Postal de Rosario - 2074 -
NAHUEL NIVEIRO
Grandes estructuras y montañas de basura, cubiertas por una gran nube de humo y cenizas, pueden verse a simple vista, desde las afueras de la ciudad de Rosario del 2074. La civilización y el avance tecnológico destruyeron el ecosistema, creando un ambiente inhabitable para cualquier humano, un cementerio de esperanzas.
La ciudad se encuentra en soledad. El silencio reina por las calles peatonales que, a principios de siglo, se llenaban de gente que iba y venía, como hormigas que buscan comida y la llevan a su hormiguero. Las grandes edificaciones y la polución permanente mantienen alejados al calor y a la luz y hacen de Rosario un lugar oscuro y frío, ya casi sin vegetación.
Grandes estructuras y montañas de basura, cubiertas por una gran nube de humo y cenizas, pueden verse a simple vista, desde las afueras de la ciudad de Rosario del 2074. La civilización y el avance tecnológico destruyeron el ecosistema, creando un ambiente inhabitable para cualquier humano, un cementerio de esperanzas.
La ciudad se encuentra en soledad. El silencio reina por las calles peatonales que, a principios de siglo, se llenaban de gente que iba y venía, como hormigas que buscan comida y la llevan a su hormiguero. Las grandes edificaciones y la polución permanente mantienen alejados al calor y a la luz y hacen de Rosario un lugar oscuro y frío, ya casi sin vegetación.
El Paraná, yace debajo de una gruesa capa de desechos industriales, y en sus orillas, los cadáveres de miles de peces, esfuman cualquier esperanza de vida. Dicen que ya no hay agua debajo de esta gran mancha negra, pero es solo un mito, ya que nadie se atreve a probarlo.
Cada tanto, la mortuoria paz que acecha a la ciudad, se corrompe por el estruendo de la caída de un edificio, provocada por el avance tierra adentro del sucio río, que parece tomarse revancha contra aquella especie que le arrancó un pedazo, siglos atrás. El monumento, colorido por las pintadas en aerosol de muchos jóvenes que hace tiempo perdieron el respeto, todavía logra mantenerse en pie, aunque sabe que mucho tiempo no le queda.
Rosario esta deshabitaba. Hace años que la contaminación obligó a todos los habitantes a migrar a diferentes localidades vecinas, donde el aire todavía es respirable. Pero, todas las noches se puede observar una luz tenue en algún edificio. Allí, algunos linyeras y vagabundos, se juntan a resguardarse del frío. Comen, beben, se divierten y duermen vigilados por la llama de un fuego que nunca se apaga. En los viejos supermercados consiguen sus grandes banquetes diarios. Ninguno de ellos sabe si al otro día amanecerá.
Algunas parejitas aventureras suelen visitar la ciudad, buscando un lugar privado donde entregarse a la pasión de sus pieles. Otros la utilizan para llevar a cabo actos criminales, y todos los días aparece alguien asesinado o violado. Sólo la ciudad escucha las risas, los disparos y los gritos, y calla. Calla como nunca, calla como siempre.
Todavía existen rosarinos nostálgicos, que la visitan, la lloran, y que mantienen los mejores recuerdos de ella. Todos ellos tienen bien guardada aquella última edición de La Capital, donde anunciaba su fin, junto al fin de la ciudad. Se dieron cuenta que el presente no es como imaginaban en el pasado. No existen los autos voladores, ni los robots a miles. Sólo existen la muerte y la soledad en aquella ciudad que, alguna vez, bellamente se reflejaba en las aguas del Paraná.
La recordarán hasta su tumba como la gran ciudad que fue, cuna de grandes personajes y culturas. Y cuando la muerte se haga invencible en ellos, vendrán a sus mentes los recuerdos de aquellas tardes que, sentados en el Parque de la Bandera, veían recostarse el sol detrás del Paraná.
Editado por María Elena Sánchez a las 02:43 PM | Palabras: [ 627 ]
Archivado en: [ Trabajos de los alumnos ]
Enlace permanente | Comentarios (3)
Futuro alentador, suerte que hay risas todavía... Jaja!
"Sólo la ciudad escucha las risas, los disparos y los gritos, y calla. Calla como nunca, calla como siempre." me gustó esa parte.
No será alentador pero es alertador, ¿no?
Para que sirva de ejemplo para ver el concepto de moraleja...
Para reflexionar. Me gustó mucho.
"La recordarán hasta su tumba como la gran ciudad que fue, cuna de grandes personajes y culturas. Y cuando la muerte se haga invencible en ellos, vendrán a sus mentes los recuerdos de aquellas tardes que, sentados en el Parque de la Bandera, veían recostarse el sol detrás del Paraná."
Genial.
Publicado por: Alejandro Colazo Septiembre 22, 2008 1:51 PM



