Florencia Rueda - Caín
Panorama desalentador. Victimas visibles: 1. La posición del cuerpo semidesnuda, tendida en una cama de dos plazas con un golpe en la cabeza. Objeto que ocasionó el deceso: no encontrado. Sospechosos: 1.
Escena del crimen: La puerta no fue violada y se encontraba cerrada con llave, las ventas cerradas, cama revuelta, sillas rotas, frasco de anabólicos abierto, anabólicos derramados por el suelo.
Nombre de la victima: Helena Expósito
Nombre del sospechoso detenido: Caín Nod
Crimen catalogado como: homicidio simple agravado por el vínculo.
Vinculo: Marido y mujer
(Caín)
Siempre soñé con el canto de las sirenas…compás de sonido y armonía que dormita al más despierto de los hombres y lo seducen con su aire demencial. No eran estas, la leyenda se torno quimérica. Hoy entiendo que el ruido de las sirenas es el indicio más claro de perdición.
El “cana”, ese conductor de las tinieblas que manejaba diabólicamente el coche, se reía despectivamente de “mi condición”. Un hombre enfermo merece indulto. Hoy entiendo, nací condenado. Ese ángel que buscaba rescatarme se alejo de este mundo llevado de la mano del un despreciable ser, facineroso y petulante, “La bestia”. Las sirenas, eran los corceles que acompañaban esta carroza infernal, las escoltas del encierro. Terminaba mi búsqueda de belleza y amor.
(Detective)
Abrí la puerta y me hice la pregunta que tengo de rutina ¿será este el hijo de puta? Necesité de verlo tres veces. Yo lo conocía, era Caín. Yo había sido su cómplice y hoy me tocaba ser su verdugo. Mi reputación estaba en juego. No pude amedrentar sus sospechas de infidelidad y mi incompetencia lo llevó a la desesperación. Como no sentir abatimiento. Ayer era un detective tratando de aplacar sus ansias y hoy soy su sentencia.
El no llegó a verme. La vergüenza, que se notaba en su rostro, lo obligaba a mantener la cabeza gacha o quizás su conciencia le pesaba en la cabeza. Primero esta la requisa psicológica. Me calmé. El siguió de largo a encontrarse con la “psicóloga”.
(Psiquiatra)
El hombre que entró a mi despacho me cautivo por completo era un hombre alto, de buen porte pero vestido andrajosamente, se percibía algo perdido como queriendo escapar de este mundo. Más adelante descubrí que lo que en verdad quería este ser perturbado era escapara de su mundo. Mi charla con el lo posicionó en el lugar de hombre pasional y místico pero a su vez arrogante y superficial. La curiosidad de estas características tan discordantes me hicieron sospechar desde un primer momento que este sujeto sufría de una patología que se denomina trastorno de identidad disociativo, o vulgarmente síndrome de personalidades múltiples, agravado por el abuso de anabólicos, que funcionaron como desencadenante del ataque de violencia hacia su pareja.
Los niños no nacen con un sentimiento de identidad unitaria sino que esta se va desarrollando a parir de múltiples fuentes y vivencias, en niños sometidos a sobrecarga emocional se obstruye el desarrollo y parte que deberían haber integrado permanecen separadas Y Caín abría sufrido del abandono de sus padres debido a la consanguinidad de los mismos, sus padres eran primos.
(La bestia)
El interrogatorio fue nefasto. La presión ejercida por la psiquiatra no dejaba lugar duda de mi culpabilidad. Ella pudo reconocer mi existencia en Caín. Vivir acorralado en un cuerpo y ahora en un cuerpo encarcelado, que ironía. Evidentemente no me pude adaptar a las exigencias del exterior. La sociedad no esta preparada para la pasión mermada al instinto animal.
(Caín)
Estaba en un despacho y perdí la conciencia por más tiempo de lo habitual. Estoy desapareciendo. Nadie parece darse cuenta. Una hermosa mujer me menciona que mi análisis esta terminado y me retira de una oficina. Al salir veo una cara conocida. Es él, el detective que contrate. Trato de acércame pero el toma distancia. Lo único que puedo entender es que las cosas no están nada bien. Siento un deseo de venganza por la muerte de mi mujer y por alguna razón extraña me siento satisfecho. En ese momento comprendo que mi cuerpo funcionó como móvil del crimen, mis manos les cortaron las alas a mi preciado ángel. “La bestia” de los celos había sido desatada, esta vez Helena no los pudo frenar y nuevamente no recuerdo lo ocurrido luego del momento de pasión que vivimos juntos.
Me sientan en una oficina cerrada. En frente mió se sienta el detective.
(Detective)
Caín sabia muy bien el rol que jugó en el homicidio de su esposa, la pasión desmesurada hacia helena lo había llevado a desconfiar. La autopsia revela que fue él el que la tuvo entre sus brazos por última vez. Me dispongo a decírselo
(La bestia)
Su mirada penetrante clavada en mi, no lo puedo soportar, otra vez me juzgan, revivo los celos, recuerdo la imagen de Caín sobre mi helena, otra vez la quijada de asno. Un golpe contundente en la cabeza del detective. Otro suicidio más en el prontuario de un nuevo Caín. Afrodita nublo otra vez el buen juicio de un enamorado.
Y la vida se le hace eterna en el calabozo.
Editado por Juan Ignacio Dellepiane a las 01:28 AM | Palabras: [ 844 ]
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