Trabajo Práctico Nº 7 "Memorias de la lectura"


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Redactá un texto en el que relates alguna experiencia personal y significativa sobre la lectura. Por ejemplo, la primera vez que ingresaste a una librería o biblioteca, el primer libro que leíste o te leyeron, el libro que más te atrapó, etc. Podés leer un texto motivador antes de empezar.

Hay que pegarlo en la sección comentarios de este post hasta el 14/5. No olvides el encabezado con tus datos.

Rosario, Pcia. de Santa Fe, Argentina, 08 de Mayo de 2010
Editado por Victoria Arrabal a las 03:25 PM | Palabras: [ 70 ]
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Mi primer libro de lectura escolar fue “Campanita” para 1º grado, de Benavente, Noelia – Ed. Kapelusz. Pero para este entonces, ya había incursionado en revistas como Billiken y Anteojito y libros con dibujos para colorear. Mi papá tenía costumbre de contarnos (a mi hermana y a mí), historias y cuentos a la hora de dormir, por lo general leyendas del “Conde Lucanor”, que a su vez, heredó de sus padres y abuelos en España, y que iba recreando o modificando con él como personaje de alguna de las aventuras o moralejas, esto lo hacía más divertido aún y nosotras no nos dormíamos. Para cuando llegué al “Rulo y Pelusa” de Mosquera, Beatríz - Ed. Kapelusz, del 3º grado, venía bastante dosificada de los clásicos hermanos Green, Pipo Pescador y María Elena Walsh, por citar a quienes sin duda marcaron una etapa de mi vida con la que podría segmentar mi historia para narrar y hasta influenciaron en mis dibujos, tareas escolares, y juegos de niña. Las imágenes que me devuelve la memoria cuando trato de regresar a aquellas épocas están ligadas a estos autores, y el ingenuo respeto por los valores, (que hoy están en decadencia), siendo que había un horario para la siesta que yo prefería utilizar para perderme en algún libro o revista de historietas. El horario de estudiar, era un poco pesado pero creo que las abundantes lecturas me daban riendas sueltas para liquidar con rapidez la tarea y salir como una flecha a la plaza o al jardín para jugar hasta la hora de la chocolatada. Si coleccionaba figuritas éstas tenían su lugar intercaladas entre las páginas de mis libros favoritos. Hoy puedo comprender que la lectura siempre me abrigó en los momentos de espera, o de viajes, a veces acompañando a alguien incluso cuando me abruman los conceptos abstractos de textos de estudio y busco otro autor para despejar ideas y retomar luego. El asado dominguero y las mateadas con la familia o amigos, está ligado a la llegada del diario La Nación y su revista. Para nosotros la lectura está tan inmersa en nuestras actividades que no podríamos imaginar un mundo donde no nos podemos conectar con otro autor del otro lado de las líneas.

Publicado por: celina Mayo 10, 2010 4:42 PM

¡No olviden colocar el encabezado con nombre y apellido!

