Y morí con vos

MARÍA DEL ROSARIO SUÁREZ
Los días pasaban y nada era igual, faltaba tu risa, tu llanto, ya nadie jugaría a las escondidas conmigo. Hasta tu pequeña hermana sentía tu ausencia, ya no comía ni nos dejaba dormir, sabía que no estabas para cuidarla, los segundos, los minutos, las horas y con ellos las mañanas, las tardes, las noches, todo era interminable, todo era sufrible, no había palabras, no había sensaciones, nada explicaba lo que tu padre, tu hermana y yo sentíamos.
Entonces viene a nuestra mente aquella tarde calurosa en la casa de tu tía, hay si no hablara tanto!! Tu hermana se alimentaba y la tormenta trajo un viento que nos hacía sentir que no era el mismo día en que nos habíamos levantado. El frio se hacía insostenible así que le pedí a tu prima que te ponga un buzo, pero cuando fue a buscarte ya no estabas… Fueron dos segundos que te saque la mirada y desapareciste como el calor de aquella tarde.
Éramos 70 personas buscándote y nada, ni un rastro, ni una señal, te habías hecho humo. Juré que no descansaría hasta encontrarte, día a día me alimentaba la ilusión de volver a escuchar tu voz, sentir tu aroma… ¿un secuestro? Pero si no teníamos nada. ¿Tráfico de chicos? Me dijeron que estabas en Chile, que te habían llevado unos gitanos; estuve un mes junto a los Carabineros reconociendo chicos por la calle, pero nunca apareciste.
Decidí regresar ya cansada, la esperanza se me iba, mientras los recuerdos me torturaban. Entonces, un rumor empezó a circular, estabas muerto, una patrulla de policía con tres de ellos abordó te arrastro por la ruta y escondió tu cuerpo, para evitar cargos. Pero necesitaba seguir buscándote, me mentía a mi misma y cada mañana me repetía “son solo rumores”, igualmente y pese a mis creencias, los denuncié, pero la denuncia nunca fue tomada en cuenta.
Los años pasaban, ya era hora de que fueras un adolescente, sin embargo, no estabas a mi lado, no podía verte crecer (aunque lo imaginaba todos los días), los tiempos de soplar las velitas juntos habían pasado, pero solo apagamos 5, el dolor se agudizaba cada instante más, la esperanza y la fe ya casi ni existían en mi mundo. Tu hermana se crió viendo llanto y sufrimiento, pobre, no era su culpa pero era inevitable no comparar los parecidos cuando transcurrían la misma edad.
Hace 17 años que desapareciste, hace 17 años que ya no creo en nada, hace 17 años que ya no vivo.
Es casi aterrador pensar en tus huesitos que acaban de hallar. Solo sé que te encontré y que tiempo después estaremos juntos otra vez.
Imagen: www.platinumplum.com
Editado por María Elena Sánchez a las 05:34 PM | Palabras: [ 449 ]
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Enlace permanente | Comentarios (2)
Tan brillante como emocionante. Me encantó.
Felicitaciones.
Publicado por: Alejandro Colazo Septiembre 25, 2008 12:34 AMuy, que fuerte.
Coincido con Alejandro... muy emocionante.
Saludos!
Publicado por: Marina Septiembre 25, 2008 1:23 AM



