¿Vida?...sólo en la tierra
LUCIANA SOSA BIANCIOTTO
Hoy se cumplen exactamente cinco años que estoy acá.
Hacía ya bastante tiempo que integraba la Nasa, estudié mucho para poder llegar adónde llegué, me esforcé día a día, tomé cursos, hice todo tipo de prácticas para poder cumplir mi sueño: viajar al espacio.
Por suerte, ese día llegó. Mi superior me había hecho llamar por su secretaria, cuando ella me informó que el jefe me esperaba en su oficina, tengo que admitir que el miedo me invadió por el cuerpo. Golpeé la puerta, la abrí, entré y cuando salí de ahí, supe que mi vida estaba a punto de cambiar (si es que no había cambiado aún).
Estaba a meses de cumplir mi sueño, así que decidí intensificar las prácticas y cursos. En esos meses me distancié un poco de mi familia, ellos me apoyaban, pero yo me había sobrepasado, hoy en día me arrepiento. Pero, en ese momento nada me importaba más que mi primer viaje a Marte.
El día, finalmente, llegó, 18 de septiembre de 2003 y la misión ya estaba por concretarse. Recuerdo haber llegado seis horas antes, mis expectativas eran enormes. Junto a mis compañeros de misión y nuestro jefe, nos reunimos para los que serían los últimos preparativos. Lo que nos quedaban de horas en la Tierra, las usaríamos para despedirnos de nuestros familiares, pero preferí quedarme solo, quería concentrarme para el despegue, yo era todo un profesional.
…3, 2, 1…y un temblor recorrió mi cuerpo.
Durante dos días, el viaje no tuvo complicaciones, todo estaba saliendo como había sido planeado. Pronto, descubriríamos si la vida en Marte existía o había existido alguna vez. “¡Si que seremos famosos!” pensaba yo. Pero con el pasar de las horas, los problemas fueron apareciendo, una lluvia de meteoritos fue la que logró frustrar nuestros sueños y trabajos de años.
Fui el último en quedar en la cabina de comando, mis otros cuatro compañeros por diferentes razones habían perdido la vida. En ese momento, sentí que algo me succionaba, pero no pude reconocer qué era, sólo se que me desvanecí.
Hasta el día de hoy, nadie me dijo para qué me tienen acá encerrado, nunca les pude ver las caras ni hablar con ellos. Muchas veces, me levanto muy cansado y con dolores en el todo el cuerpo. La última semana, me descubrí una cicatriz que me atraviesa todo el pecho, no sé en qué momento me hacen todas estas cosas.
A mi alrededor no hay nada que me resulte familiar, pareciera que estoy en un laboratorio. Me rodean máquinas de todo tipo y experimentos un tanto extraños, en una pared hay varios relojes con los nombres de todos los planetas, que marcan distintas horas y fechas.
La última vez que me llevaron a otra sala, en dónde me metieron adentro de un tubo un poco raro, pasamos por un patio al aire libre, yo creo que me habían dado algún ansiolítico o una droga rara, porque vi el cielo de color rojo y la tierra de los jardines también.
Por un momento, creí que efectivamente, estaba en Marte y que, por lo tanto, había vida. Llegué a pensar que me tenían capturado para analizar de dónde pertenezco, quién soy, si vengo en son de paz o si quiero invadir su planeta y que estaban haciendo toda clase de ensayos conmigo. Lo único que quiero es saber dónde estoy. Y aunque lo crea imposible y me considere loco, esa es la única hipótesis que puedo sacar, con la que me consuelo creyendo saber qué es lo que me está pasando.
Pero no…esas cosas sólo las hacemos los hombres, en la Tierra.
Editado por María Elena Sánchez a las 04:05 PM | Palabras: [ 605 ]
Archivado en: [ Trabajos de los alumnos ]
Enlace permanente | Comentarios (0)