Publicado por: Victoria Arrabal Mayo 11, 2010 11:59 AM

Kleiman Luisina
Redacción I
T.P. Comisión 9: “Memorias de la lectura”
14/05/2010


Se me hace difícil recordar mi primera experiencia con la lectura, sin embargo, recuerdo y todavía conservo algunos de los libros que marcaron parte de mi infancia y robaron muchas horas de mis días.
Había uno en particular que me entretenía plenamente en la niñez: “Un poquito de arcoiris” (Montes Graciela, Roldán Gustavo; Ediciones Quipu), el cual tenía como protagonista a una abuela muy simpática y alocada. Era uno de los ocho libritos que venían en esta edición. Recuerdo que me llamaba poderosamente la atención sus colores y dibujos en secuencia.
Otros de los grandes libros que forjaron mi infancia lectora fueron: “El soldadito de plomo”, “La Bella durmiente”, “Blancanieves” y “Barba Azul”. Era una colección muy entretenida que me había obsequiado mi tía, por demás ilustrada y además contaba con cassettes, los cuales reproducían los cuentos. Solía acostarme y escucharlos antes de dormir, pero, por lo general, encontraba más entretenido el hecho de leerlos durante las siestas y así tener una buena excusa para no ir obligada a dormir.
Luego de años y años de leer cuentos de fantasía, encontré la comodidad en una de las bibliotecas de mi ciudad. Allí me sumergí en distintos géneros: desde novelas hasta biografías.
Por otra parte, si algo nunca faltaba en casa eran las revistas “Anteojitos”, “Billiken” y “Genios”, con las que pasaba largo tiempo a la hora de la merienda. La llegada de cada nueva edición traía, a su vez, pleitos con mi hermana para decidir quien la leería primero.
Al entrar al nivel secundario, los géneros fueron variando. Para ese tiempo, los diarios gráficos también empezaron a formar parte de mis lecturas diarias.

Publicado por: Luisina Mayo 11, 2010 5:03 PM

REDACCIÓN I
Integrante: Javier Silva
“MEMORIAS DE LA LECTURA”


De perdido en el mar a orientar mi lectura

Ni de casualidad iba a pensar que en ese momento iba a llegar a comenzar a transitar un mundo tan simpático como complejo. Mucha computadora, mucho chat, mucha tele, muchas cosas rápidas y efímeras eran verdaderos protagonistas de mis tiempos libres y principales hobbies de consumición.
Ni de casualidad iba a deducir que estaba a punto de pisar, aunque sea con timidez, un terreno que era tan desconocido como tentador. Porque no iba a creerle a nadie que en ese momento, a los 13 años, iba a abrir tantas páginas y me iba a quedar tanto tiempo enganchado en la actividad. ¡Qué pérdida de tiempo cuando podría estar jugando a la pelota! Pero también qué lindo fue darme cuenta que estaba muy equivocado.
Mi madre llevó a cabo un acto que hasta el día de hoy valoro muchísimo, todavía en misma intensidad. “Tomá Javi, leé esto. No me lo niegues de una porque no estás seguro qué te va a parecer. Probá, vas a ver que me vas a dar la razón”, me afirmó muy segura. Claro, como para no estarlo: en la tapa decía “Gabriel García Márquez”, un grosso en la literatura me decían. Y se ve que mi vieja tenía en qué sostenerse.
No lo hice inmediatamente, habré tardado algunos días. En mi cuelgue de pibe no tuve la viveza de al menos probar unas páginas, pero sí la tuve para tomarme un tiempito y hacerlo con tranquilidad. ¿Tengo que aclarar que mi madre tenía razón? Un día llegué tarde al colegio porque me levanté a las 6 de la mañana para continuar la lectura: la había dejado a las 2 de la madrugada pensando en seguirla inmediatamente.
Fue hermosa la sensación al finalizar el libro: Relato de un náufrago, la historia de un militar que se pierde en una isla desierta luego del hundimiento del barco en el que navegaba. También tardé en agradecerle el gesto y el acierto a mi vieja. Pero lo que importa es que lo supo y yo también supe continuar con la costumbre, pues con el tiempo mantuve una regularidad de lectura que me hizo ver muchas cuestiones con otra visión.
Estoy seguro que de ahí en más continué con el genio colombiano, pero también fui escuchando sugerencias acerca de otros “viejos escritores”. Claro, muchos tenían años y años en los que supieron lucirse, como también los que ya no están con nosotros. Agradecí y supe agradecerme. Hoy encuentro en la lectura momentos de paz, armonía, pero también de eficacia, vivezas y concentración total.
La historia de un tipo perdido en la nada me instruyó en este mundo tan rechazado por jóvenes (hasta de mi edad hoy en día, 20 años) como agradable al conocerlo.

