Ingreso a la Universidad

ANA CLARA BORSANI
Iniciar la facultad es un cambio importante en la vida de una persona, en especial de los adolescentes recientemente egresados de la escuela media. Esta modificación radical implica adaptarse a nuevos horarios, comenzar nuevas materias, conocer a compañeros y profesores, acostumbrarse a un edificio y sus locaciones. Todos estos factores provocan en los estudiantes sentimientos de miedo, ansiedad y nervios muy comunes, pero, por otra parte, es necesario visualizar este tiempo como una época de aprendizaje, un momento de enlazar nuevas amistades y es elemental disfrutarla como tal, aprovecharla y, paulatinamente, adecuarse al cambio.
A la Universidad asisten jóvenes de distinta procedencia, muchos vienen a estudiar de pueblos y provincias cercanas, lo que significa la formación de un entorno muy variado de trabajo y convivencia. Personas con distintos ritmos, costumbres y forma de vida se relacionan entre sí, intercambiando vivencias y siendo así, el conocer nuevos compañeros, una experiencia cultural sumamente enriquecedora.
La forma académica de la enseñanza superior es totalmente distinta a la de la escuela secundaria, por lo tanto, es esencial realizar una adaptación a las nuevas metodologías. Los ingresantes necesitan cambiar su manera de estudiar, la cantidad de horas probablemente deban ser más y el estudio adquiere una seriedad, tal vez, no presente hasta el momento. Adicionalmente, las clases tienen otra disposición y el enorme número de alumnos hacen que el trato establecido entre el profesor y el alumno sea menos personalizado que antes.
Otra cuestión trascendental son los trámites que se deben llevar a cabo continuamente en la vida universitaria. Es importante comprender los modos, los tiempos que se manejan y los lugares en que se efectúan. Si esta actividad no es normal o cotidiana para el adolescente, es probable que se produzcan varios malentendidos. De cualquier manera, esto se aprende con el tiempo, y se transforma en algo natural.
La incertidumbre y las constantes dudas constituyen una característica fundamental e inevitable en esta etapa de la vida. Los jóvenes se replantean las cuestiones relacionadas con la carrera, analizan nuevamente la decisión tomada y ésta se encuentra siempre en tela de juicio.
El cuestionamiento acerca del futuro es indispensable, debe ser profundo y esta íntimamente relacionado con un primordial conocimiento de uno mismo. En el proceso de decidir los estudios a seguir es imperioso reflexionar y meditar mucho, al igual que investigar las, abundantes, alternativas existentes. Dudar de la elección hecha es frecuente en todos los estudiantes universitarios, por lo tanto, el adolescente no tiene que perturbarse, al contrario, será mejor tranquilizarse y examinar concienzudamente qué es lo que desea para su vida.
Editado por María Elena Sánchez a las 07:00 PM | Palabras: [ 430 ]
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