Aprendiendo a hacer encuestas… ¡y de política!

BÁRBARA WAGNER
Todo encuestador a domicilio debe tener:
• Mínimo dos lapiceras, y corroborar antes de salir que funcionen correctamente.
• Una carpeta donde apoyar las hojas con las preguntas a realizar.
• Algún identificador, que puede ser un papel con un ganchito colocado en el cuerpo, que contenga siempre, sin excepción alguna, nombre, apellido, documento, y empresa de donde proviene el encuestador.
• Buena presencia, para generarle confianza a la gente, cosa que suele costar.
• Muuuuuucha buena onda, para poder conseguir alguna respuesta de la gente. Y principalmente:
• Predisposición a escuchar cualquier, pero cualquier cosa.
Cualquier persona, que por desgracia o por suerte tenga el oficio de encuestar, debe tener en cuenta ciertas recomendaciones e instrucciones que voy a desarrollar a lo largo del texto.
Como antes mencioné en las cosas que no deben faltarle a un buen encuestador, debe siempre acordarse de llevar dos lapiceras. No es agradable, cuando por fin encontraste alguien, que quiera responderte esas preguntas sobre temas tan inapropiados como lo es la política (temas para los cuales la gente nunca tiene humor para responder), y te quedas sin tinta para poder escribir las respuestas de la persona. O cuando estás por terminar la encuesta, momento muy agradable, y te das cuenta que tu lapicera ya cumplió tiempo útil y no piensa seguir escribiendo. Entonces primer recomendación importante, siempre tener dos lapiceras a mano.
Ahora pasamos a la segunda recomendación: la carpeta. Fundamental, exceptuando aquellas raras veces en que uno encuentra lugares en que puede apoyar la hoja, como los negocios, o las casas que tienen una pequeña columna. Para cualquier otro caso siempre una carpeta firme, donde el encuestador pueda apoyar las hojas, y escribir cómodamente. Aclaración: estar apoyando la hoja en la pared no es muy profesional y no queda muy elegante, así que queda descartado.
Recomendación número tres. Una identificación de la persona que realiza la encuesta (el encuestador). Como antes mencioné, debe ser con nombre, apellido, documento y el lugar o empresa de donde proviene el encuestador. A pesar de no siempre ser solicitado por el encuestado, porque la mayoría no son tan jodidos de mirar todos los datos de la persona que está preguntando, hay algunos que si lo son, y no vas a querer no tener identificación... no vas a querer.
Cuarta recomendación. Buena presencia, tanto en la vestimenta como en la actitud. La gente es muy desconfiada, y es necesario que la primera impresión que tenga el encuestado de aquella persona que te viene a tocar el timbre en tu casa, o te para en la calle sea buena.
Quinta recomendación. Buena onda es poco. Muchísima buena onda. Siempre hay que acercarse a la gente con una sonrisa, un tono respetuoso pero simpático. Infundirle confianza, y al mismo tiempo seguridad… solo querés hacer unas preguntas (que siempre por supuesto son excesivamente cortas, y nunca robas mas de 5 “minutitos”).
Una vez que la persona dio el primer paso, y te pregunta de qué trata la encuesta, nunca, pero nunca nunca digas que es una encuesta de política, porque en ese momento la gente te cierra la puerta de un portazo, o te contestan de mal humor: “yo de política no hablo”, “yo en eso no me meto”, o, la mas común de todas: “malos, los políticos son todo malos”, seguido por supuesto del portazo. Por eso es recomendable utilizar las palabras “sondeo de opinión” o “gestión” (significado que muchas veces la gente no comprende y no se anima a preguntar, por lo que acceden a responderte el cuestionario).
Sexta y última recomendación. El encuestador debe estar dispuesto a escuchar cualquier barbaridad, y nunca enojarse ni realizar una mala contestación. Al menos que trabaje de forma independiente, cosa muy poco probable,… desgraciadamente es algo que no se puede hacer (aunque muchas veces algunas personas lo merezcan). Esta recomendación tiene un doble sentido.
Por un lado, están las personas que te contestan de mala forma ,y vos no entendes, fuiste con la mejor onda, y una mujer de 60 años te manda freír churros… que no responde encuestas, que no te va a pagar nada (por más que te empecines en explicar que no vendes nada, no hay caso).
También la gente que esta ¡ocupadísima!... y te atiende en pantuflas. O las personas que te tratan con toda la amabilidad hasta que le preguntas que opina del intendente y te empiezan a gritar que lo llames y le digas que le repare el alumbrado público que se les rompió hace una semana (la gente tampoco entiende que no tenes ninguna relación directa con el político sobre el cual le estás preguntando… que no es tu papá, ni tu tío, ni tu nada).
Eso por una parte… y por el otro lado (lo de estar dispuesto a escuchar lo que sea), no te amargues cuando a la gente le preguntas por quien votaron y no se acuerdan porque eligieron al azar… o les preguntas que imagen tienen de Binner y no saben quien es… porque la gente, desgraciadamente, no sabe nada.
Imagen: i26.tinypic.com/sw4hw9.jpg
Editado por María Elena Sánchez a las 04:45 PM | Palabras: [ 838 ]
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