Publicado por: Javier Mayo 11, 2010 5:40 PM

Florencia Mainieri
Redacción I
T.P. Nº 7: “Memorias de la lectura”
Comisión 9
Fecha de entrega: 14/05/2010

Se me hace difícil recordar cuando fue la primera vez que me sumergí en el mundo de la lectura. Luego de revolver mi biblioteca, empecé a encontrar cuentos como “La cenicienta”; “La bella durmiente”; “Pinocho”, entre otros. Creo que estos, fueron los primeros que estuvieron en mi poder. Hace un tiempo atrás, leer no era de mi agrado, simplemente prefería que me relaten los cuentos antes de irme a dormir, o ver directamente la historia de un libro reflejada en una película.
A medida que pasaron los años, comencé a sentir cierta necesidad y curiosidad por lo que pasaba a mi alrededor. Fue en ese entonces, que cada vez que encontraba un periódico en mi casa, le daba una mirada rápida, como para poder estar al tanto de lo que sucedía; que, junto con las noticias televisivas, lograban informarme y aumentar cada vez más mis ganas de leer.
Mi madre fue inculcándome la lectura. Ella me recomendaba que libros leer y hasta a veces me caía de sorpresa con alguno en forma de regalo. Uno de ellos, y que fue el que más me impacto, se llamaba “Rafaela”, de Mariana Furiasse. Este cuento, contaba la historia de una adolescente frustrada que convivía con problemas entre su familia, su grupo de amigos, y su enamorado. Lo más llamativo de este, fue la manera en que Rafaela logra salir adelante, apesar de su mala suerte constante, focalizándose en su propia felicidad y no en la de los demás.
Hoy en día, leer es una actividad que la hago por inercia. Leo lo que realmente me interesa. Hoy, puedo tener el placer de poder leer un libro y ver luego su película, entendiendo que la lectura es un mundo mucho mas complejo y atractivo, que al pasarlo a una pantalla grande se pierden detalles esenciales en la historia.

Publicado por: Florencia Mainieri Mayo 11, 2010 9:37 PM

Florencia Mainieri
Redacción I
T.P. Nº 7: “Memorias de la lectura”
Comisión 9
Fecha de entrega: 14/05/2010

Se me hace difícil recordar cuando fue la primera vez que me sumergí en el mundo de la lectura. Luego de revolver mi biblioteca, empecé a encontrar cuentos como “La cenicienta”; “La bella durmiente”; “Pinocho”, entre otros. Creo que estos, fueron los primeros que estuvieron en mi poder. Hace un tiempo atrás, leer no era de mi agrado, simplemente prefería que me relaten los cuentos antes de irme a dormir, o ver directamente la historia de un libro reflejada en una película.
A medida que pasaron los años, comencé a sentir cierta necesidad y curiosidad por lo que pasaba a mi alrededor. Fue en ese entonces, que cada vez que encontraba un periódico en mi casa, le daba una mirada rápida, como para poder estar al tanto de lo que sucedía; que, junto con las noticias televisivas, lograban informarme y aumentar cada vez más mis ganas de leer.
Mi madre fue inculcándome la lectura. Ella me recomendaba que libros leer y hasta a veces me caía de sorpresa con alguno en forma de regalo. Uno de ellos, y que fue el que más me impacto, se llamaba “Rafaela”, de Mariana Furiasse. Este cuento, contaba la historia de una adolescente frustrada que convivía con problemas entre su familia, su grupo de amigos, y su enamorado. Lo más llamativo de este, fue la manera en que Rafaela logra salir adelante, a pesar de su mala suerte constante, focalizándose en su propia felicidad y no en la de los demás.
Hoy en día, leer es una actividad que la hago por inercia. Leo lo que realmente me interesa. Hoy, puedo tener el placer de poder leer un libro y ver luego su película, entendiendo que la lectura es un mundo mucho mas complejo y atractivo, que al pasarlo a una pantalla grande se pierden detalles esenciales en la historia.

