La voz
Texto iniciado por Lara Biribín, Darío Gorosito, Virginia Lemos y Mauricio Primavera

Todo el mundo se podia imaginar que, al cruzar el taxista por Corrientes y Córdoba, algo terrible pasaría ya que el mendigo venía por el medio de la calle zigzagueando. Por su parte, el taxista estaba concentrado en insultar a otro conductor.
Sin pasajeros en su móvil, nadie pudo alertarlo de la tragedia inminente. Un golpe seco y un aullido fueron indicios más que suficientes para que Juan, el taxista, se diera cuenta de su fatalidad. Cegado por el miedo, lo único que atinó a realizar fue pisar a fondo el pedal del acelerador. De pronto, una voz rasposa, desde el asiento de atrás, ordenó: "Lléveme a Pelegrini y Río de Janeiro".
Aturdido por el episodio ocurrido, Juan se dirigió a la dirección indicada por esa extraña voz que, supuestamente, provenía de un pasajero. Cuando miró por el espejo retrovisor, se sorpendió al ver que el asiento de atrás estaba vacío. En ese momento, un escalofrío estremecedor recorrió todo su cuerpo. Él no sabía qué estaba sucediendo.
A pocas cuadras del lugar destinado, escuchó las incesantes sirenas de un patrullero. Atemorizado, intentó detenerse pero volvió a sentir la voz que le decía: "¡No pares!" Automáticamente, Juan siguió sin rumbo alguno a gran velocidad.
Desesperado, por fin, llegó a la dirección que la voz le había indicado. Se encontró con una casa humilde, en el patio estaban sentados una mujer con tres chicos jugando a su alrededor. Juan sintió que era el momento de actuar, aunque no encontraba las palabras justas para contar lo sucedido.
En ese momento, comenzó a sentir cada vez más cercanas las sirenas de la policía. Sus nervios lo obligaron a hacer lo que consideraría, para toda su vida, la elección incorrecta: apretó el acelerador y huyó.
La voz lo siguió días y noches, cada viaje en aquel taxi era un infierno. Juan no podía soportar el cargo de conciencia que le provocaba lo acontecido. La única solución aparente era entregarse a la justicia. La condena final fue de 20 años de cárcel. Aún así, la voz lo seguía...No encontró otra solución más que quitarse la vida.
ORDEN DE LOS GRUPOS QUE REDACTARON LOS PÁRRAFOS: 3, 2, 1, 7, 6, 5, 4.
Editado por María Elena Sánchez a las 08:07 PM | Palabras: [ 379 ]
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Enlace permanente | Comentarios (4)
mmm, está bueno!, ¿hacia falta que muriera??
Publicado por: Marcelo Frey Octubre 1, 2007 11:57 PMMuy bueno el primer párrafo!!! por supuesto, todo el texto quedó bueno, pero la base es mérito del primer grupo, no?? jaja.
Nos vemos Viru!!!
muri
Publicado por: Muriel Octubre 17, 2007 3:22 AMAntes de que Male se me adelante, ya sé, en la evaluación de los trabajos marqué los errores de repetición y ahora que hago?? repito yo...
bueno, son las 3.30, bastante con que me quedé despierta para hacer los trabajos
Publicado por: Muriel Octubre 17, 2007 3:26 AMmaliiiiisiiimooooo
ooooooooooooo
iiiuklhñlij´p
l`k
jn´-
pero muy malo realmente
de verdad
Publicado por: anonimo Octubre 22, 2007 10:59 AM



