¿Sueño casi real…?
Por MÓNICA BERNAL

Pasaban ya las 7 de la mañana del jueves 25 de Agosto de 2074, y toda la ciudad de Rosario se levantaba para iniciar sus actividades. Docentes, doctores, alumnos, secretarios, abogados, cajeros, inversionistas y un millón de trabajadores más, utilizaban las más altas tecnologías para llegar hasta sus trabajos. Iban desde automóviles a baterías hasta minis autos voladores.
Pero, Adriana, una estudiante de Comunicación social, que debía rendir su última material final para pasar de año, no se despertaba aún. Ella estaba tan cansada de estudiar que se había entregado a su sueño tan profundamente que no podía escuchar ningún ruido exterior, ni siquiera su mini computador con vos automática que le indicaba que debía levantarse, era una evolucionada forma de despertador.
Adriana tenía que estar a las 8.30 en la facultad para rendir, pero como vivía tan lejos debía prepararse una hora antes para llegar a tiempo.
Mientras todos continuaban su día con un sol hermoso, ella seguía acostada soñando profundamente, sin saber todo lo que pasaba a su alrededor.
Pero había un gran problema para Adriana, si ella no se presentaba no tenia más posibilidades de aprobar esa materia ese año, y si ella no lo hacia los padres no la dejarían seguir estudiando por más tiempo ahí. Entonces este era un gran temor para ella que la había perturbado por tanto tiempo en sus sueños, y era tan importante, para la muchacha, estudiar esa carrera y cumplir así su sueño de ser una gran comunicadora social, en tiempos donde la comunicación interpersonal estaba tan perdida.
Pero seguía avanzando el día, la profesora ya había terminado de desayunar y se proponía dirigirse hacia la facultad. El reloj seguía corriendo, ya eran las 7.45 de la mañana y si Adriana no se despertaba antes para tomar el transportador de las 8 no iba llegar a tiempo a la facultad.
El camión recolector y reciclador de basura pasaba a las 7.50 todos los días y eso era para Adriana una gran marca de que el día ya había comenzado, pero esta vez ella no logro sentir el gran ruido del camión al recoger la basura y no pudo despertarse.
Sin querer todos sueños se estaban haciendo realidad y sin que ella pudiera darse cuenta el tiempo se le estaba acabando.
La profesora ya había comenzado a tomar asistencia y había informado que los que no llegaban puntualmente no tenían mas posibilidades.
Y así se hicieron las 8.30 y la profesora había cerrado las puertas del aula, ya nadie más podía ingresar, y por otro lado, Adriana seguía durmiendo.
En un momento, Adriana de golpe se levanta de la cama muy desesperada, había tenido una pesadilla muy fea. Había estado soñando que se había quedado dormida y que no pudo escuchar su despertador, ni tampoco al camión de la basura, que según decía ella era su “segundo despertador”, todo esto significaba que ella no habría podido llegar a tiempo para rendir su materia. Pero cuando logra tranquilizarse mira el reloj y ve que aun faltaban 10 minutos para que sonara.
Editado por María Elena Sánchez a las 01:24 PM | Palabras: [ 512 ]
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