La historia de Valentín


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MANUELA LOVRINCEVICH

La familia Martínez, vivía en un pueblito a 350 kilómetros de la ciudad de Bs As, llevaban una vida normal y feliz y hacía sólo una semana se había agrandado con la llegada de un nuevo integrante llamado Valentín. Todos estaban muy contentos hasta que un día...eran las 10:30hs de la mañana del viernes 25 de noviembre cuando se sintió una gran explosión, a raíz de que una máquina se rompió, en ese momento se dieron cuenta que el bebé no había percibido nada y seguía durmiendo plácidamente.

En ese mismo instante surgió una gran preocupación en todos los integrantes de la familia, primero no sabían que hacer, ni que pensar, hasta que después de largas horas decidieron ir al Hospital de la ciudad de Buenos Aires, que era la ciudad más cercana; para realizarle un control a Valentín y asegurarse que no tuviera nada y que ese episodio haya sido solo porque tiene “el sueño muy profundo”.

Al llegar al Hospital son asistidos por el Doctor Lucini, primeramente Ana, la madre de Valentín, le cuenta al médico el porqué de su visita. Éste la escucha atentamente y después comienza hacer preguntas para ir armando una historia clínica del paciente, antecedentes, enfermedades hereditarias y demás.

Revisa al bebé y decide realizarle un estudio de audiometría llamado Otomisiones Acústicas, que le permitirán ver si hay alguna incapacidad física para percibir los sonidos en Valentín. El resultado de este estudio es de 90 decibeles, es decir que Valentín posee una hipoacusia severa. El Doctor Lucini trata de explicar lo mejor posible la enfermedad a la familia.

Ana llora desconsoladamente y pregunta que es lo que se debe hacer, si hay alguna posibilidad de curación, cuales son los cuidados, cómo es el ritmo de vida que debe llevar Valentín durante el trayecto de su vida y demás. El Doctor Lucini le explica que esa enfermedad, la hipoacusia, es la disminución del nivel de audición de una persona por debajo de lo normal y que si bien es bastante importante no llega a ser una anacusia, que es entendida como la ausencia total de la audición.

Tranquiliza a Ana asegurándole que va a poder llevar una vida normal, que es bueno que el día de mañana realice actividades de recreación, que si bien va a tener que asistir a una escuela especial, en ningún momento Valentín se iba a sentir diferente, ya que todos los alumnos de ese tipo de escuela son chicos hipoacúsicos. Les explica lo que es un audífono y la función que este cumple, pero recalca que no es nada barato, y asegura que con la ayuda de diferentes profesionales el progreso de Valentín puede ser abismal.

La consulta al médico termina y éste le dice que vuelvan en una semana.

Al regresar, Ana y Raúl, los padres de Valentín empiezan a preocuparse por el costo del audífono y de los distintos profesionales y además tienen miedo que sus vecinos discriminen a su hijo, ya que en el pueblo en el que vivían no había nadie que tenga esta enfermedad. Surgieron dudas y más dudas, y comenzaron a ver la posibilidad de mudarse a la ciudad para un mejor seguimiento de la enfermedad.

El tiempo fue pasando y la familia Martínez se fue acostumbrando a todo eso, que hasta ese momento les había sido extraño, pero finalmente se mudarían a la ciudad, primeramente porque Valentín ya estaba por cumplir los 4 añitos y querían que comenzara el Jardín de Infantes, además eran demasiados los viajes que realizaban a la ciudad, a raíz de los controles al Doctor Lucini, a la Fonoaudióloga, al Otorrinolaringologo.

Valentín necesitaba un audífono para un avance mayor, y para poder ingresar al Jardín de Infantes en las mismas condiciones que sus compañeritos; pero el tiempo no sólo había cambiado las costumbres de la familia Martínez sino que también había cambiado todo lo referido a lo económico y no poseían los recursos para poder adquirir el audífono. Recurrieron al Estado, pero la respuesta no fue favorable, ya que dijeron que por año se entregan 100 audífonos y que los mismos ya habían entregado, que lo ellos le podían ofrecer era que se anotara en la lista que correspondía al año siguiente.

La familia Martínez estaba desesperada, no sabía que hacer para conseguir el dinero, ya que ellos sólo tenían la mitad de lo que se necesitaba.

Los vecinos del pueblo en donde vivían se enteraron de la problemática y decidieron realizar una colecta, rifas y todas las cosas que se les ocurría para juntar plata para Valentín y en tan sólo una semana lograron recaudar el dinero que faltaba. La familia Martínez no encontraba palabras para agradecer lo que sus amigos habían hecho, y en forma simbólica de agradecer publicaron su agradecimiento en la revista del pueblo.

Los años pasaron rápidamente, la familia Martínez logró acostumbrarse a la ciudad, pero jamás dejaron de visitar a la gente de su pueblo. Valentín llevaba una vida normal, ya estaba en quinto grado, tenía muchos amigos, practicaba natación y había progresado mucho en su forma de expresarse. Por suerte, esa idea de que Valentín iba a ser una persona anormal desapareció, el pasar del tiempo y los acontecimientos demostraron que Valentín es un ser extraordinario, que tiene los mismos derechos y las mismas obligaciones que cualquier persona.

Rosario, Pcia. de Santa Fe, Argentina, 30 de Noviembre de 2005
Editado por María Elena Sánchez a las 11:54 AM | Palabras: [ 887 ]
Archivado en: [ Trabajos de alumnos ]
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