Publicado por: Florencia Mainieri Mayo 11, 2010 9:39 PM


Franco Coniglio Simeone
Redacción 1 Comisión 9
T.P. Nº 7: MEMORIAS DE LA LECTURA
14/04/2010

No recuerdo exactamente cuál fue el primer libro o relato que leí o me leyeron, pero de lo que sí puedo estar seguro es que fue mi mamá quien me contó ese primer cuento. La experiencia de lectura que más recuerdo es Crónica de una muerte anunciada, de Gabriel García Márquez. No fue una elección propia ya que lo tuve que leer para una materia de la secundaria. Al principio lo que hice fue quejarme y fastidiarme, ya que nunca había leído algo que sobrepasara un apunte de estudio de tan solo un par de hojas. Pero a medida que fui adentrándome en la crónica, ésta comenzó a cambiar mi postura hacia los libros y la lectura como actividad de entretenimiento. Con 13 años, dentro de mis principales preferencias estaban los amigos y el fútbol, si me hubiesen preguntado en qué orden ubicaba la lectura, mi respuesta no iba a ser otra más que al final de mi lista. Esto era así hasta que llegó García Márquez, o mejor dicho la profesora que me obligó a leerlo, a la cual estoy muy agradecida. El relato me atrapó de tal manera que pasaba largos ratos enredado entre sus líneas, y al no ser muy extenso, lo termine tan rápido que me quedé con ganas de más. Esa primera experiencia que tuve con un libro me ayudó a darme cuenta que la lectura es un mundo muy interesante y atractivo del cual se hace difícil salir cuando ya nos hemos metido en él. Hoy encuentro en ésta ratos de tranquilidad, entretenimiento, y si hay algo que particularmente me agrada es el hecho de poder volar con mi imaginación hacia donde sea.

Publicado por: Franco Coniglio Mayo 12, 2010 10:31 AM

Lautaro Rodríguez
Comisión 9
TP 7 Memorias de la Lectura
14/05


Mis experiencias con la lectura empiezan desde muy chico. En el jardín escuché todo tipo de relatos tradicionales y populares. Después, habiendo crecido un poco, comencé yo por elegir algún tipo de lectura y aceptando recomendaciones de mis padres. Entre ellas empecé leyendo Yo, Matías, algunas otras historietas y cuentos de Eduardo Galeano y Roberto Fontanarrosa sobre fútbol. También, en quinto grado de la escuela, con la maestra habíamos creado un taller de lectura donde todos intercambiábamos libros para leer, y así ejercitábamos e incentivábamos el hábito de la lectura.
Pero hubo un libro especial, el cual me aportó una experiencia muy valiosa. Fue Robinson Crusoe, la novela de Daniel Defoe. Esta obra me la regaló la misma maestra de quinto grado, para mi cumpleaños. Esperé un tiempito para empezar a leerlo, ya que era un libro muy gordo y nunca antes había tenido en mis manos uno así. Llegué a pasar 50 carillas y decidí dejarlo. Me parecía muy pesado, denso, me aburría completamente, no me atrapaba en absoluto, y para colmo era muy largo, mas de 300 páginas.
Pasó poco más de un año para que vuelva a tocar el libro, tenía la cuota pendiente de terminarlo, aunque no me gustara. Entonces ahí me decidí a encararlo de nuevo. Las primeras páginas me aburrieron un poco como antes, pero poco a poco me iba llamando la atención la historia, hasta que me atrapó totalmente. Desde ahí, todos los días leía el libro aunque sea un rato, y lo terminé rápidamente. Fue una experiencia muy linda, porque además de dejarme una gran enseñanza, me dejó el recuerdo de esa novela ficcional que me pareció maravillosa.

