¿Dime quién me lo robó?
Melancolía de Eduord Munch
Todas esas cosas, que escuchamos de chicos, "que para el amor no hay edad", "que el amor es ciego", nos hace pensar que cuando se trata del amor, todo es posible.
Pero con el pasar del tiempo, distintas experiencias, propias y ajenas, nos hacen dar cuenta que en realidad, no es tan así. Que la sociedad pone trabas que ni los enamorados más enamorados pueden soportar.
En mi caso fue mi familia la que no me permitió que yo fuera feliz con mi enamorado.
Yo comprendo que para ellos debió ser complicado aceptar que mi gran amor, tengo cinco años más que mi papá. Pero yo no elegí enamorarme de él, es más yo hice todo lo posible para olvidarlo. Pero nunca lo logré.
Sin embargo, ellos se salieron con la suya, y una vez más, como pasó en "Romeo y Julieta", las trabas puestas por terceros, hicieron que este amor terminara de la peor manera.
Yo a la fuerza me voy a tener que olvidar de este gran amor, para poder seguir viviendo, aún sabiendo que la persona a la que más amé y amaré en mi vida, ya no existe.
Y que mis mayores enemigos, los que asesinaron a mi amado, son lo más cercano que tengo. Es mi familia.
Editado por María Elena Sánchez a las 08:12 AM | Palabras: [ 218 ]
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