Una muerte inesperada
Por LUCIANA GALLIANO

Transcurría el año 1589 cuando Enrique IV, el primero en la Dinastía Borbón, se convertía en el Rey de Francia.
Enrique estaba casado con Margarita de Valois. Ella, una mujer muy elegante y bella, admirada por las mujeres de Francia, aunque su egoísmo y su extrema frialdad opacaban el esplendor que irradiaba.
En una de las tantas fiestas organizadas en el Palacio Real, Enrique conoció a Isabel, una mujer muy bella que transmitía una dulzura incomparable. Desde ese momento los encuentros entre el Rey e Isabel eran cada vez mas frecuentes. Enrique ya casi no almorzaba en el palacio y hasta había veces en que llegaba a altas horas de la noche.
Margarita tenía algunos defectos, pero no era para nada ingenua, y veía que su marido estaba últimamente muy raro. Por tal motivo, decidió contratar a “Sir Jonson”, uno de los mejores detectives de Francia, para que siguiera muy de cerca los pasos de su esposo.
Cuando el detective le comunico a Margarita que su marido tenia una amante, un gran odio invadió su corazón y juro que la venganza seria terrible. En ese mismo momento comenzó a planearla. Su plan consistía en seguir a Enrique en una de sus y tantas salidas, y cuando se encontrara con su amante, matarla.
Un domingo lluvioso, Enrique salía del palacio a la casa de su amante. Margarita los sorprendió a ambos empuñando una espada. Enrique paralizado no supo que hacer, pero Isabel se abalanzo contra Margarita y las dos mujeres empezaron a pelear. Al cabo de unos segundos Margarita se deslizo en el piso, la espada había atravesado su corazón y murió en el instante. Paralizados, Enrique e Isabel juntaron el cuerpo y lo depositaron en un campo de las afueras. El plan de Margarita había fracasado, dejándole su lugar a Isabel.
Editado por María Elena Sánchez a las 05:42 PM | Palabras: [ 303 ]
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