Sombras
CAROLINA CAIRO

Yo no se si a ustedes les sucede lo mismo, sólo puedo decir que sin juzgarme de demente varias veces lo he percibido.
En general uno trata de olvidarlos, y no les presta demasiada atención, les da poca importancia. Tal vez por no querer sugestionarse o por evitar caer en un pánico repentino.
Algunas veces nos reímos de nosotros mismos, pero otras logran asustarnos.
No se a que se deba, pero supongo y espero que no soy sólo yo la que los ha sentido.
Hablo de aquellas presencias etéreas, esas sombras que llaman nuestra atención y cuando logran su objetivo desaparecen dejando en nosotros una mezcla de confusión, miedo y gracia de nosotros mismos.
¿Nunca les ha sucedido que pueden estar mirando o haciendo algo o simplemente caminando tranquilamente y a determinado ángulo ocular algo les llama la atención?
A veces pueden aparecer con formas humanas, otras veces son amorfas y más de una vez sólo percibimos algún estímulo interno y sentimos algo cerca de nosotros.
Parece un relato tenebroso, pero no creo en fantasmas, sólo cuento lo que muchas veces me sucede, y nunca le encuentro explicación.
Mi abuela me diría que deje de mirar tanta tele, pero yo creo que a ella también le habrá ocurrido alguna vez.
Estas imágenes de humo, que se esfuman cuando pretendemos mirarlas y enfocar en ellas nuestra atención, como caprichosas y celosas de lo que nos mantenga concentrados u ocupados en ese momento, se repiten una y otra vez, pero rara vez se dan si estamos en compañía de alguien. Parece que se muestran solamente cuando estamos solos.
Pueden deberse a ideas nuestras o a sentimientos internos, que salen a la luz desde el inconciente y se manifiestan de esa extraña manera.
Creo que todos buscamos allí la explicaciones de estas alucinaciones, como proyecciones de nuestra mente que busca ser escuchada y sacia la necesidad de llamar la atención de una forma muy peculiar.
Estas pueden ser espejo de los sentimientos más profundos, sentimientos reprimidos.
También trozos o restos de algún temor muy profundo, algún temor reprimido, u obligado a desaparecer, como el miedo a la oscuridad. Miedo más común entre los niños que imaginan en el manto negro de la penumbra un interminable arsenal de monstruos y bichos raros que evitan el descanso de estos infantes y sus padres en las largas noches.
O tal vez estas extrañas percepciones son sólo presentimientos absurdos, me atrevo a pensar que no soy yo la perseguida, que en el resto de las personas también ocurra, pues esas extrañas sombras que nos asustan y causan gracia a la vez son productos de nuestras mentes, de nuestra imaginación… o… tal vez no.
Editado por Anahí Lovato a las 09:57 PM | Palabras: [ 448 ]
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Enlace permanente | Comentarios (4)
Carooo, no habrás encontrado vos, otra manifestación del Icc no??? Qué dira Freud?? jaj
Grande Cairo!!
Besoss
Carooo, no habrás encontrado vos, otra manifestación del Icc no??? Qué dira Freud?? jaj
Grande Cairo!!
Besoss
¿Nunca te dio la impresion de que tu propia sombra está haciendo algo distinto a lo que haces vos? Eso es re loco, pero por ejemplo, uno se da vuelta y la sombra no!!! Entonces, vos de espaldas y ella te esta mirando y medio que se ríe, y con un puñal hecho de ilusiones ópticas ¡Sácate!... huuu hoy duermo con la luz apagada... jaja!
Esta re bueno el Texto... Congrats!
jajaja ani me imagino que frud se reiria tanto jajaja pero creo que a el tambien le habrá pasado jejej.
y espero maxi que mi sombra siga haciendo lo mismo que yo por q sino la tendria que perseguir y atarmela a los pies como peter pan !!! jejejje.
es re lindo descubrir que lo que uno escribe le gusta a alguien, gracias chicos por los comentarios son nos grosos escribiendo simpre leo lo que escriben y me encanta... nos vemos un besote!!!
Publicado por: caro Octubre 7, 2008 11:54 PM



