Texto argumentativo - Cintia Gómez Cerrudo


Demasiados son los datos obtenidos y el tiempo transcurrido hasta el momento como para que éste caso siga impune. Pasados ya 31 años de la muerte del ex Obispo de San Nicolás de los Arroyos, Ponce de León, se reabrió la causa del mismo; pero aún así el caso no avanza y muchos son los datos que afirman que el Obispo fue víctima de la represión ilegal.

Mi intención es que todos comprendamos que al Obispo se lo asesinó simulando un accidente.

En primera instancia debemos afirmar que en agosto del corriente año el juez Villafuerte Ruzo ordenó la exhumación del cadáver, que está enterrado en la Catedral de San Nicolás, y al mismo tiempo dispuso que sea examinado por el equipo argentino de antropología forense juntamente con peritos. Pero pasados ya 3 meses aun no se ha realizado.

La información que se tiene hasta el momento, junto con la exhumación del cadáver darían los resultados que hace 31 años atrás debían de haber aparecido. Ya que en ningún lado consta que se haya realizado la autopsia, en ese momento; aunque ni el médico policial ni un forense hicieron un examen externo del cuerpo para determinar causas evidentes de muerte que la hicieran innecesaria. Tampoco hay un certificado médico que establezca los motivos de la defunción.

Así comienzan a aparecer irregularidades en la causa. Principalmente al no tener en cuenta el testimonio de su acompañante, Víctor Oscar Martínez, el cual certifica que Ponce de León sufrió un atentado. “En aquel viaje repentinamente, perdió el dominio del auto y volcó. Acto seguido, presencio como un grupo de militares se les acercaba y empezaban a golpear con las culatas de sus fusiles al obispo. Haciéndose pasar por muerto, Martínez consiguió que a él lo dejaran en paz y, al rato escucho la voz del coronel Manuel Fernando Saint Amant, por entonces jefe del batallón de San Nicolás, dar la orden de ejecución: << Rematen al subversivo>> seguida de un disparo “. Relato Horacio Aranda Gamboa, periodista e investigador en el tema.

Por otra parte, existen testimonios que acreditan que Carlos Ponce de León era víctima de amenazas por parte de las autoridades militares. Y no debemos desviar la desaparición de la documentación que llevaba en su maletín y que estaba vinculada con denuncias que iba a formular en la Nunciatura.

Con dicha declaración, queda totalmente en claro que el accidente del Obispo fue simulado. Ahora solo queda esperar que en algún momento se realice la exhumación del cuerpo para corroborar todos los datos.

Actualmente, en la ciudad de San Nicolás se realizan misas y conferencias en conmemoración al Obispo. Sus seguidores afirman que se trato de un accidente preparado o de un atentado, y puntualizan el deber de la justicia de dar a conocer la verdad. Comentan además, que en su momento no les causo sorpresa su muerte, ya que no fue relevante, y las noticias que se dieron estaban relacionadas a un sospechoso accidente; solo los que leían y conocían el contexto social y político que se vivía comentaban muy en voz baja el trágico desenlace del prelado.

31 años después de la muerte se espera conocer algún día la verdad, aunque en mi opinión, la justicia que no resuelve inmediatamente los delitos o violaciones, se convierte en injusticia.

Rosario, Pcia. de Santa Fe, Argentina, 08 de Enero de 2009
Editado por Juan Ignacio Dellepiane a las 04:36 PM | Palabras: [ 543 ]
Archivado en: [ Trabajos finales de los alumnos ]
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Comentarios

La infomracion en lo que respecta a mi declaracion ha sido modificada, creo que el señor
Aranda gamboa desvia el sentido de mi declaracion ante el juzgado.
Victor Oscar Martinez

Publicado por: victor Enero 31, 2009 2:13 AM

Para tener en cuenta: La información que la autora me adjudica y referidas al señor Víctor Martínez y las circunstancias del supuesto accidente automovilístico que le costara la vida a Monseñor Carlos Horacio Ponce de León, no son mías, por lo cual la cita es inexacta, como inexacto el comentario del señor Víctor Martínez, con quien en algún momento intenté entrar en contacto en relación a la investigación que realizo sobre la vida del obispo nicoleño. Lo cierto fue que el señor Martínez, de manera muy exasperada amenazó con iniciarme una acción legal por haberlo contactado, también alegó que llamaría al juzgado federal a cargo de Carlos Villafuerte Ruzzo para denunciar la supuesta entrega de su numero telefónico, el que por otro lado conseguí a través de un buscador en Internet. Todo lo manifestado por Martínez en ocasión de esa única comunicación telefónica, me pareció que tuvo un tono excesivo, de todos modos solo él sabrá el motivo de las amenazas y de su enojo.
Horacio Aranda Gamboa

Publicado por: Horacio Aranda Gamboa Febrero 13, 2009 11:57 AM
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