¡Vótame!
BÁRBARA SABELLA
El despertador que te llamaba por tu nombre y después tocaba tu canción favorita sonó a las 8 de la mañana del jueves, como era costumbre.
Marcos se levantó, con un golpe de manos prendió la luz y mientras se duchaba le dejó dicho a su nueva cafetera que le prepare un café.
Media hora después, cuando pudo sentarse a tomarlo, encendió con su voz el televisor y se dispuso a ver los nuevos acontecimientos que ocurrían en la gran ciudad de Rosario de aquel día 20 de septiembre de 2074.
20 de septiembre. Entonces recordó que hacía mucho años, cuando él era un joven, el día siguiente se celebraba el comienzo de la primavera y la fiesta del estudiante. Claro que ahora era distinto, ya no había primavera. El calentamiento global, a esa altura, había provocado que el clima se vuelva caluroso todo el año y lleno de tormentas y huracanes que provocaban desastres materiales todo el tiempo. Además, los estudiantes ya no celebraban su día en el parque o en la Florida, como era costumbre, sino que se pasaban el día con sus computadoras portátiles, en cualquier lugar de la ciudad.
Sin embargo, una noticia que le traía la imagen del televisor lo desvió de sus pensamientos y recuerdos. Ese día eran las elecciones. A eso, también, lo había olvidado por completo.
Después de 6 años, debían volver a elegir un presidente que los representara y aquél que ocupaba ese lugar, actualmente, debía abandonarlo para siempre, ya que nunca podría volver a postularse para ganar el cargo como lo decía la nueva ley implementada en el año 2065.
¿A quién votaría este año? No sabía qué personas pretendían ocupar el puesto de Presidente de la Nación Argentina, actualmente. Es más, ahora que lo pensaba, ni siquiera había escuchado ninguna propuesta, ni había visto indicio alguno de que hubiera una campaña política, recientemente.
Decidió ir a votar luego de terminar su jornada laboral, para poder tener la oportunidad de hablar el tema con sus nuevos compañeros de trabajo.
Tres minutos y medio mas tarde, luego de estacionar su auto en el piso 110 del edificio en el que trabajaba, llegó a su oficina.
Sus nuevos compañeros de lata estaban allí, cada uno en su tarea y el lugar que antes estaba plagado de seres humanos que no dejaban de hablar ni por un segundo, ahora se sentía tan silencioso como los pasillos de un hospital.
Marcos seguía agradeciendo que la tarea que él desempeñaba en la empresa como organizador de eventos aún no hubiera encontrado reemplazo en una máquina.
A la hora del almuerzo, comentó con el robot más cercano a él el tema de las elecciones del día. Cada respuesta de sus compañeros plateados lo asombraba un poco más. Todos los candidatos de ese año a ocupar el puesto de Presidente eran robots, él no se había enterado de las campañas políticas porque ya no les interesaban a ellos las opiniones de los seres humanos y no era necesario su voto.
Aquella noticia, que le trajo nostálgicos recuerdos de los buenos tiempos pasados, lo indignó a tal punto que fue decidido a las urnas con la intención de anular su voto y resignarse a lo que venga, como ya lo había hecho cuando poco a poco sus compañeros de trabajo fueron reemplazados por máquinas.
Ya en el cuarto oscuro, ahora vigilado con cámaras, se encontró con una sorpresa. Escondido y en un rincón, se hallaba la propuesta del único candidato humano que, a falta de presupuesto, no había realizado campaña política alguna.
Marcos tomó una de esas boletas y la puso en un sobre de metal sellado dentro de una máquina que hacia las veces de urna y salió del cuarto con la convicción de que había querido, por lo menos intentar, volver el tiempo atrás.
A los pocos minutos, camino a su casa, los recuerdos de los viejos tiempos volvieron a invadir su mente también como era costumbre.
Editado por María Elena Sánchez a las 10:56 PM | Palabras: [ 663 ]
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