Extrañas casualidades de la vida
Texto iniciado por Victoria Oro, Ricardo Plaza y Micaela Ramírez

El show del domingo por la tarde del circo "La Luna" no sería igual que siempre. Pepe, el domador de leones, había sufrido un accidente minutos antes de dar comienzo a la función. Al enterarse Juan, el dueño del circo, entró en desesperación pero, al mirar a la puerta, donde se encontraba un mendigo, se le ocurrió una brillante idea.
Juan ya lo conocía casi de memoria a ese hapiento muchacho porque, todos los días a la misma hora, espiaba a Pepe para aprender sus trucos y poder así conquistar el corazón de Malena, la bailarina pelirroja que lo tenía enamorado. Ella, con su despampanante cabellera rojiza, lo tenía desvelado desde aquella tarde que esperaba el colectivo en la Bolsa de Comercio.
Una primaveral mañana, Malena, luego de hacer su rutina artística, se tomó un taxi para ir hacia el zoológico con el fin de ir a una prometedora cita a ciegas. En el transcurso del viaje, el tachero le comentó que su sueño de niño era ser domador de leones. Al bajarse del taxi, Malena se quedó pensando en el taxista y esperando a su pretendiente.
Cansada de esperar a un pretendiente que nunca llegó, se dirigió a un ciber, donde chateó con un militante político de la Facultad de Psicología que la hizo reflexionar sobre las extrañas casualidades de la vida. Al salir apurada para regresar al circo, se topó sorpresivamente con un mendigo que le resultaba familiar.
Éste le hizo recordar a su vieja maestra, quien había influido en el desarrollo de su vida personal y profesional. La última vez que habían tenido la posibilidad de dialogar, le había hablado de su actual trabajo en el shopping en el cual era explotada laboralmente.
ORDEN DE LOS GRUPOS QUE REDACTARON LOS PÁRRAFOS: 2, 3, 4, 5, 1.
Editado por María Elena Sánchez a las 04:49 PM | Palabras: [ 311 ]
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