Año 2003. Marte

por Marien Petersen
¿Cómo será ese lugar tan fabuloso? Pensaba. Ese lugar lleno de colores tan intensos, una mezcla de distintos tonos de celeste y blanco que pueden observarse solo con nuestro miracosmos en el centro de nuestro planeta Marte. Es fue mi gran pregunta desde que mi mente tuvo la capacidad suficiente para crear hipótesis.
Siempre pensaba si podría sobrevivir en lo que los marcianos adultos llamaban “Planeta Terra”. Algunos valientes de nuestra especie trikirosidarius, como el rey Pachucalouf o el comandante Svelturareos, fueron hace 3000 años atrás para hacer una expedición por la Terra y descubrieron pocas cosas, ya que se exaltaron y asustaron al ver que existía vida, otra especie muy distinta a la nuestra, los describieron como espantosos. Tenían dos piernas, dos brazos, dos ojos, una boca, una nariz y existían de todos los tamaños.¡Eran tan diferentes a nosotros!
Nosotros teníamos tres piernas, cinco brazos, dos ojos, una nariz y dos bocas, que realmente no los imaginaba. No mucho más pude escuchar por el gran murmullo de nuestra población Siria Planum al oír todo lo que nuestro rey y comandante contaron.
Los únicos rastros que tuvimos de esta especie fueron las maquinarias que captamos con nuestro miracosmos en el año 2003 y aterrizaron aproximadamente en el 2004 cerca de nuestra población.Se movían sin sentido y nunca llegamos a descubrir cual era el propósito de que estén allí y al parecer eramos tan pequeños que las maquinas no pudieron captarlo por lo que nunca tuvimos una visita de la especie.
Después de un largo tiempo, el rey, sabiendo mi gran interés e insistencia en conocer el lugar, me llevó a su expedición II que consistía en recorrer ese planeta que tanto me intrigaba. Con solo 1500 años de edad, siendo tan pequeño e inexperimentado, me animé a emprender el viaje.
Aterrizamos en un lugar tan extraño que siempre lo recordaré. El color del suelo no era anaranjado, sino verde, muy verde, y al apoyar nuestros ocho dedos de los pies los sentimos un poco hundidos. Al mirar hacia lo lejos pude observar especies de “Ärboles”, los llamaban así según el comandante; pero me quedé fascinada con algo que arranqué del suelo, tenía un olor exquisito pero su gusto era de lo más asqueroso. Me comentaron que se llamaban “Flowers” y que existían de los más diversos colores y tamaños. Tanto me gustaron que decidí llevarme una de cada color. Me emocioné mucho al ver de nuevo un Milankovic. Hacía mucho que no veía uno en nuestro planeta, era exactamente igual que en Siria Planum y Pachucalouf me explicó que los llamaban “Rivière”.
Me hubiese quedado mil quinientos años más solo para descubrir, mirar, oler, tocar todas las texturas que allí existían, pero nuestra expedición se centraría en observar a esos seres de otra especie que llamamos Terrícolas.
Decidimos separarnos e ir en busca de investigaciones y para mi gran sorpresa me encontré con una terrícola al estar entre los “Ârboles”. Rápidamente intenté comunicarme por mi grifalgo con Svelturareos, pero fue imposible. No respondía nadie del otro lado. Al observarla detenidamente pude comprobar lo que decían el rey y el comandante; su descripción física era la que habían dado. Con gran valor me acerqué. Al hacer contacto visual ambos nos asustamos y rápidamente nos escondimos, pero nuestra curiosidad pudo más que nuestros miedos y poco a poco nos fuimos acercando. Me dijo:- “Carolina”-, supongo que ese era su nombre a lo que le contesté con el mío: -Grifiscubass-. Hizo un gesto de saludo diciendo- ¡Hola!- a lo que respondí saludándola también con nuestro saludo tradicional- ¡Canalevall! Me enseñó algunas palabras como: Hoja, vestido, cabello, mano y te quiero. Esta última llamó mi atención ya que al pronunciarla me estrechó fuertemente y no tuve el tiempo de comprender el gesto ya que desgraciadamente Svelturareos me ordenó que me dirija rápidamente a la nave. La invité a venir a mi planeta extendiéndole mi “mano” pero de repente apareció otra terrícola y empezó a lastimarme con algo que no se bien que era y me asusté tanto que volé hacia la nave.
Al despegar pudimos observar como miles y miles de terrícolas se acercaron a observar nuestra nave y ya saliendo de la Terra pude ver el terrible estado del rey y el comandante que me comentaron que nunca volverían ya que los terrícolas eran personas malvadas y poco confiables y que los habían golpeado y maltratado.
Tal vez nunca podré descubrir muchas cosas del planeta y sinceramente tengo pánico de volver. No dudo en que los terrícolas sean malvados, pero creo que hay una excepción y es Carolina, esa bella pequeña con la que me hubiese gustado interactuar y aprender mucho más. Espero volver a verla algún día cuando tenga el valor de regresar y espero aprender lo que significa el te quiero que me dijo y que tan intrigado me dejó.
Editado por María Elena Sánchez a las 05:04 PM | Palabras: [ 811 ]
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