Truquillos para evadir llamadas, mensajes de texto y chats

CECILIA MONETA
Comisión 1
La tecnología avanza y las comunicaciones van con ella de la mano. Tener tantos medios en donde uno puedo localizar o ser localizado puede, en muchos casos, tanto salvarnos las papas como apabullarnos a tal punto de creer que detrás del espejo del living comedor esta la cámara de Gran Hermano.
Pero, claro, como decía la nona, que siempre tenía las palabras justas para cada situación: hecha la ley, hecha la trampa.
He aquí, adolescentes amigos, un par de truquillos para esquivar esas llamadas, mensajes de texto y conversaciones vía chat que, por andar divulgando números y direcciones, tenemos que soportar sin ninguna gana.
Si anduviste canchereando en el boliche y a cada par de ojos azules que pasaban por la pista le anotaste el número del celular en la mano, que no cundas en pánico.
Gracias a que desde los compañeritos de preescolar de tu hermanito a la “barra” de tu abuelo, todos tienen el bendito móvil, las líneas colapsan fácilmente.
Agarrate fuerte de esa excusa y sólo responde los mensajes que te interesan.
Sin una pizca de culpa. El día que te reencuentres con ese “mensajeador” obstinado, reclamale la falta de comunicación y ante su pregunta: “¿No te llegaron los 170 mensajitos que te mande del sábado pasado a hoy?”, con la cara de un cachorrito abandonado, esa que te sale divina, negalo completamente. Así le robas el papel de víctima y recuperas los puntos perdidos.
Por otro lado, si prometiste juntarte con el grupo de estudio y juraste y re mil juraste levantarte un domingo a la mañana a leer esos divertidísimos autores que no sabes ni el nombre, pero, ¡oh casualidad!, el sábado terminaste acostándote más tarde de lo planeado, podes esquivar las quejas de tus compañeros (que te recriminan haberte llamado incesantemente hasta al mediodía), explicando que no habías caído en la cuenta de que tu celular estaba en vibrador y que fue por eso que, aunque te morías de ganas de intercambiar teorías y apuntes, no escuchaste ¡ni una llamada!.
Por ultimo, y no por eso menos importante, el chat a veces es un tanto cansador, ya que muchas personas pueden conseguir tu e-mail sin que salga de tu boca. Es ahí cuando podes acusar a tu hermanito de profanar tu casilla o decir que te olvidaste la compu prendida.
En el caso de aquél o aquélla con la que pretendes no chatear ni una sola vez en tu vida, podes inventarle que sos de otro país (por ejemplo de México) y que tu nombre es parecidísimo al del verdadero “destinatario” y agregar que ya te han confundido en varias ocasiones, para hacerlo más creíble (no olvidar usar el “tu” y palabras típicas del país elegido). Acto siguiente, utilizar el famoso y tan mal visto, No Admitir y olvidarse del “problemita”.
Pero, mi queridísimo escapista, tené en cuenta que éstos son sólo algunos simples e inocentes tips para zafar y que en tu imaginación vas a encontrar ¡millones más!
Editado por María Elena Sánchez a las 01:01 PM | Palabras: [ 502 ]
Archivado en: [ Trabajos de alumnos ]
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Jajaja muy buen texto! Y con situaciones muy reales!!
Publicado por: Seba Agosto 23, 2007 4:11 PMhola maria elena..........me encanta como te expresas...........y tienes mucha razon..........aveces le das tu e-mail a cualquiera que te pasa por enfrente..........y dices es bonito y es un amigo mas ....pero resulta ser que ese amigo...es un acosador y ya me ha pasado muchas veces...y he tenido que cambiar mi numero de telefono....mi e-mail...pero ya he aprendido..y ahora me llaman desconfiada...x no darle mi numero ni correo a nadie....¡¡¡
Gabriela, creo que tenés que prestar más atención al leer. Este texto no lo escribí yo, simplemente posteé el trabajo de una alumna, Cecilia Moneta, que aparece al comienzo del mismo.
Sobre el correo que mandaste a mi casilla: ¡Buen chiste!




