Ensalada rusa

MARÍA SOL ARIACA
Antoine Carême no era sólo un simple cocinero que se encargaba de satisfacer el insaciable apetito de los reyes, era mucho más. A través de su arte culinario fue capaz de controlar al emperador francés más ambicioso que existió, Napoleón Bonaparte. Si bien las circunstancias que lo rodeaban hacían difícil su trabajo, nada le impedía crear nuevos platos.
Durante la invasión napoleónica a Rusia, las provisiones escaseaban, los suministros habían sido interceptados por el enemigo y lo único que restaba no alcanzaba para llenar al emperador quien tenía la necesidad de alimentarse cada dos horas al día sin importar el curso de la batalla.
Lo primero que Carême pensó fue en cortar las papas en rodajas finitas para hacerle creer al pequeño cabo (así le decían los soldados a Bonaparte por su baja estatura) que abundaban, pero, este último no era ningún tonto lo único que le interesaba era saciar su hambre con un abundante plato fino y varios litros de vino con agua (algo contradictorio porque el trago estaba visto como ordinario en esa época, al igual que su plato favorito patas de cerdo).
El cocinero siguió probando con distintas formas y especias hasta que un día Napoleón llegó diciendo:
-¡Antoine, quiero algo nuevo para celebrar, basta de esas papas desabridas, quiero saborear la comida que me llevará a acabar con los rusos mañana!
En la cocina solo quedaban algunas papas y arvejas. Antoine desesperado envió a los soldados a buscar provisiones, pero lo único que pudieron encontrar fue un par de huevos, dos o tres zanahorias y un trocito de limón. Pocas cosas se podían hacer, con ingenio decidió mezclar todo y probar suerte.
A simple vista la respuesta de su amo fue poco agradable pero ni bien comenzó a probar quedó fascinado, el rejunte del limón con el huevo había provocado una sustancia que le otorgaba a las verduras un sabor único.
Desagraciadamente, minutos después Bonaparte sufrió una reacción alérgica a la combinación de los alimentos y tuvo que retirarse de la batalla durante dos días. Ésta situación le dio la oportunidad a Rusia para recuperarse y salir victorioso.
Es a partir de ese momento que la creación de Carême empezó a ser conocida como ensalada rusa, temida hasta el día de hoy por los franceses.
Imagen: www.flickr.com
Editado por María Elena Sánchez a las 11:29 AM | Palabras: [ 384 ]
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