Loco de amor...

Hace 10 años atrás, me había enamorado perdidamente de una mujer, ella era bella, simpática, discreta y muy atractiva y ... la mujer de un amigo.
Los fines de semana, solíamos juntarnos para comer, pero una de esas noches todo fué muy distinto.Cuando ella entró, mi corazón empezó a latir cada vez más fuerte, no lo podía controlar, no podía entender muy bien qué me estaba pasando, o, mejor dicho, no lo quería entender.
Mis ojos se clavaron en ella toda la noche, aún el corazón me latía de la misma manera que cuando había entrado, sentía todo tan extraño...yo, ya no era el mismo, porque a partir de esa noche sentí que mi corazón había encontrado su dueña.
Las horas se pasaron volando para mí, y, como si nada para ellos, se levantaron de la mesa y se despidieron.
Nos seguimos reuniendo y cada vez era más fuerte lo que sentía por ella. Como yo solo la quería a ella y ella era la mujer de mi amigo, tome la decisión de hacerme cura.
No les voy a negar que al principio me costó superar lo que sentía, pero con el paso del tiempo todo fue mucho más fácil, yo tenía muchas responsabilidades en la Iglesia, y siempre había algo para hacer.
Ya habían pasado 10 años de esta historia, y en verdad del todo no la había olvidado.
Un día una señora vino a confesarse. Era raro, sentía su mismo perfume, su aliento, su voz. Mi corazón empezó a latir como aquella vez. La mujer contaba que el amor que sentía por el marido ya no era el mismo, que amaba al amigo Federico y que hacía 10 años que no sabía nada de él. ¡Sí! Era ella, mi dulce y hermosa Laura.
Si les tengo que ser sincero, me sentí peor que antes, saber que los dos nos queríamos de la misma manera y que igual no podíamos estar juntos me volvía loco.
Hoy ella sigue con mi amigo aún sin sentir el mínimo afecto por él y yo estoy en el manicomio, contándoles esta historia de un amor prohibido terminado en locura.
Editado por María Elena Sánchez a las 07:53 AM | Palabras: [ 358 ]
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