Viaje en el tiempo

MARÍA BELÉN BIRRO
María se sentía realmente sola, estaba cansada de ser ella, no le encontraba sentido a su vida. Ella sólo tenía quince años y vivía con su mamá y su hermano menor, Lucas. Su padre había fallecido cuando ella tenía solo seis años, y desde ese momento nada volvió a ser igual en su vida. La familia vivía en Rosario, en un departamento en San Martín al 500.
María iba al colegio y tenia muchas amigas que, de vez en cuando, le sacaban una sonrisa, pero, al volver a su casa, todos los recuerdos volvían a su cabeza y volvía a sentirse triste.
Todos los días deseaba volver el tiempo atrás para encontrarse con su padre, para sentir de nuevo esa compañía que tanto le hacia falta.
Estaba encerrada la mayor parte del día a pesar de los innumerables llamados de sus amigas y la insistencia de su madre.
Una tarde de noviembre, precisamente, 18 de Noviembre, María decidío salir de su casa a ver el sol. Comenzó a caminar por la peatonal San Martín un poco desorientada, mirando todo y no viendo nada….
De repente, sus ojos se detuvieron ante un niño pobre que investigaba una enorme bolsa de basura y no dejaba de sacar de adentro cosas muy extrañas. María comenzó a conversar con el y mientras el niño sacaba cosas de la bolsa, vio una botella de cerveza, con una etiqueta grande que decía “VIAJE EN EL TIEMPO”. María le regalo cinco pesos al niño y éste se fue corriendo a comprarse algo.
“VIAJE EN EL TIEMPO”, la frase de esa etiqueta resonaba en su cabeza todos los días. Sacudió la botella y notó que esta estaba llena. Sin dudar ni un segundo, cerró fuertemente los ojos y tomó un trago.
Al abrir los ojos se encontró en su casa. No había nadie en la cocina y en el comedor. Cruzó el pasillo y se asomó en su cuarto. Allí estaba ella misma, cuando tenía cinco años y su padre estaba junto a ella dándole el beso de las buenas noches. Sus ojos se llenaron de lágrimas al ver esto, y se sintió realmente feliz, deseaba detener el tiempo ahí, para siempre…
Pero, algo extraño ocurrió. En menos de cinco segundos ya había regresado al presente.. Desesperada, María tomó otro trago y volvió a viajar en el tiempo…
Abrió los ojos deseando volver a ver a su padre pero se encontró en medio de una ciudad desconocida, totalmente moderna, llena de edificios enormes, vidriados e iluminados.
Giró su cabeza y se encontró con un gran shopping. Se detuvo a ver el cartel electrónico que estaba en la entrada y leyó: 17:15 hs - . Temperatura 25ª C - Rosario. 18 de Noviembre de 2074
No entendía nada, no podía creer que estaba en su ciudad ¡pero en el año 2074!
Todavía tenía la botella en sus manos, así que tomó el último trago, esperando volver al presente, pero nada ocurrió. Seguía allí. Sola en medio de la ciudad del futuro.
Sin saber que hacer caminó unas cuadras, pero no encontró nada familiar. Las calles llevaban nombres que no conocía, los colectivos urbanos tenían todos el mismo color y además descubrió que había bajadas de subte en cada cuadra.
Desanimada por completo se sentó en la vidriera de un local de celulares y comenzó a llorar y a odiarse ella misma por haber querido cambiar su vida.
De pronto, escucha la voz de un chico que se le acerca y le dice:
-¿Bonita, que te pasa?
-Nada, es que estoy perdida. Dijo María entre lágrimas y al levantar la cabeza vio que el rostro del chico era tan lindo como su voz.
-Bueno, te ayudo a volver a tu casa, o te presto plata para el taxi. Dijo el amable chico
- ¿Qué día es hoy? Dijo María desorientada
- Uhhh, vos si que estás perdida, dijo él entre risas. Hoy es 18 de Noviembre
-¿De 2074? Preguntó María avergonzada
- Si, linda, siii, ¿pero que pasa? - Insistió el joven.
María termino contándole todo lo que le había pasado y decidieron ir en busca de su casa. Quería saber que pasaría con su hogar 66 años después.
Emmanuel, así era el nombre de su nuevo amigo, ya sabía como llegar a la casa de María. Por supuesto, la calle San Martín no había cambiado de nombre, así que subieron a un urbano y Emmanuel pasó dos veces la tarjeta de colectivo, que era recargable, como la de los videos juegos.
Se sentaron en dos asientos del medio, justo debajo de un televisor y vio que su amigo se reía de un programa de chimentos y María no conocía a ninguno de los personajes que pasaban por la pantalla.
Bajaron del colectivo. Caminaron dos cuadras y María no podía creer que ese era su barrio, edificios talmente nuevos, bares y negocios. Se detuvo ante una vidriera de un local que vendía electrodomésticos y se asombró al ver un robot en la vidriera, con un cartel que decía “a solo $999.”
- Tiene que ser en esta cuadra.
- Pero no veo mi edificio.
-
De pronto, vio salir del local de los electrodomésticos a un hombre mayor, de unos 75 años, con dos niños que gritaban:
- Abuelo Lucas, ¿Por qué no nos compraste los robots que queríamos?
María comenzó a llorar y a gritarle a este señor…. Era su hermano, su hermanito Lucas, ahora un hombre mayor y con dos nietos.
- Lucas, soy yo tu hermana. ¡Luuucaaaaaaassss! ¡Luuucaaaaaaassss!
- ¿Que pasa María? ¿Que haces dormida en el medio de la calle y gritando?
-
María abrió los ojos y se sintió realmente feliz al ver a su hermanito de 10 años que estaba al lado suyo riendo sin parar….
Desde ese momento María no volvió a tomar cerveza y vivió realmente muy feliz, aprovechando a su mamá y a su hermano todos los días de su vida.
Editado por María Elena Sánchez a las 12:09 PM | Palabras: [ 979 ]
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Felicitaciones Belu!
Está re lindo el cuento.
Que lindo sería viajar en el tiempo tomandote un sorbito de tu birra preferida!
Publicado por: Alejandro Colazo Septiembre 22, 2008 11:23 PMMuy lindo Bel, me gusto mucho, ¿quien no quiso alguna vez volver al pasado para cambiar algunas cosas?
Hay que aprender a vivir el presente, buscarle la vuelta. El pasado quedo atras, y a la vida hay que vivirla como un juego, con diferentes niveles de dificultad que hay que superar, para poder ganar, y ser el mejor en vivirla.
Y cuando la vida te diga "game over" estar feliz por lo que uno supo progresar.
El final esta justo para un cuento del AlAnon, o para leerlo en un grupo de auto ayuda, jaja
"Desde ese momento María no volvió a tomar cerveza y vivió realmente muy feliz, aprovechando a su mamá y a su hermano todos los días de su vida."
Ale, si tomas mucha cerveza puede que viajes bien lejos, y mas si es muy barata!




