Ellos tienen esperanza.

MAXIMILIANO SAVARECIO
Ellos tienen esperanza, al igual que yo. Les encantaría que nadie pase por ese flanco, que nadie los ponga a prueba. “Para ser hombres tienen que matar” dice el general, ellos esperan no tener que ser hombres todavía, aunque sea, no hoy.
El gatillo es más grande que cualquiera de sus dedos, las armas están diseñadas para los grandes, son pesadas, destructivas, y, sobre todo, no son juguetes.
Tienen caritas de miedo pero están programados, no recuerdan correr, no recuerdan jugar, no recuerdan a sus madres llorando el día que las dejaron.
Pero, el país es así, la guerra es así, la cultura los sobrepasa y los envuelve.
Los corazones laten fuertes al ritmo del temor, en cada momento, y siguen esperando en un silencio atroz, que sólo aumenta las ganas de llorar.
No se conocen, fueron entrenados en bases distintas, no saben sus nombres, ni sus historias, no conocen sus juegos preferidos y menos lo que les gusta comer, pero el silencio conoce su desconsuelo, y los une.
El nene de adelante quiere alcanzarle una mirada cómplice al de atrás. Sabe que, de reojo el lo ve, y quiere ser amable, decirle lo que siente: “Tengo miedo”.
Pero no puede, el general dijo bien claro: “Soldado, no se mueva, no hable, vigile el puente derecho”.
¿Soldado? ¿Marine? ¿Infante?
Aja, esa si encaja, ellos son INFANTES de menos de 12 años, en medio de la jungla húmeda, no tienen partido, o posición política, pero muy atrás queda lo que la ONU disponga.
Tres horas hace ya que están allí, y todos esperamos que nada pase, que no tengan que ser hombres y que alguna vez vuelvan a sus hogares a vivir la vida que les han robado. Pero ya es inevitable, el enemigo ya planeó la maniobra hace ya semanas, y el ataque es inminente aunque nadie lo sabe todavía.
El nene que está adelante escucha ruido de ramas, e inmediatamente lleva sus dedos mayor e índice directo hacia sus los ojos para llamar la atención de su compañero.
Ambos apuntan hacia el lugar indicado, los cañones de las M16 (1) tiemblan, la impaciencia y el temor se convierten en el pulso de la situación, los corazones son tambores que aturden las mentes de los infantes que no atinan a pensar.
Los ruidos en la jungla se intensifican, parecen ser varios los “enemigos” que se acercan rápidamente.
Nuestros dos pequeños se agachan y siguen apuntando, saben que el momento culmine llegará en segundos. Los dedos lentamente hacen presión en los gatillos.
De repente aparecen. Son al menos 10 “soldados” de no mas de 12 años. Llevan las caras pintadas y una violenta expresión en sus rostros, todos visten verde camuflado y los chalecos les quedan algo grande.
Ingresan a la escena corriendo al grito de: “Muerte”.
A su vez los dos nenes que defienden el puente, aúllan con todo el aire de sus pulmones y presionan los gatillos fuertemente pero ninguna bala sale de sus armas.
El pequeño grupo de soldaditos apuntan sus armas y también intentan disparar, pero tampoco se produce nada.
Un silencio invade. Los niños se miran, se asustan y tocan sus fusiles, ninguno entiende que sucede. La situación parece entrena, pero solo dura unos segundos porque al momento, uno de los pequeños (no importa el bando) se da cuenta de que el seguro de su arma estaba activado y lo desactiva, violentamente dispara hacia otro (tampoco importa el bando). Luego todos disparan y resulta un caos.
El ruido de las balas que surcan, los gritos de dolor y de guerra y los llantos se entremezclan. La gran confusión se convierte en un baño de sangre y de sueños rotos que pudieron llegar a ser.
Solo quedan tres soldados, con sus kalashnikov (2), avanzan por el puente. Ya son hombres diría el general y ellos lo sienten, las armas están mas livianas, ellos son mas fuertes. No tienen en cuenta todas las municiones que han dejado atrás en los cuerpitos que quedaran perdidos en la selva.
(1) El M16 es el fusil de asalto estándar de los Estados Unidos, utilizado por primera vez en la Guerra de Vietnam sustituyendo al M14, rechazado en un principio por estar construido, en gran parte, de plástico y de aluminio.(2)El AK-47, acrónimo de Avtomat Kalashnikov modelo 1947, es un fusil de asalto soviético diseñado en 1947 por Mijail Kalashnikov, combatiente ruso durante la Segunda Guerra Mundial. En 1949 el Ejército Rojo lo adoptó como arma principal de la infantería (sustituyendo al subfusil PPSh-41), aunque no fue hasta 1954 cuando entró en servicio a gran escala. Posteriormente fue elegido por los países del bloque oriental en el Pacto de Varsovia como arma reglamentaria para sus ejércitos durante la Guerra Fría.
Editado por María Elena Sánchez a las 11:51 AM | Palabras: [ 791 ]
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