Vida de mendigo
Texto inicado por Mariano Ametler, Ana Clara Borsani, Marcos Pérez y Julia Tarditti

Corrían los días calurosos de verano, cuando Arturo, el mendigo, rondaba por la zona del shopping, donde usualmente almorzaba algún resto de la comida de Mc Donnald´s. Todo parecía normal hasta que vio acercarse a una mujer.
Su guardapolvos verde y blanco a cuadros hacía destacar en su rostro una palidez misteriosa. Aquel cruce de miradas, culminó en una inesperada frase: "Disculpe señor, desde que lo vi, no pude dejar de preguntarme qué situación de su vida lo llevó a estar así; es que Ud., definitivamente, esconde en su mirada, algo curioso, tal vez la inteligencia, no lo sé..."
"Todo empezó una noche de circo", comentó Miguel y se dispuso a contar su historia. "Allí me enamoré perdidamente de aquella mujer que tarde o temprano arruinaría mi vida. Se llamaba Estrella, era bailarina del espectáculo más importante del lugar". Al cabo de varias citas, ella desapareció sin siquiera dar explicación alguna y decir adiós. Éste fue el dolor más grande que experimentara, hundiéndose en una gran depresión que lo introdujo al mundo del alcohol. Bajo los efectos del mismo, un día llegó a su trabajo en el zoológico, donde rechazaron su comportamiento tras un papelón frente a una gran cantidad de personas. Fue despedido y quedó en la calle sin un rumbo cierto.
Tras largas horas de charlas y andares, llegaron a la tradicional esquina de la Bolsa de Comercio donde María lo invitó a ser parte de su negocio familiar: formar parte como taxista de su flota de taxis.
Pero había un problema: Miguel no sabía manejar y le tenía temor a los autos ya que una vez un militante político de la Faculad de Bellas Artes lo había atropellado. Por lo tanto, María acudió a un conocido suyo para darle trabajo al mendigo en otro rubro: un ciber.
Con el paso del tiempo, Miguel no logró adaptarse a su trabajo, extrañaba su vida libe y feliz en el zoológico. Por lo tanto, renunció y María lo siguó desesperadamente ya que se había enamorado de él. Ésta dejó su casa y trabajo por una vida mendiga pero feliz bajo un puente.
Imagen: http://www.icarodigital.com.ar/numero4/el%20damero/linyeras.htm
Editado por María Elena Sánchez a las 05:37 PM | Palabras: [ 366 ]
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Enlace permanente | Comentarios (2)
le cambiaron el nombre al pobre mendigo, ARTURO del primer parrafo que con tanto esmero desidimos ponerselo
Publicado por: marcos Octubre 4, 2007 8:38 PMAh, mi querido, hay muchos de esos cambios en todos los relatos.
Esa es la tarea de Uds. para la evaluación.
Yo copié todo como estaba.
Publicado por: Male Octubre 5, 2007 7:29 AM



