Magia

Está el Sol. A no sé cuantos Km. de distancia de la Tierra. Magia.
Está el amor. Bello sentimiento; plenitud. Magia.
Está la muerte. Salida. Escape. Olvido.
Está la mujer. Está el hombre. O están dos personas. Magia.
Ella, una piba de orfanato. El, un pibe de plata. Sus padres, gente superficial y sin corazón.
La noche en que escaparon a la luna, el padre los buscaba, ya pasados unos minutos de ascenso. Ellos, los enamorados, fundían sus mundos durante un lapso en el que olvidaron la Tierra y se largaron al espacio. Ella colgaba de la vida sin amor y él igual. Pero juntos se mareaban en esa sensación. Para ellos, el cuerpo del otro era de textura de Sol y despegarse era congelarse.
Como decía, el padre de él los buscaba; sabiendo que su hijo de grandes expectativas estaba con una negra huacha. Los encontró en una esquina escondida de la luz, a la vulta de la luna. El placer del éxtasis lo olió a una cuadra. El hijo también olió, olió, además del perfume a sexo de ella y de él, de ellos uno, el perfume a decepción y rencor hirviéndose en el sudor de su padre. Hizo caso omiso a su familia y no bajó el cohete espacial. Aceleró hasta acabar estrellándose con la luna.
Murieron cuando el padre los separó. Murieron porque lo que siguió de sus vidas separadas fue un transcurso de acciones ineptas para concebir a la vida como vida. Se olvidaron, pero sólo el recuerdo de ese espacio los trae de vuelta a la magia.
Editado por María Elena Sánchez a las 10:15 AM | Palabras: [ 266 ]
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