Crónicas de una posible futura ambientalista- María Sol Ariaca
Sábado a la tarde, como siempre en noviembre caluroso, estaba paseando en auto con amigas refugiadas bajo el maravilloso aire acondicionado. De repente empecé a escuchar una canción pop pegadiza, señal de que a Mariana la estaba llamando la madre, como ella estaba manejando respondí yo, quería que la pasáramos a buscar para ir a la casa de una compañera de trabajo que quedaba en zona sur.
Cuando llegamos a la casa de Mariana, su madre estaba parada en la vereda vestida de negro esperándonos. Su cara no era la de siempre parecía triste, melancólica. Al subir nos contó el motivo de su desgano resulta que había muerto la hija de su compañera y tenia que ir al velatorio. La nena tenía 12 años hacia ya 4 que sufría de cáncer.
La noticia me afectó de una manera que nunca antes pensé que iba a sentir por alguien que ni siquiera conocía. Durante varios minutos permanecimos en silencio hasta llegar al lugar donde decidimos bajar para hacer compañía.
Una vez adentro sentí una brisa helada que penetraba en mi cuerpo, el clima que acogía a esa humilde casa era algo que nunca había vivido, personas desgarradas de dolor, chicos pequeños dando vuelta jugando sin entender la situación, y nosotras, en un mundo aparte sin conocer a nadie tratando de comprender lo que estaba pasando.
A partir de la conversación que tuve con una señora, que resultó ser la vecina de la dueña de casa, explicó que no era la primera vez que ocurría algo así. Desde hace varios años mucha gente que vivía a los alrededores fallecía de cáncer o de otras enfermedades que normalmente suelen relacionarse con la contaminación del ambiente. Inmediatamente relacione el cometario de la señora con una noticia que había leído en el diario sobre la contaminación de San Nicolás y una conferencia sobre derecho ambiental que estaban por realizar.
Los días pasaron y no había olvidado lo sucedido, quería conocer más, entender que era lo que estaba pasando por lo que decidí asistir a la conferencia que tuvo lugar en uno de los salones de la histórica Casa del Acuerdo. Como de costumbre creí haber llegado tarde, una mujer estaba hablando en medio del escenario pero por suerte solo estaba dando la presentación y no había iniciado la charla. Mire alrededor y me sorprendió ver que no había mas de veinte personas, supuse que llegarían más adelante. Entre los presentes me pareció ver a una mujer que había estado en el velorio de la nena.
La conferencia la dio un abogado de Buenos Aires capital que enseña derecho en la UBA y es miembro de una ONG ambientalista. La información que dictó fue muy interesante y útil, sobre todo remarcó la importancia de una participación ciudadana para poner fin a la contaminación y hacer respetar las leyes y en especial los derechos. Acabada la ponencia se armó un debate entre los presentes. Vecinos de varios barrios, sobre todo los que pertenecían a zona sur, preguntaron al abogado sobre leyes y procedimientos para denunciar la contaminación de las empresas. Entre tantas cosa que se dijeron hubieron un par que me llamaron la atención. Un grupo de vecinos organizados en una asociación civil llamada VIDA, hace varios años vienen presentando recursos de amparos contra algunas empresas para que cesen las actividades. Una sola vez tuvieron respuesta y les duró cuatro días la clausura. También comentaron acerca de un estudio epidemiológico que serviría para ver si las enfermedades que existen en los barrios tienen que ver con los elementos tóxicos que generan las distintas empresas, en este caso obtuvieron respuesta del intendente de la ciudad a través de los medios de comunicación declarando que en unos días se realizaría tal estudio, hasta el día de hoy no se realizó. Una vez finalizado el encuentro me acerqué a hablar con la gente de VIDA para conocer más sobre el asunto. Allí me explicaron un montón de cosas y me invitaron a una reunión de su organización para profundizar sobre el tema.
Llegó el día de la reunión y para ese entonces había buscado en Internet toda la información posible. Encontré varias noticias relacionadas a manifestaciones, caminatas con barbijos en reclamo por la contaminación del aire evidenciado en el olor a podrido que habita en la zona, y discusiones en el consejo deliberante sobre la contaminación en el puerto. Cuando llegue a la sede de la asociación, un galpón rodeado de un hermoso parque verde, me recibieron muy amables y me entregaron carpetas llenas de documentos importantes, fotocopias de noticias periodísticas, estudios de relevamientos del municipio, entre otras cosas. Me explicaron todo desde que se iniciaron hasta la actualidad. En un primer momento pidieron información al municipio sobre el estado de las empresas en relación al cumplimiento de las normas del medio ambiente. al ser un derecho constitucional creyeron que no iban a tener problemas pero fue todo lo contrario, no les respondieron nada hasta después de un largo tiempo que les entregaron una carpeta con varios folios, entre ellos se escondían documentos importantes como informes de relevamientos de ciertas empresas (Moviport, Ponal ) en donde decían que estas ultimas no cumplían con los requisitos para ser habilitados, no poseían los cuidados necesarios para preservar el medio ambiente y que habían rastros de que los desechos eran arrojados al río. También me contaron sobre la relación que existe entre los dueños de estas compañías y funcionarios políticos importantes al igual que familias poderosas de la ciudad.