Publicado por: Lautaro Rodríguez Mayo 12, 2010 11:17 AM

Valentina Cremonte
Trabajo Práctico Nº 7: “Memorias de la Lectura”
Redacción I
Comisión 9

Desde muy chica, incluso antes de que aprendiera a leer, mi mamá me llevaba siempre con ella a la biblioteca. Era algo que yo disfrutaba mucho, ya que me sorprendía la enormidad aparente del lugar (al crecer ya no me pareció tan grande) y las paredes llenas de estanterías que parecían no terminarse nunca. Había una sección dedicada a libros de chicos donde, una vez que sí aprendí a leer, yo buscaba y retiraba los que me llamaban la atención. Los libros que leí durante mi infancia fueron también evolucionando conmigo: recuerdo los cuentos de Disney, los cuentos del “Pajarito Remendado”, que era una colección que venía con el Diario Página 12; después vinieron libros de terror y de misterio, o algunos clásicos como “Mujercitas”. Poco a poco me iba alejando de la sección de chicos y buscando novelas o cuentos mas adultos.
De los libros que puedo decir que realmente me marcaron, el primero fue “Rayuela”, de Julio Cortázar. El libro planteaba una forma de escribir y de involucrar al lector, hacerlo parte de la historia, que yo nunca había visto, y abría la puerta de un mundo completamente posible y mundano, pero al mismo tiempo totalmente mágico. Otro fue “Trópico de Capricornio”, de Henry Miller; las maneras del autor de manejar el vocabulario de una manera tan grotesca y poética al mismo tiempo, de mostrar una personalidad tan inmoral e igualmente sensible, fueron algo que cambió mucho mi forma de considerar la escritura, la narración y la poesía del lenguaje.
Creo que lo más atrapante o quizás sorprendente de los libros, es el lazo innegable que construyen entre las personas: el paso de historias entre padres e hijos, o entre amigos, leer un libro usado o de la biblioteca pública, y descubrir las marcas de otras personas en ellos, me hacen sentir que comparto algo con gente anónima, que estamos unidos por llevar con nosotros una misma historia leída. O sentir que alguien, del otro lado del planeta y viviendo un tiempo diferente al nuestro, escribió mis pensamientos y mis sentimientos a la perfección. Esa es la magia de los libros. Sentir que los autores y sus descripciones son ahora parte de nosotros; no hay mejor ejemplo para ilustrar esto que una frase del propio Miller: “A mí entender, el significado de un libro radica en que el propio libro desaparezca de la vista, en que se lo mastique vivo, se lo digiera e incorpore al organismo como carne y sangre que, a su vez, crean nuevo espíritu y dan nueva forma al mundo.”

Publicado por: Valentina Cremonte Mayo 12, 2010 11:47 AM

Fabricio Simeone
Trabajo Práctico N°7: “Memorias de la lectura”
Redacción I
Comisión 9
14/05/10

No puedo recordar cuál fue mi primer experiencia dentro del ámbito de la lectura, pero estoy casi seguro de que era mi hermana quien me leía cuentos de niño. Supongo que una vez que aprendí a leer lo hice con esos cuentos también, pero si tengo que elegir una ocasión en especial que me haya quedado grabada como primer experiencia, porque fue la primera vez que leí con una cierta conciencia de lo que hacía, no hay dudas que fue “Crónica de una muerte anunciada” del autor Gabriel García Márquez, libro que tuve que leer para hacer un trabajo práctico en la escuela secundaria. Nunca me había interesado la lectura, es más, hasta esperé hasta un día antes de la fecha del trabajo práctico pera leerlo. Pero estoy profundamente agradecido a esa profesora, porque gracias a ella descubrí a este autor que me resultó maravilloso, y que despertó mi interés por la lectura. Después de “Crónica de una muerte anunciada” leí “Memoria de mis putas tristes”, también de García Márquez, “La telaraña” de Ágatha Christie, “El amor en los tiempos de cólera” de Gabriel García Márquez y por último, que fue hace poco tiempo, leí “Cien años de soledad”, también del mismo autor. Ahora no tengo dudas de que me atrae la lectura, si bien no paso mucho tiempo de mi vida leyendo, cuando comienzo un libro no paro hasta terminarlo, no me gusta establecer pausas, es decir, no dejo de vivir para leer, pero paso gran parte del día haciéndolo. Si bien tengo presente que no me interesa todo tipo de libros, hoy se que la lectura ya no es una pérdida de tiempo en la lista de mis actividades y que disfruto mucho cada libro que leo. Y el descubrimiento más gratificante que hice acerca de la lectura es que me ayuda muchísimo para poder expresarme mejor, tanto escrita como oralmente.

