controlar. La negación de los adultos acerca de que sus hijos participan de estos incidentes, negación acerca de que sus hijos consumen drogas y pasen las tardes/noches reunidos con chicos de su misma edad que organizan peleas y asaltos a quienes difieren de su forma de pensar, de su forma de vestir, etcétera, es una negación que lo único que logra es dejar obsoleta la idea de poder controlarlos.

Barras de 70 o mas menores de edad reinan las calles rosarinas tanto de día como de noche golpeando y asaltando a barras del mismo numero de integrantes como a personas que caminan tranquilamente por una de las zonas denominada territorio de G.S.P por un simple desacuerdo de ideas. Son solo menores de edad que están en contra del mundo en que vivimos, una situación en las que ellos no tienen el poder de hacer sus propias reglas. Sienten que dentro de estas bandas encuentran la realidad que buscaban y donde la única ley que obedecen es la del mas fuerte. La inseguridad está en todas partes, los robos, las muertes, los asesinatos y demás. Tal vez sea hora de que se haga algo para finalizar con este estado de locura que le conviene a unos pocos para lograr paz y prosperidad para todos. En especial para los más chicos que en algún momento serán el futuro de la Argentina.

Rosario, Pcia. de Santa Fe, Argentina, 08 de Enero de 2009
Editado por Juan Ignacio Dellepiane a las 09:28 PM | Palabras: [ 891 ]
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