Ayer en día

por Tomás Rubiolo
Hoy me desperté y no entendía nada, no sé qué le pasa a este aparato que cada vez anda peor. No se puede creer, tener que pasar una noche de frío por culpa de esta tecnología inservible, claro, resulta que uno carga la batería del acolchado automático y ¿qué pasa?, falla el termómetro.
Antes era tan fácil, si una noche refrescaba, te despertabas “tiritando de frió”, como decía mi abuelo Nicolás (¿qué nombre anticuado, no?), buscabas una frazadita en el placard de arriba al fondo a la izquierda, la extendías en la cama y listo, chau frío.
Pero bueno hoy en día estamos así y no me quejo. Parece que hay un proyecto de unos chinos para fraccionar los segundos así todo dura más. No sé yo no entendí muy bien la idea, la cosa es que esta gente esta haciendo cada vez más cosas para perder menos tiempo.
Me acuerdo cuando mi abuelo me contaba que él para aprovechar el día se levantaba a las 5 de la mañana y pensar que ahora para ahorrar tiempo te despertas y te das cuenta que tus dientes ya están lavados (sin mencionar que a mi edad me cambian la dentadura una vez por mes), tu cara está lavadita y tu pelo engominado como si hubiera pasado una tarde en la peluquería, pero bueno, lo peor de todo y, esto sí que no me lo van a imponer, fue sólo hoy por un problema en mi sistema, resulta que cuando desperté ya había desayunado, no. No, eso sí que no, claro hoy los tiempo van a mil, y nadie se detiene ni siquiera unos diez minutos a desayunar, a tomarse un cafecito con un par de medialunas, y pensar que antes en mi casa me retaban por si un día no llegaba a almorzar a tiempo.

Hoy por suerte puedo decir que esta semana fue verdaderamente tranquila. Bueno salvo por esto que le está pasando al bisabuelo del padre de mi tío Ezequiel, yo sé que hay distintas concepciones de la vida y de la muerte, pero bueno, basta. La cosa es así. Este tipo ya murió ocho veces, y resulta que no se cansa, yo no sé si es él o la familia, la que toma las decisiones pero la cosa es que al viejo lo siguen resucitando. Está bien, la apariencia no es nada pero este tipo está hecho un muñeco, tantas cirugías, estiradas, el pupo lo tiene debajo de la rodilla derecha. Pero bueno, cada uno vive hasta cuando quiere, eso sí, yo no, pase lo que pase yo prometo que cuando muera ésa será mi hora y partiré, como hacen todos, y pensar que antes (en la época de mi abuelo) no sabían qué te pasaba al morir, ¡y pensar que es tan simple!. Bueno siempre se sabe.
Yo sé que hay que aceptar los tiempos y que si yo nací hoy aquí, por algo debe ser, pero bueno todo cambia. Antes ser un médico era algo tan privilegiado. Ahora con eso de que todos tenemos chips dentro de nuestros cuerpos (no voy en contra de la seguridad de las personas) todo es distinto, claro es simple, antes de ser un doctor, tenés que recibirte de “Ingeniero en Sistemas”. Y no es fácil, perdón, no era fácil, esto de estudiar, recibirte. Si mal no recuerdo antes para aprender algo tenías que estudiar desde unos objetos que se llamaban creo que libros, bueno... ja,ja ...si le contara de esto a mis nietos... pensar que hoy si un chico quiere ser por ejemplo … profesor de ingles (ya sé que últimamente esta condición viene en el combo de “niño recién nacido”) sólo hay que comprar un chip con esas características, vas del Ingeniero Doctor, te lo cargan en la memoria y listo.
Mas allá de todo creo que hoy es un buen día para comer un asado, y esto mis nietos no me lo niegan.
Editado por María Elena Sánchez a las 12:56 PM | Palabras: [ 657 ]
Archivado en: [ Trabajos de alumnos ]
Enlace permanente | Comentarios (1)
Tomasito,me gustó mucho lo que escribiste!!felicitaciones,besos---->Kilmi
Publicado por: Manu Noviembre 13, 2005 12:52 AM



