Mantenimiento de instalaciones de salas teatrales de Rosario - Carina Labruna

Rosario está proclamada como “cuna de artistas” pero desgraciadamente su arte pasaría por desapercibido, si los teatros, que forman el patrimonio cultural desde principios de siglo pasado, no los hubiese amparado, por falta de mantenimiento y cariño. Siglo XI, de avances y renovación, en el cuál se puso en uso la frase:”Una imagen vale más que mil palabras”.

Por ello, dada la importancia que se le da a la imagen, hay que tener medios para poder cuidarla, y dos teatros rosarinos hacen lo posible para conseguir que su estructura se mantenga vigente: La Comedia y El Círculo. Este último se inauguró en 1902, para que luego dos años más tarde abriera sus puertas el otro, bajo el nombre de Teatro La Opera, que en 1943, fue salvado a último momento de una demolición segura (que no pudo evitar diez años más tarde, su par, el rosarino teatro Colón), gracias a la acción de la Asociación Cultural El Círculo.
La experiencia indica que los códigos de edificación son especialmente cuidadosos en el control de varias de las condiciones que pueden afectar al público, como el telón de seguridad, tratamiento ignifugante a los revestimientos, personal de emergencias (en muchos casos bomberos), extintores portátiles y vías de evacuación (señalamiento, puertas de emergencia, iluminación, audio).

En primer lugar, podemos afirmar que ambos teatros cuentan con matafuegos y mangueras que tienen su vencimiento actualizados en fecha; además están señalizados con carteles de “salida”, “distintos pisos - niveles”, “administración”, “boletería” pero si iríamos por primera vez a El Círculo se nos dificultaría encontrar los baños. En tanto a butacas, en las dos salas que nombramos están en buen estado, más allá de la calidad de su revestimiento; los pisos están medianamente limpios ya que al cubrir varios metros cuadrados es difícil que se mantengan impecables. A su vez, podemos encontrar alguna lamparita quemada o rota a la vista, y si bien las conexiones eléctricas están protegidas contra el alcance humano, algunos cables están sueltos. La Comedia al ser municipal, va adquiriendo lo que necesita por etapas pero dentro de estas necesidades no se encuentra la adquisición de un ascensor, teniendo en cuenta que la administración queda en el piso de la platea alta.

En segundo lugar, ambos lugares se vieron afectados por la tormenta de lluvia y granizo de este año, y tuvieron que reparar urgentemente cuestiones, que todavía serían postergadas. En La Comedia los techos se filtraron de humedad, y en la sección administrativa hubo que reparar la membrana, y hacer trabajos de pintura. En el caso del Círculo, no fue muy distinto pero la urgencia fue el techo del escenario al que se le volaron las chapas, ya que en la zona contigua, del Pañol, las paredes están llenas de humedad y se visualizan los agujeros en el techo que dejó el granizo. También este teatro sufrió los daños ocasionados por un grupo de traviesos alumnos del Colegio Parque España, durante un acto escolar, hace menos de un mes, quienes activaron el sistema antiincendio e inundaron el corredor y baño del primer piso, que dejo filtrar y humedecer parte del techo del entrepiso, pero afortunadamente no llegó a dañarse la mampostería ni los pisos de madera de la sala principal.
Por último, las dos salas son parte del programa de la municipalidad “Escuela Móvil”, donde las escuelas se anotan para recorrer sus instalaciones, que casual o causalmente, no se sabe, fueron restauradas después de un siglo de ser inauguradas, en el año 2001. La Comedia, al depender puramente del presupuesto municipal, tiene que gestionar sus necesidades, y muy de a poco va consiguiendo equiparse. Por otro lado, El Círculo, contaba con dos sponsors, la compañía de seguros La Segunda y la empresa de embutidos Paladíni, hasta que se supo que en el 2004 sería sede del Congreso de la Lengua y visitado por la Casa Real Española, entonces empresas y particulares se acercaron e invirtieron parte de su capital, en gesto de ayuda a su restauración. Y hasta el día de hoy ambos teatros les agradecen, en placas que los nombran, colocadas a la vista del público.
Podemos concluir que si bien uno es público, administrado por dirigentes que elige la municipalidad; el otro es una entidad privada que conserva el linaje familiar, trasmitido de generación en generación en su presidencia, desde que la Asociación Cultural El Círculo lo mantiene vigente. Sin embargo, el cuidado del patrimonio cultural los asemeja, ya que la preocupación por el mantenimiento de sus instalaciones sorprendentemente se realiza día a día, y eso hace que todos los rosarinos nos llenemos de orgullo, al apostar por conservar edificios patrimoniales que alojaron y formaron a nuestros artistas, como también a los que los elijen desde otras partes del país y del mundo, para hacer sus presentaciones.
Editado por María Elena Sánchez a las 09:27 AM | Palabras: [ 793 ]
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