Publicado por: Fabricio Simeone Mayo 12, 2010 4:04 PM

¡¡Qué bueno todo lo que escribieron!! ¡¡Quiero más!! Los que faltan, vamos, piensen, revuelvan en sus memorias y escriban esas experiencias que guardarán para siempre.

Publicado por: Victoria Arrabal Mayo 12, 2010 6:16 PM

Maira Gramajo
Trabajo Práctico nº 7: “Memorias de la lectura”
Redacción I
Comisión 9
14/05/10

Durante los primeros años de aprendizaje, creo que me leí la colección completa de Walt Disney. Supongo que no me faltó ni un solo cuento. Lo que más me atraía, obviamente en esa etapa, eran las imágenes, las letras y los colores que aparecían en su interior. Esas fueron algunas de las cosas que me cautivaron y me incentivaron a iniciar esta práctica.
Pero creo que recién mi primera y verdadera experiencia con la lectura, fue en tercer año de la primaria.
Cuando la maestra nos anunció la próxima tarea a realizar. Ninguno se pudo haber imaginado lo que nos iba a proponer pero creo que después de explicarnos el ejercicio y sus objetivos, a todos o a su gran mayoría se nos dibujo una sonrisa en nuestros rostros. Comenzamos a hacernos preguntas, a charlas unos con otros, verdaderamente estábamos fascinados.
En las próximas semanas íbamos a organizar una mini biblioteca en nuestro salón. Eso fue más o menos lo que ella anunció con gran énfasis.
La actividad consistía en que cada uno, entre la próxima semana y la mitad de la siguiente, deberíamos traer un libro o un cuento, sin importar si era nuevo o viejo, o de que género era pero mínimamente debía estar en buenas condiciones.
El mismo sería de elección personal. Podía ser de aventura, una historia de amor, una comedia, cualquier categoría era bienvenida en nuestra humilde biblioteca pero de gran valor sentimental para todos nosotros.
Al llegar la semana esperada, la profesora se encargó de especificarnos el modo en que nos íbamos a manejar de ahora en más. El nuevo taller de lectura.
Cada uno debía elegir alguno entre toda su totalidad. Se basaba en una rotación semanal. De modo que, todas las semanas cada uno leyera una historia diferente.
Al comienzo se nos tornó fatigoso y en momentos algo denso pero cuando comenzaron a conquistarnos algunos de los relatos, la actividad se reconvirtió interesante y crecientemente fascinante, con mayor entusiasmo.
Al pasar el tiempo, la primera parte de la actividad se dio por finalizada.
La profesora nos detalló que deberíamos hacer un breve relato contando la historia que más nos había gustado, dejado alguna enseñanza, o talvez provocado alguna sensación en especial. Debíamos hacer como una conclusión contando que aprendizaje nos había dejado el mismo.
Para mí todos fueron interesante, es mayor o menor medida, pero cada uno tenía lo suyo, cada uno tenía su parte atractiva. Pero de todos los que leí, el que más me llego fue Con corazón de niño de Patricia Grande; dentro del cual había varios cuentos.
Y a su vez, personalmente, el más destacado dentro de ellos se titulaba Peluche. Creo que el motivo por el cual éste me gustó más, fue por la variedad de interpretaciones posibles o, mejor aún, de experiencias que de ahí en más pude aclarar en base a sus palabras.
Éste me dejó como enseñanza que las cosas que tanto ansiamos pueden surgir en el momento menos esperado y de la forma más admirable que se nos pueda llegar a ocurrir. Que tengamos paciencia, constancia para poder soportar cualquier situación de dificultad o sufrimiento que se nos presente. Debemos valorarnos y no dejar de lado las esperanzas. Todo tarde o temprano llega, en buena medida; todo a su tiempo. Debemos optar por ofrecernos al prójimo, depositando amor y contención, colaborando con quienes más lo necesitan. Dejando de lado los pretextos y los pensamientos mal intencionados para brindar lo mejor de uno.
Sin duda, uno de los fragmentos que más recuerdo fue la última frase que uno de los protagonistas le dedicó a Peluche: ¡Hace como yo! ¡Regálate vos!

