Sueño
FLORENCIA REYES GONZÁLEZ
Una mañana me desperté a las 8 como todos los días, me levanté y tomé una ducha. Mientras desayunaba, miraba televisión y comencé a recordar lo que había soñado la noche anterior.
Todo empezaba en el año 2074 en Rosario. Era muy confuso y extraño, me sentía perdida como si estuviera en un mundo nuevo.
Salí a recorrer la ciudad, me llamaba la atención de que las calles estaban limpias y relucientes no habían pozos ni baches.
Los autos funcionaban con un combustible natural para proteger el medio ambiente.
En ese trayecto me dirigí hacia el centro, subí a un colectivo. Era enorme, contaba con aire acondicionado, los asientos eran reclinables parecían sillones y se utilizaba una tarjeta inteligente con la que, a través de un código de barras, la máquina marcaba el viaje.
Durante el recorrido me asombraba que no había pobreza, los chicos no estaban en los semáforos ni en las esquinas pidiendo monedas. Todo eso formaba parte del pasado.
Sin dudas, la ciudad había aumentado considerablemente su número de habitantes. Los hospitales y las escuelas se encontraban posicionados con el mejor nivel.
Los espacios verdes abundaban y embellecían la ciudad a través de sus paisajes inolvidables gracias a sus lindas flores y árboles, que junto al calor de la gente era la combinación perfecta.
El río desarrollaba una amplia gama de actividades a lo largo de toda la rivera ya que, Rosario se había convertido en la mejor ciudad para vivir. Fue reconocida por haber obtenido la mayor cantidad de turistas, ya sean extranjeros como de distintos puntos del país que se acercaban a participar del día de la bandera, a los congresos, eventos y espectáculos culturales en los que se destacaban con luz propia las producciones locales.
Además, los niños tenían su propio espacio con tecnología avanzada y sobretodo muy modernos.
Otra cosa que sucedía era que la gente ya no cocinaba más en su casa, la comida la elegían de una máquina apretando un botón con lo que deseaban comer en ese momento.
Ni hablar cuando pasé por el club de mis amores, Newell´s Old Boys, totalmente diferente. Las plateas y las populares se habían agrandado con más bandejas y palcos vip. La cancha estaba decorada con carteles electrónicos con imágenes de los 45 campeonatos obtenidos y las 10 copas internacionales ganadas.
La verdad me deslumbré bastante cuando veía las hermosas construcciones, no podía creer todo lo que estaba viendo, parecía que estaba en otra galaxia.
Finalmente cuando terminé de recordar, abrí la ventana y dije:
- Guau, fue todo un sueño… Fue increíble. ¿Algún día se hará realidad?, me pregunté.
Editado por María Elena Sánchez a las 03:57 PM | Palabras: [ 437 ]
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