El sueño eterno
Texto iniciado por Sebastián Bonifacino, Lucía Díaz, Julia Rondán flores y Camila Wilhem

Nadie imaginaba lo que iba a suceder esa noche fría y lluviosa en el crudo invierno de 1966. Clarisa, la bailarina, esperaba ansiosamente su entrada a escena, cuando de pronto divisó una sombra que se movía misteriosamente entre las jaulas de los leones. Intrigada, se acercó a averiguar qué sucedía. A partir de ese momento, comenzarían las veinticuatro horas más atemorizantes de su vida.
Con mucho temor y luego de pensarlo varias veces, juntó coraje y decidió acercarse a las jaulas, pero fue sorprendida por la voz de su profesor que la llamaba para salir a escena. A pesar de su inquietud, Clarisa salió a bailar como todas las noches, pero en su interior habitaba una gran incertidumbre, con la que no pensaba convivir.
Una vez terminado el show, se dirigió hacia la jaula donde estaban los leones. Mientras se acercaba al lugar, sus palpitaciones aumentaron al oir el rugido desesperante de una de las fieras. Inmediatamenet, apareció el domador y lo calmó, viendo que todo estaba en orden, Clarisa volvió a su camarín pero algo seguía inquietándola.
Esa madrugada, Clarisa se quedó hasta tarde ordenando su vestuario para la noche siguiente. Al salir de su camarín, se dio cuenta de que ya no quedaba nadie en el lugar. Conmocionada aún por lo que le había ocurrido antes del show, se dirigió apurada hacia el cuarto contiguo a los baños, en el cual guardaba sus pertenencias. Al salir de allí, sintió un fuerte escalofrío que poco a poco la paralizó. De golpe, la puerta del baño se cerró. Clarisa, asustada, abrió lentamente la puerta, ignorando lo que le esperaba: en el espejo se reflejaba el rostro de aquella persona...a la cual había asesinado.
Aterrorizada, sin siquiera cerrar la puerta, salió corriendo en busca desesperada de ayuda. Enceguecida por el miedo, Clarisa tropezó con un banco, cayó del escenario y quedó inconsciente.
Clarisa se levantó de su cama, transpirada y agitada, notó que todo había sido un mal sueño. De todos modos, se sentía muy intranquila y el sueño no parecía un sueño. Había sido tan real que su cuerpo se sentía realmente cansado, como si hubiese vivido todo.
Para calmarse un poco, fue hasta la cocina para beber un trago de agua. Al volver a la habitación, se tropezó con un objeto en la oscuridad del pasillo. Cuando prendió la luz, pudo ver que lo que estaba tirado en el piso era su propio cadáver. El mismo que había visto en el espejo.
ORDEN DE LOS GRUPOS QUE REDACTARON LOS PÁRRAFOS: 2, 1, 7, 6, 5, 4, 3.
Editado por María Elena Sánchez a las 07:46 PM | Palabras: [ 443 ]
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maliiiiiiiissiiimooo
Publicado por: anonimooooo Octubre 22, 2007 10:54 AM



