Princesa
ROBERTA GIANETTA MALDONADO
Se que fue mi culpa, que lo debí provocar de algún modo. Tienen razón en enojarse; Pablo, también. Entiendo (en cierto modo) que no quieran verme a la cara, que no deseen saber de mí.
Mi único refugio, es la casa de Camila. Creo que quien me acompaña, por el sólo hecho de ser mi amiga y que juró años atrás estar en las buenas y en las malas a mi lado. Aunque noto en su cara que ya le estoy creando problemas con su familia al estar parando en su hogar. Es momento de partir.
Nunca podrán entender que yo no quise que las cosas fueran así. Jamás pensé que podría llegar a sucederme esto. Fui muy precavida a lo largo de mi corta y feliz vida, escuché cada uno de tus consejos sin renegar de que me cuides tanto. Confiaba en la gente. Amaba a Pablo incondicionalmente. Aún lo hago.
Era tan solo una fiesta, gente conocida, música, alcohol... no se que ocurrió exactamente. Solo imágenes que me despiertan por las noches con un sobresalto y entre lágrimas me hacen revivir una y otra vez esa noche. O lo poco que sé de ella.
Tan sólo tengo secuelas en mi cuerpo que al cambiarme cada día me recuerdan que las cosas cambiaron para mal y con mis 16 años todo cambió. Ya no seré la misma adolescente feliz que solía ser, ya no seré yo.. aunque creo que ya no lo soy.
Recuerdo que me tomaron fuerte del brazo, me llevaron a una habitación; el techo y las paredes se venían sobre mí. Gritaba con todas mis fuerzas pero no me oían. O tal vez no querían hacerlo. Nadie iba a intervenir, nunca lo hacen, “siempre es culpa de las mujeres, de las minitas esas, son todas unas locas y después andan llorando, diciendo que no querían”. Lamento decirte, papá, que una vez más te equivocaste, al permitirme ir a esa fiesta, cuando me dejaste a la deriva y al haber dicho eso una y otra vez al ver el noticiero.
Yo no quería que nada que esto me pasara, papi. Desearía no despertarme cada noche sintiendo una vez más que lo tengo delante de mí, que va a violarme.
Siempre fuiste mi héroe, tenías las respuestas exactas a cada una de mis preguntas. Nunca te equivocabas, los héroes nunca se equivocan. Pero, años después, lamento darme cuenta que sí. Fallaste en una afirmación 11 años atrás al decirme que nunca algo malo iba a pasarme, que estarías siempre para asegurarte de que a tu princesita nada, ni nadie la hiciera sufrir.
Es triste, hacerte saber de este modo, lo que sentí, siento y sentiré. Perdón. No querías oírme o verme. Rechazaste a tu nena, por algo que no deseo. Se que estarás defraudado de la decisión que tomé. Que esta no es la salida, que los problemas los debería haber enfrentado, que podría haber contado con vos. Pero es la única forma. No soporto el hecho de no contar con ninguno de ustedes. Jamás iban a olvidar lo que pasó esa noche, cada vez que mirasen a los ojos a mi bebe, se iban a revivir momentos infelices para cada uno de nosotros. No quería eso, y sigo sin quererlo.
Por eso, decidí ir a un lugar mejor. Dicen que allí el dolor no existe, que las nubes te rodean, hasta podes caminar sobre ellas. Ojalá esa no haya sido otra mentira. Un lugar donde podré ser feliz con mi hijo/a, tal vez nunca lo sepa, tal vez nunca pueda ver su cara. Puede sonar injusto no darle el derecho de tener una vida, al igual que a mí; robarme de sus vidas, repentinamente, y arrojando una enorme tristeza en sus corazones. No podía decirles que iban a ser abuelos.
Nunca conocerán a su nieto, ni verán a su hija convertida en una mamá. Perdón, nuevamente. Creo que lo primero que les voy a decir cuando vengan a visitarme va a ser exactamente eso “perdón”, desde lo más profundo de mi corazón.
Una última cosa papi, decile a los chicos que los amo, que fueron los mejores hermanos que alguien podría tener y que los voy a estar cuidando desde un lugar mejor. A la vieja que ya nos vamos a ver, que también la voy a extrañar y voy a llorar por no tenerla, voy a extrañar el no cocinar junto a ella. Si lo ves a Pablo, decile que no lo culpo por odiarme y por las cosas que me dijo. Recalcale que, como se lo juré una vez, él fue el único hombre que amé y nunca voy a dejar de hacerlo, esté donde esté.
Espero que me perdonen algún día. Y que el viento me lleve a algún lugar mágico, donde pueda rehacer mi vida.
María Luz.
Editado por María Elena Sánchez a las 11:45 PM | Palabras: [ 807 ]
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Hermoso y muy emocionante. Me gustó mucho.
Publicado por: Alejandro Colazo Septiembre 22, 2008 1:46 PM



