Instrucciones para ser un buen padre
Germán Carbajales

Primeramente, es importante tener un hijo con quién poder ser un buen padre ¿No? Bueno, si no lo tienes todavía, puedes encargarlo a tu tienda de mascotas favorita, seguramente te llegara en los próximos 9 meses.
Continuando con el marco de “Instrucciones para ser un buen padre”, me gustaría comenzar por desmentir la idea de que ser un buen padre es una tarea fácil, es un trabajo que a mí me costó una gran cantidad de años poder realizar, ya qué la mayoría de los niños son seres bastantes caprichosos en sus formaciones y en sus convicciones. Es decir, uno no va a poder hacerle cambiar tan fácilmente la manera de pensar que tiene de usted, es una tarea ardua y de mucha constancia.
Primeramente, es importante tener un hijo con quién poder ser un buen padre ¿No? Bueno, si no lo tienes todavía, puedes encargarlo a tu tienda de mascotas favorita, seguramente te llegara en los próximos 9 meses.
Y siguiendo con el marco de “Instrucciones para ser un buen padre”, me gustaría comenzar por desmentir la idea de que ser un buen padre es una tarea fácil, es un trabajo que a mí me costó una gran cantidad de años poder realizar, ya qué la mayoría de los niños son seres bastantes caprichosos en sus formaciones y en sus convicciones, es decir, uno no va a poder hacerle cambiar tan fácilmente la manera de pensar que tiene de usted, es una tarea ardua y de mucha constancia.
Comencemos por la etapa en la que el niño debe recibir limites, uno no puede dejar hacer todo lo que el muchacho desea, en el momento que ansia hacerlo, si las cuestiones primordiales no se respetan. Con esto me refiero a que hay ciertas pautas de límites que este crío debe reconocer con el tiempo, por diversas cuestiones que nosotros discernimos y que como “buenos padres”, debemos hacer respetar.
Luego, vayamos hacia la etapa en la que uno mas complicaciones tiene en la formación del fruto de nuestra cadena evolutiva, a la que yo denomino, al igual que mucha gente (además de científicos expertos en la materia) “La edad del pavo”.
Es la edad típica por la que todos, alguna vez, hemos pasado; en la que queremos tener razón de todo y nos creemos los únicos conocedores de la verdad, pero como “buenos padres” no debemos reaccionar con violencia, ni querer demostrarle que están equivocados, sino dejar que solos se golpeen. Ellos solos tienen la capacidad, formada por la educación que le dimos antes (la que constaba en las limitaciones), para resolver sus propios problemas.
Es importante enfatizar que debe estar a su lado en todos los momentos que él considere importantes, lo hará sentirse acompañado.
Por ultimo, cabe destacar que uno no nace sabiendo ser un padre, por este motivo es que yo, en estas prácticas instrucciones, se los enseño.
Editado por María Elena Sánchez a las 09:32 PM | Palabras: [ 481 ]
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