Mi buen amigo Schenone
Por Micaela Portela
Sábado 16 se enero.
Tres y diez de la madrugada. Cuatro envases de cervezas, tres vasos a medio beber y un 2 de oro sobre la mesa indicando una nueva mano de truco. Las tres cartas negras en mi mano; la bronca de ir quince puntos abajo de Gisella; cuando guarde mis cartas en el mazo terminaron con el juego; mi buen amigo Schenone destapó otra quilmes para no cortar el buen clima.
Tres y quince. Gisella nos recordó que se nos estaba haciendo tarde para ingresar al boliche y que en la puerta siempre hay cola.
Tres y veintisiete. Frenamos un remis en el Boulevard.
Tres y cuarenta y dos. Aún en el remis, por calles céntricas.
Tres y cincuenta. El taxi frenado en un semáforo. Los tres en el asiento trasero arreglábamos para ir al recital de Babasónicos. Tremendos cercanos ruidos, un empujón hacia abajo, dos gritos desesperados.
Tres y cincuenta y ocho. Una pausa de gritos agitados acompañaban la contemplación de mi buen amigo Schenone bañado en sangre, ausente de vida.
Viernes, 28 de octubre.
Diecisiete y treinta. Juicio oral. Perito balístico asegura que Marcos Schenone le salvó la vida a las dos chicas que viajaban junto a él en el asiento trasero del remis.
NOTA DE EDICIÓN. LA FOTO PERTENECE A LA MADRE DE MARCOS SCHENONE. FOTO CLARÍN.
Editado por María Elena Sánchez a las 10:29 PM | Palabras: [ 225 ]
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