El mito de la inclusión social - Manuel Mac Rouillon


En este trabajo de investigación, que tiene como temática abordar las consecuencias que el futuro casino-hotel tendrá en la zona sur de Rosario, se han realizado tareas de recolección de información de distintas sitios Web y publicaciones, y también trabajo propio de campo para comprobar esa información o agregar información nueva.

Uno de los trabajos de campo realizados fueron las entrevistas hechas en persona al vecino Jorge Quiroga y al Arquitecto Santiago Mac Rouillon. Jorge Quiroga tiene 36 años, trabaja de portero en un edificio del centro de Rosarino y hace ya más de 15 años que vive a dos cuadras de donde se construirá el casino. Santiago Mac Rouillon es arquitecto y hace ya 3 años que trabaja con el voluntariado de su facultad, realizando proyectos de urbanización e integración de las zonas marginadas de la ciudad.

Es sólo junto a este último entrevistado que elaboraremos una conclusión detallada y justificada sobre el falso carácter de inclusión social que se le ha atribuido al mega-complejo privado. Y es junto con este entrevistado que lo realizo, y no junto al vecino, por carecer este último de un profesionalismo que lo avale. Más allá de ser su punto de vista de “vecino y consecuente directo del mega-complejo” un testimonio importante ante la búsqueda de una conclusión, su testimonio será solo de carácter propio y sin un respaldo profesional ni experiencia que respalde la elaboración de una conclusión.

A continuación, desarrollaremos los efectos en cadena por los que creemos como mito de inclusión social a la construcción del casino-hotel.

En primer lugar, una inversión privada solo traerá beneficios privados. No es, ni tiene porque serlo tampoco, la función del casino-hotel, integrar a la población marginada de esa zona. Y entre las inversiones privadas que atraerá a sus cercanías, están las ya proyectadas instalaciones de una joyería, un hotel 3 estrellas y varios restoranes de alta calidad.
Como podrán deducir, ninguno de estos proyectos está pensado para la utilización de los humildes vecinos de la zona. Y es ahí donde entra el segundo cuestionamiento, donde más claro se nota que no existe tal carácter integrador, porque todas las inversiones realizadas y proyectadas están dirigidas a un público y cliente de un mediano o alto status social. Al cual los habitantes de la zona no pertenecen.

Como todo es una cadena, que provoca otra consecuencia, aquí aparece otro punto crítico. Estas inversiones privadas realizadas sí atraerán más movimiento en la zona, pero atraerán al público que pudiente que necesitan estos negocios, gente de plata. De esta manera habrá un mayor contraste social. Veremos a un niño con hambre escarbando en la basura para buscar comida, y al lado de éste estará estacionado un auto importado y en frente la vidriera de una joyería en donde una dama muy elegante invertirá unos miles de pesos para decorar su cuerpo. A este contraste, cualquier psicólogo o sociólogo inmediatamente lo calificaría de violento y con consecuencia traumáticas para el marginado (el niño).

Y como dijimos que esto es una cadena, continuaremos la cadena. A consecuencia de esta violencia que todos pasan por alto y nadie tiene en cuenta, se producirá una violencia más directa y fácil de ver. Una violencia física, mas específicamente, un robo, un asalto, un crimen, que el marginado realiza por no estar considerado dentro del sistema.

Por ultimo, en una supuesta búsqueda de integración a estos habitantes se realizan distintas políticas fallidas. Entre ellas, el mudar a personas como las del barrio La Granada, a prototipos de viviendas, alejados de las zonas desarrolladas. Y decimos “supuesta” búsqueda, porque esta más que comprobado, según nos cuenta Santiago Mac, que esos asentamientos no sirven ni servirán para integrar socialmente. Son especies de ghetos, en donde se ubica a las personas que no producen para la sociedad. Política más que fallida, que hace más de 40 años que se aplica y no cumple con los fines de integración, nos cuenta el arquitecto Santiago.

Es por toda esta cadena de consecuencias que calificamos como mentira y mito, que el complejo del Casino Club S.A. insertará socialmente a la zona y a sus habitantes. Sin una decisión política pública que la acompañe, lo único que hará es profundizar las desigualdades sociales y la violencia, y alejara en espacio un poco más a los marginados. No se integrará a los individuos excluidos, sino que atraerá a individuos ya integrados a la sociedad y empujara a los “no integrados” más lejos. Y esto será inevitable, a menos que establezcan una política clara y contundente para su inserción y por supuesto, que realmente manifiesten una intención de hacerlo..

Rosario, Pcia. de Santa Fe, Argentina, 26 de Febrero de 2008
Editado por María Elena Sánchez a las 09:22 PM | Palabras: [ 766 ]
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