Horas de Libertad

NAHUEL NIVEIRO
Era oscura aquella noche, que la libertad pude saborear por primera vez. En un campo a las afueras de Sunchales, don José apiló unos tanques de combustible, a un costado de la jaula, sin prevenir lo fácil que me había hecho la fuga. Cuando se apagó la última luz de la tapera, ayudado por los grandes recipientes, decidí escapar.
Por primera vez era feliz. Caminaba solitario por la llanura, buscando algo de comida y vigilado siempre por una gran luna llena, que se tornaba color marfil. De pronto, una luz en el horizonte llamó la atención de este viejo felino, que no quiso esperar ni un minuto más.
Allí, una gasolinera casi vacía. Solo dos jóvenes, se refugiaban del frío, mientras reían y se besaban. Me pareció el momento perfecto, para iniciar mi alimentación. Decidí, entonces, escabullirme por los no tan altos pastizales que rodeaban el negocio. Mi objetivo no era atacar a los pequeños humanos, nunca lo hice, sino, revisar el contenedor de basura.
Desgraciadamente, los jóvenes no creyeron en la paz de mi presencia, y entre gritos y alaridos, alertaron a la policía.
La persecución no se hizo esperar, y comencé a correr. Fatigado de hambre y de sed, corrí en busca de mi libertad, pero el cansancio me traicionó, y en un intento desesperado por perder a mis perseguidores, me metí en un callejón, lleno de autos y sin salida. A mis espaldas, el ruido de un portón que se cerraba, quebró mis sueños de libertad.
El portón sonó otra vez y por él entraron cuatro personas, con una actitud no muy amigable. Luché, pero mis garras limadas no me valieron de nada, y de una forma sucia, me atraparon y me devolvieron al odioso encierro, primero, en la comisaría, y luego a esta granja, donde volví a ver la luna detrás de los barrotes de otra inconfortable jaula. Don José nunca más apareció en mi búsqueda, tal vez por miedo, tal vez porque nunca se enteró que me atraparon.
Noche tras noche recuerdo las pocas horas que fui feliz. Conocí un mundo que quiero recorrer fuera del encierro y todos los días, cuando se apaga la última luz del rancho, sueño con volver a escapar.
Imagen: learnspanishdc.com
Editado por María Elena Sánchez a las 07:02 PM | Palabras: [ 372 ]
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Muy lindo la verdad tu cuento, Nahuel.
Sencillo pero con un principio, un medio y un final completamente marcados. Además, en pocos párrafos, una historia por demás de emocionante.
Felicitaciones
Publicado por: Alejandro Colazo Septiembre 25, 2008 12:49 AM



