A Por el Trabajo Práctico Final - Andrés Escalada

Pucha, ¡que fiaca che!, no es que la actividad no esté buena (lo está), y el tema que elegí me gusta. Pero no hay caso, hoy es uno de esos días lindo para quedarse en casita.
Si, definitivamente, hoy es uno de esos días, igual que lo fue ayer, el día anterior, el que le precedió y los anteriores, también. No hay caso, cuando se es vago, se es vago, habrá que aprender a vivir con eso, aunque de fiaca, mucha, pero mucha fiaca...
Encima no hay un solo bondi que me deje bien para ir al CEC, el que me deja más cerca es el 103, en San Luís y la bajada Sto. Cabral, y de ahí tengo que patear hasta los galponcitos de la Muni. En realidad lo plomo va ser cuando me tenga que pegar la vuelta (volviendo, la Cabral, ya no es bajada, es subida).
Pero, qué remedio, el Trabajo Práctico Final hay que hacerlo si, o si. Y si no, mejor voy pensando en ir a cantarle a Gardel, porque Male no será un ogro, pero no le gusta para nada que le anden guitarreando, mucho menos con notas baratas.
Vamos, ¡coraje, concentración, fuerza de voluntad!, ¡que no es para tanto!. Es cuestión de llegar al CEC y preguntar por el encuentro de historietas, juegos de rol y ciencia ficción de la ciudad de Rosario, LEYENDAS 2007.
Rogar porque la entrada sea libre y gratuita, averiguar una par de cosas, recolectar datos que me sirvan para redactar los textos, y terminada la parte de investigación. Claro, después tengo que redactar un texto narrativo y uno argumentativo, con preplanificación, guía de corrección… qué remedio.
Bueno, ya estoy acá, basta de dar vueltas, en aquella ventanilla seguro que me saben decir en que galpón está, de paso pregunto si puedo entrar gratis. Si en efecto me supo decir donde era, también que la entrada estaba a $6 por día o $12 por los tres. Ufa, plata, siempre de por medio tiene que haber plata…
El viernes y el sábado seguro que vengo, pero no sé si me podré llegar el domingo, es el día de la madre y le prometí a la vieja que este año no me borraba. ¿Qué se le va a hacer?, pago por los tres días igual, de todos modos gasto lo mismo. A entrar nomás.
Está lindo el lugar, grandecito, pero no hay tanta gente como esperaba, se nota que todavía no terminaron de poner todo en orden. De todos modos aún es temprano, ni siquiera son las cuatro. ¿Y ahora qué hago?, me parece que primero me voy a pegar una vueltita para ver el lugar y después empiezo a molestar al que me parezca interesante.
Que lo parió, tras el odio que les tengo, lo primero con que me encuentro es un cartelito de “prohibido fumar”. Por lo demás pinta que va a estar alucinante. Hay revistas de historietas, póster, láminas, figuras wargames, manga, animé, exposiciones de dibujos (se nota que algunos están hechos por principiantes, pero igual están buenos).
¡Los libros de “Nippur de Lagash”!, lástima que no encuentro nada de “Savarese”, “Aquí la Legión”, “Mi Novia y Yo” ni de “Pepe Sanchez”, esas también me gustaban mucho cuando era chico (si es que no lo sigo siendo).
También están los muñecos de las Tortugas Ninjas, los Thundercats, los aviones varitech de Robotech y Machine Warriors. ¡La nave de los Halcones Galácticos y la Enterprise!, ¡no lo puedo creer! (siempre las quise).
¡Esto es una tortura!, ¡que tentación que tengo de agarrar un par de cosas y salir corriendo!. Pero como si no fuera poco con los de seguridad, hay un par de muchachos que andan, por ahí, con espadas (tienen pinta de ser de verdad).
A demás correr no es lo mió y en la última media hora han llegado muchas personas. Mejor empiezo a hablar con la gente antes de que me mande alguna macana. Si, mejor empiezo de una buena vez.
Voy a ir primero con los muchachos, que estaban pasando películas de ciencia ficción, en un televisor. Les pregunto quienes son, que hacen y trato de averiguar si están involucrados en la organización, o si al menos saben quién lo está.
