DiseñArte rosarino –Cuando las minorías son las protagonistas – Brenda Galinac
Diseño independiente o diseño de autor, aquel arte del vestido, como concepto que reviste una faceta del vasto -pero no concluso- mundo de la indumentaria. Basado en la manufactura, es el matiz más artístico, más personal y más original de la producción textil.
En cada prenda o zapato, en cada pieza de marroquinería, o en cada accesorio donde hay diseño de autor, florece un aspecto curioso de la vida social y económica de la ciudad. Aspecto importante y bastante novedoso, que no tiene difusión masiva, y que muchas veces es devastado por la oferta heterogénea y escandalosa; por la vorágine propia de las atiborradas ciudades.
Diseño independiente es una voz que se va haciendo oír, que sale de entre el gris cemento a pasos agigantados como alternativa a las grandes marcas multinacionales, esas empresas que aturden de publicidad, que atormentan con moda y fugacidad, y que no incluyen, sino que excluyen. Empresas que nada saben del consumo propio de nuestra ciudad.
Los protagonistas de este movimiento son estas almas inquietas, anónimas la mayoría de las veces, pero sumamente creativas, llamadas diseñadores independientes. Éstos, cual diseñadores de moda profesionales, dan cuerpo de tela a sus ideas, se convierten en verdaderos artesanos que exploran e indagan en todo el espectro de posibilidades que ofrecen las texturas, telas y modelos atípicos. Buscan apasionadamente en cada recoveco textil y en cada idea. De esta manera llevan a los consumidores prendas con características muy distintas a las de engendradas por la producción en serie y el estereotipo de la moda. Ansían lograr diseños creativos, pero sobre todo atemporales, para que el resultante no esté atado a la moda. Hilo y tijera mediante, herramientas que muchas veces ellos mismos manipulan, dan sustento a colecciones ingeniosas que salen de lo común, y a todo un movimiento cultural.
Este fenómeno no está precisado puntualmente en el tiempo, pero tal vez en Rosario creció conforme a lo que reza el dicho popular “La necesidad es la madre de la inventiva”. Muchos participan de esta ‘industria’ textil en una búsqueda artística, mientras que otros encuentran en la indumentaria de diseño una buena salida laboral a modo de micro emprendimiento. Ambos tipos de diseñadores sin distinción, incluso se congregan en ferias que son todo un atractivo cultural de la ciudad.
En lo respectivo al surgimiento de esta tendencia en nuestro país, Susana Saulquin, en su libro Historia de la moda argentina, define un momento histórico crucial. Ella relata:
"Desde el año 2001 -crisis nacional y cambio global, con los atentados del 11-S mediante-, puede decirse que tuvo lugar el inicio de un cambio en las relaciones entre las personas y la percepción de los objetos que las rodeaban. A mediados de la década de 1990, en todo el mundo, a medida que se profundizaba la globalización económica y cultural, comenzó a manifestarse una fuerte necesidad de gestionar y encontrar la identidad, individual y colectiva. En el plano individual, esta búsqueda se vio facilitada por el encuentro con el diseño de autor, potenciado a partir de la crisis del 2001; en el plano nacional, surgía la necesidad de tener una marca país con una identidad definida. Si bien, en este contexto, las grandes organizaciones industriales con ramificaciones planetarias y enormes presupuestos se afianzaron cada vez más, también se asistió a un renacer conjunto de pequeños emprendimientos locales, en respuesta al diseño globalizado e impersonal, pensado para mercados masivos."
Encontramos aquí un período importante para el resurgimiento de la industria argentina en general, pero lo que nos interesa de sobremanera es resaltar este cambio en la conciencia de la sociedad, dado en la búsqueda de la identidad individual y colectiva. Ahí es donde se enlaza una cuestión central concerniente al diseño independiente: el punto donde es también un indicador social de identidad.
Como seres humanos, comunicamos todo el tiempo y mucho más allá de lo evidente del lenguaje. Todo tipo de elementos paralingüísticos y simbólicos trascienden de lo léxico y rellenan los vacíos que dejan las palabras. Llegan donde ellas a veces no pueden. Y no sólo eso, en el tema que nos incumbe, también pueden alzarse como proceso autónomo, en la creación de la imagen, o conjugando la perspectiva comunicacional de la vestimenta. La imagen construida manifiesta algo íntimo en cuanto expresa la personalidad de un individuo, pero también se puede llegar a lo más hondo de una colectividad, a la idiosincrasia y los valores mismos que defiende.
Éste es un fenómeno estudiado desde varias ciencias, entre ellas la psicología y la sociología, disciplinas poco vinculadas a primera vista, pero que confluyen en diversos hechos, como es el caso del análisis de la comunicación dada por la indumentaria, a medio camino entre lo social y lo personal.
Podemos hallar esto último en la teoría del sociólogo Georg Simmel, quien en la misma, expresa dos grandes tendencias coexistentes en la moda: por un lado advierte un fenómeno de igualación social, y por otro, y como contracara de este, el contraste individual.
Con una visión globalizadora, apuntando hacia la sociedad en su conjunto, la imitación libera al individuo “del tormento de tener que elegir”, como dice Simmel. Y agrega al respecto:
“La moda es imitación de un modelo dado y satisface así la necesidad de apoyarse en la sociedad; conduce al individuo por el mismo camino que todos transitan y facilita una pauta general que hace de la conducta de cada uno un mero ejemplo de una regla. Pero no menos satisface la necesidad de distinguirse, la tendencia a la diferenciación, a contrastar y destacarse”.
De acuerdo con el fragmento precedente, decimos que el diseño independiente parte de la tendencia a la diversidad, nació como alternativa por y para aquellos consumidores que buscan la diferenciación, para no ser, en palabras de Simmel, “un mero ejemplo de una regla”.
Pero queremos subrayar también, que incluso es un fenómeno que va aún más allá de lo que pueda significar la moda en la sociedad: es el diseño de autor un posible camino para la esencial construcción de identidad en los clientes y en el mercado local.
Es por ello que la promoción de estos emprendimientos es útil y necesaria para la actividad económica de la ciudad, y sobre todo, para llegar a las necesidades de la diversidad de clientes -al menos en un sector del mercado- pero en pos de esa tan necesaria independencia en el diseño y la fabricación local. Esa independencia que nos arrebatan los monopolios, las multinacionales, el consumo voraz, la descarnada competencia económica, y todos aquellos elementos tan característicos y ruines del capitalismo.
Para finalizar, sostenemos a viva voz que entonces, es preciso aquí revalorizar el trabajo local, reconociendo al diseñador como artista, y tal vez como artífice de esa identidad que nos merecemos.
Editado por Anahí Lovato a las 01:41 PM | Palabras: [ 1122 ]
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