¡Que no se te olviden las empanadas!

MARÍA PAULA BLANCH
Anteayer habíamos preparado con mi vieja toda la comida de antemano para el festejo de año nuevo: tartas, empanadas, sandwichitos… el cerdo nos lo tendrían que haber dado ayer, cosa que dudo pueda corroborar.
Habíamos pasado una tarde maravillosa, yo la apuraba a mi mamá, no dejaba de repetirle que llegaría tarde al evento. Ella me miraba con cara de mala y me decía: - Si no terminamos, no vas… Yo me reía porque sabía que no me haría nunca eso, ella siempre me apoyó en mis gustos musicales…
Tras haber asistido también a los festejos del 28 y del 29 en la ciudad de Buenos Aires, no quedaba otra que terminar el año con la tercer función, obviamente tenía que estar allí…
Se hizo la hora y partí corriendo hacia el boliche, antes pasé a buscar a dos amigas mías que llevarían las banderas. Luego me di una vuelta por lo del “Pollo”, pobre, se había jodido la pierna, no podía ir (el adjetivo de pobre se lo dí anteayer, hoy en día al adjetivo lo cambiaría por “afortunado”). Él me dio las bengalas que debía hacerle llegar a mi novio “Pakito”, ambos fueron amigos desde muy chiquitos y eran fieles seguidores de la banda.
Ya dentro del galpón, esperando a que “Ojos locos” terminara su último tema, aguantamos con ansias las ganas de escuchar aquel tema que tanto nos hizo llorar: “Una nueva noche fría en el barrio…”. Cuando lo vi a Pato sobre el escenario no tuve nada más que decir, la adrenalina empezó a brotar y todo fue mágico.
Un segundo, todo el lugar quebró en silencio cuando empezamos a notar en el techo, que la media sombra se había incendiado y que poco a poco el boliche se empezaba a desmoronar.
Acto seguido, los gritos, los llantos, la desesperación… sentí un segundo de mi piel ardiendo, cerré los ojos…
Desde acá se ven las cosas un poco mejor, hay cosas de las que me arrepiento y otras de las que no. Veo que mi mamá está sirviendo los sandwichitos que juntas preparamos, pero en su rostro se refleja una lágrima…
¡Feliz año nuevo vieja! No te olvides de poner las empanadas…
Editado por María Elena Sánchez a las 04:38 PM | Palabras: [ 367 ]
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Enlace permanente | Comentarios (7)
Se me pone la piel de gallina, que tristes fiestas las de 2004.
Publicado por: María José Septiembre 21, 2008 1:08 AMvos y tus textos son hermosos
a re hueca
igual te amo(L)
Oh, muchas veces no los entiendo. Charo, ¿por qué le decís re hueca? Este texto es lo menos hueco que puede existir.
A mí también me produjo cosas a nivel físico como a María José. Me encantó.
Publicado por: Male Septiembre 22, 2008 8:35 AM"Desde acá se ven las cosas un poco mejor, hay cosas de las que me arrepiento y otras de las que no. Veo que mi mamá está sirviendo los sandwichitos que juntas preparamos, pero en su rostro se refleja una lágrima…"
Muy bello e impactante.
Felicitaciones
Publicado por: Alejandro Colazo Septiembre 22, 2008 1:53 PMMuy buen texto, coincido con Maria José y Male, a mi también me dio un escalofrío.
Mi guía de lectura por estos cuentos me parece que se llama Alejandro... ¡Entro a todos los textos en los que firmó él!
re hueca fue para mi digamos una autocritica hacia mi comentario poco inspirador
Nunca en mi vida hubiese pensado que con el título "Que no se te olviden las empanadas" iba a tener ese desarrollo!!! Me gusto gusto gusto...
Publicado por: Maximiliano Savarecio Septiembre 23, 2008 1:29 PM