Simpático el que me atendió, resultó ser del Club de Ciencia Ficción de Rosario. Me comentó que se reúnen los sábados, en el Patio de Comidas de la Gallega en Pellegrini y Mitre , al final no están en la organización, vinieron como invitados. Me dijo que podía hablar con Alejandro Raef de Milenario Comics, de el ya sabía, pero no estaba seguro de donde ubicarlo y supo indicarme, así que me vino bien.
Ahora a buscarlo a Don Alejandro, me dijeron que era por… acá está. Ufa, todavía están poniendo en orden el puesto, no tiene problema en que le haga un par de preguntas pero voy a tener que esperar a que termine con lo suyo. Y bueno, será más tarde, de momento daré vueltas a ver si encuentro a alguien que me diga algo interesante.
Bastante mecánico lo mío me acerco a un puesto y la misma cantarela:
-“Hola me llamo Andrés y soy estudiante de Comunicación Social de 1º año, ¿les puedo hacer algunas preguntas?”.
-“¿Cómo se llaman?”.
-“¿Qué es lo que hacen?” o “¿porqué vienen?”
-“¿Qué fin les parece que tiene la convocatoria?”
Y, a excepción de unos pocos, parece que la gente fuera bastante mecánica para contestar, lo que por supuesto es un decir. Es evidente que comparten un sentimiento y una opinión relativamente común, respecto de este espacio.
Algunos quieren ver, otros quieren mostrar, y los hay de los que quieren hacer ambas. Se ven personas de distintas edades, chicos, jóvenes, adultos y algunos ya entrados en años.
Y hablando de la gente que veo, a esa chica que está ahí la conozco, ¿pero de donde?. Haber, me acerco un poco… hey, es compañera de la facu, estamos en la misma clase de Redacción I, ¿como se llamaba?. ¿Por qué tengo que ser tan malo con los nombres?, bueno, no importa, me acerco y saludo igual. ¿Qué estará haciendo acá?
Honestamente, no te lo puedo creer, realmente, no pensé que fuese a haber otra persona, a la que se le ocurriese hacer el práctico a partir de esta muestra. Hasta acá me llegó la originalidad en el trabajo. Por otro lado, significa que no soy el único colgado al que se le ocurre, su lado positivo tiene el asunto.
A ella también le llamó mucho la atención, que yo fuera a hacer el práctico con esta exposición. Al principio me miró con cara demandante y me dijo que ella lo iba a hacer sobre esto, como si me estuviera retando, y al principio le creí, un poquito nomás, pero me la creí.
Otra vez con lo mío, ahí va Raef caminando junto con un hombre, mayor, le está mostrando las exposiciones de dibujos. Por como lo trata, da la impresión de que debe ser alguien relativamente especial, en el momento que se separen me mando, a ver quien es. Después a por Alejandro.
Bueno, quien me iba a decir, el hombre ese era Leopoldo Durañona, había leído su nombre entre la lista de invitados, que había en el folleto que me dieron cuando entré.
Es un dibujante que trabajó mucho acá y en USA. Me comentó sobre su trabajo, poniendo hincapié en “Raza de Escorpiones”, historieta con la que tuvo mucho éxito. La verdad, nunca había escuchado hablar de él, ni de su trabajo, pero parece que es mundialmente reconocido.
Ya falta poco, ahora lo tengo que encontrar a Alejandro, no sea cosa que se me escape. Lo que le saqué a la gente con que hablé me sirve para el trabajo, pero quiero hablar al menos con una persona que tenga que ver con la organización del evento. Ahí está, vuelta con la cantarela, a ver que contesta.
La verdad, no me puedo quejar, fue bastante amable y me contestó con paciencia lo mejor que pudo. Con esto y los folletos ya estoy completo, de igual modo mañana me pego una vuelta, pero no va a ser en calidad de estudiante, con lo que tengo basta. Si vuelvo, lo hago de visitante. Ahora será cosa de hacer la parte de redacción, no sé si escribir un cuento o una noticia. ¿Cuál de las dos convendría?.
Editado por María Elena Sánchez a las 06:29 PM | Palabras: [ 1398 ]
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