En ese momento me di cuenta de la amplitud del problema, que no era nada sencillo y mucho menos seguro. El presidente de la organización trabaja en la municipalidad y continuamente es amenazado por sus participaciones en los reclamos, ningún abogado los quiere ayudar para llevar adelante el caso, incluso hasta los propios vecinos que son afectados no quieren involucrarse para luchar por una mejor calidad de vida y ni mencionar al resto de la ciudad que no les interesa o siquiera están al tanto de la situación. Una de esas últimas era yo, hasta el momento en que participé de la manifestación que hicieron en reclamo por los enfermos y la construcción de nuevos galpones.
El lugar fue en la municipalidad, en el marco de la inauguración del camión bomba que contaba con la presencia del gobernador de la provincia Daniel Scioli, el intendente de San Nicolás Marcelo Carignani y el candidato Díaz Bancalari. Cientos de personas estaban en esa esquina esperando escuchar a los políticos y ver poner en marcha al “nuevo” camión de bomberos (el modelo del trasporte es de aproximadamente10 años atrás y tardó justo ese tiempo en llegar a la ciudad) entre los presentes estaban empleados del municipio, bomberos, ciudadanos curiosos, fanáticas de Bancalari, policías, guardaespaldas, seguridad encubierta, periodistas y los integrantes de VIDA, entre todos ellos estaba yo, que había ido por simple curiosidad para ver como actuaban.
Mientras hablaba el gobernador, la secretaria de prensa de la asociación, saco un par de carteles y pecheras que decían “basta de enfermedades” “no más empresas contaminantes”, me entregó una y me preguntó si quería participar. Solo tenía que ponerme la pechera, levantar el cartel y escuchar hablar a los funcionarios. Me pareció interesante y acepté. Al cabo de 5 minutos se empezaron a escuchar gritos de un hombre pidiendo que le soltaran el brazo, que tenia derecho a levantar el cartel y que no estaba haciendo nada malo. Después una señora discutía con una joven, que estaba vestida de civil y resultó ser de la policía encubierta, por lo mismo el cartelito. Sumado a esto un par de señoras que le gritaban piropos al señor Bancalari y a Scioli dejaron de alagar a sus hombres y empezaron a abuchear los carteles. Nadie decía ni hacia nada. Mas tarde, como era de esperarse, la misma joven que estaba encubierta y trabajaba para los funcionarios acudió a mí pidiéndome que bajara el cartel y que me retirara, que solo estaban haciendo su trabajo. Al escuchar esas palabras más segura que nunca aunque atemorizada al mismo tiempo conteste gentilmente que no podía, que estas personas estaban acá expresando un derecho sin interferir en la exposición. La mujer intentó sacarme el cartel y después de ver que varias personas se acercaban hacia nostras decidió irse y envió un guardaespaldas para controlar que no hiciera nada. Me extraño enormemente la reacción, no iba a hacer nada, estaba simplemente parada con un cartel de mediano tamaño escuchando lo que decían los representantes. Sumado a eso, un par de hombres en traje tomaron fotos de todos los que teníamos cartel y pecheras. Esto me provocó una indignación, me acuerdo de haber pensado que no era terrorista ni delincuente y ni siquiera sindicalista o asociada algún partido político, simplemente era estudiante expresando una realidad.
Al finalizar su discurso, el gobernador hizo mención a los carteles respondiendo que están trabajando para cuidar el medio ambiente, no dijo nada más. Una vez acabado todo el espectáculo, algunos de los que estaban con las pecheras repartieron volantes y respondieron a las preguntas de algunos medios de comunicación. Por mi parte me quede observando como actuaba la gente, nadie mostró interés alguno en saber siquiera el motivo por el cual estaban estas personas protestando. Pero nada de eso realmente me importaba, sentí que había hecho una diferencia, que a pesar de todo había valido la pena y que gracias a esta experiencia ya no seria la misma, empezaría a ver las cosas con otros ojos y prestaría mas atención a lo que sucede a mi alrededor.
Escuchar audio de la entrevista:
ariacamp3.mp3 -
Editado por Anahí Lovato a las 03:07 PM | Palabras: [ 1600 ]
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