Justicia por mano propia


justiciapor manopropia.jpg


Por María Mercedes Naves

Cuando el Dr. Uriarte apareció en la comisaría, parecía tranquilo. El oficial le ofreció una silla y le sirvió un vaso de agua. Uriarte se lo agradeció pero no bebió ni un trago. El oficial se sentía incómodo: tenía enfrente a unos de los hombres más queridos y respetados del pueblo. Había sido director del Hospital Posadas desde hacia mas de diez años. Todos, al menos una vez, habían recurrido a él, no sólo para solicitarle alguna cura para sus dolencias, sino por consejos de toda índole, ya que lo consideraban una persona coherente e inteligente.

Cuando entró el comisario, le pidió al joven oficial que se retirara. Una vez solos, lo miró fijamente y abrazó tristemente a su querido amigo. Hacía mas de treinta años que lo conocía, pero estos últimos meses estaba cambiado, raro, aunque nunca sospechó lo que luego ocurriría.


La historia empezó cinco años atrás, para ser exactos un 20 de mayo, me lo acuerdo porque es el día que el pueblo festeja el día de su fundación, por lo que se organiza un baile donde concurre todo el pueblo. Los jóvenes aprovechan para conocer alguna señorita que en esa fecha están autorizada por sus padres para bailar.

Se cuenta que la hija de Uriarte, su única hija, Elisa, se puso a bailar con “el Manchado”, un joven del pueblo vecino que no gozaba de buena fama. Uriarte también lo conocía, porque siempre estaba metido en algún lío, que terminaba con alguien en el hospital. El físico lo ayudaba, con un metro noventa de estatura, pura espalda y músculos. Se ganaba la vida con las apuestas callejeras que se hacían cuando él se ponía a pelear con alguien. Era guapo y comprador, es por eso que Elisa no pudo resistirse a sus encantos.

Así es que la gente del pueblo no miró con buena cara que Elisa baile con un hombre con esa fama, y menos su padre, pero como era un hombre respetuoso de la vida de su hija, no dijo nada al respecto. Sin embargo, a partir de ese día el joven empezó a frecuentar el pueblo para ver a Elisa, que comentaba que estaba enceguecida por su enamorado, como sólo se puede estar a los 17 años.

A los pocos meses, y para sorpresa de su padre, Elisa le dijo que ella y el Manchado se iban a casar. A Uriarte no le gustó la noticia, pero sabía que no podría impedirlo.

Así, fue, tres meses después, la pareja estaba viviendo bajo el mismo techo. Poco tiempo después, Uriarte descubrió marcas en la cara y el cuerpo de su hija. Ella le confesó que su marido le pegaba, su padre le rogó que lo dejara, le advirtió que era muy peligroso vivir con un hombre tan violento. Ella le dijo que lo iba a pensar, pero que dejarlo le daba miedo, por la reacción que él podía tener si lo abandonaba. Su padre le repitió que era la única salida.

Pero Elisa no lo dejó, y en la madrugada del 5 de febrero, a Uriarte lo despertaron unos golpes en la puerta, se vistió, abrió la puerta, vió a dos oficiales que le informaron que habían encontrado a su hija muerta en su casa. Parece que estaba discutiendo con su esposo, que ya había reconocido que no quería matarla pero se le fueron las manos
Uriarte cerró la puerta, buscó su arma, y se fue a la casa de su hija muerta. Había mucha gente, entró a la casa, lo vio al Manchado: miró sus manos, enormes y pesadas, le apuntó con el arma, y disparó tres tiros. El Manchado murió al instante.

Bajo el arma, y se la entregó a un oficial, se quedo quieto, no dijo absolutamente nada. Lo trasladaron a la comisaría. Cuando llegó, un oficial le ofreció una silla y un vaso de agua. Parecía tranquilo.

Rosario, Pcia. de Santa Fe, Argentina, 19 de Noviembre de 2005
Editado por María Elena Sánchez a las 08:13 AM | Palabras: [ 651 ]
Archivado en: [ Trabajos de alumnos ]
Enlace permanente | Comentarios (0)

Comentarios
Publicar un comentario









¿Recordar información personal?



Negrita Itálica Subrayada Blockquote Enlaces email


Atención: Para poder enviar un comentario, deberá ingresar el código que aparece en la imagen y luego oprimir el botón Publicar.






Optimizado para 800 x 600
Navegador Mozilla Firefox
Get Firefox!

Desarrollado por:
logo-adm.gif

Con la colaboración de:
logo88x25.gif

Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales
Riobamba 250 bis C.U.R.
S2000EKF Rosario - Tel. (0341) 480-8520