Publicado por: Maira Gramajo Mayo 13, 2010 12:11 AM

Emilia Bertino.
Redacción 1.
Comisión 9.

Hay dos libros, que leí a la edad más o menos de los 9 años, que puedo decir que fueron los causantes de mi actual devoción por la lectura; son dos clásicos, que creo que más de uno debe haber leído en su infancia: “Mujercitas” y “El principito”. No recuerdo muy bien el órden en que los leí, pero sí recuerdo la emoción que me invadía cada vez que agarraba esos libros para continuar la lectura… era una mezcla de curiosidad y ansiedad. “Mujercitas” me resultó una historia muy novedosa, que me acerco a una realidad tan lejana, tan oscura, que me conmovió profundamente e hizo que comenzara a interesarme por otras cosas. Por primera vez tenía contacto con algo que me decía que había chicas de mi misma edad que tenían que trabajar para comer, lo que me resultaba inexplicable. Fue imposible no compenetrarme con la historia de estas “mujercitas”: despertaron en mí un lado sensible que nunca había aparecido con la lectura de ninguna revista Genios o Anteojitos, que no sabía que tenía, hasta que conocí la vida de esas 8 hermanas que trabajaban, estudiaban, cocinaban, hacían su propia ropa y todavía tenían tiempo para pensar en conseguir un novio.
Por otro lado, “El principito”, me resultó tan abstracto y extraño, que la primera vez que comencé a leerlo abandoné. Fue después de varios meses, que ya cansada de ver el libro en la mesita de luz, me obligué a mí misma a leerlo. Y no pude entender como fui tan cabeza dura de no haberlo leído antes. Sin dudas, “El principito” es la historia más original que leí en mi vida. Esos personajes locos, los objetos con los que interactuaban, los lugares que visitaban… ¡todo era fantástico! La inocencia que irradiaba el protagonista, y su curiosidad, sus ganas de conocer, los desafíos a los que se enfrentaban, me generaban una adrenalina tal que no podía dejar de leer; creo haber leído el cuento en, como mucho, 5 días.
A partir de estas lecturas, descubrí que cada libro es un mundo, que nunca hay que dejarse llevar por que tan lindos son los dibujos de la tapa o por si el autor es conocido o no. Las historias relatadas en cada libro, tienen la capacidad de alegrarnos, entristecernos, exaltarnos, emocionarnos y hasta incluso hacernos llorar. Lo que los diferencia de cualquier otro tipo de lectura, es que son capaces de hacernos cambiar nuestra visión en cada hoja que vamos leyendo, y a la vez experimentar miles de sensaciones a la vez. Cada libro marca una etapa, por lo menos en mi vida; cada historia nos abre las puertas a un lugar inexplorado que, con cada personaje, nos transmite enseñanzas que ayudan a ampliar nuestras perspectivas, y a descubrir que todo puede sorprendernos, según la capacidad que tengamos de dejar volar nuestra imaginación.

Publicado por: Emilia Bertino Mayo 13, 2010 12:56 AM

Franco Rosso
Redacción 1
Comisión 9
Práctico nº 7: Memorias de la lectura

Antes que nada, creo que es difícil atribuir mis primeras experiencias con la lectura a un solo libro o autor, ya que mis memorias se entremezclan desde que era muy chico.
Aprendí a leer en casa y, a pesar que mi mamá es maestra de escuela primaria, tengo la imagen de mi papá con una birome en la mano enseñándome como combinar letras. Así, cuando ingresé al jardín, ya leía oraciones o frases cortitas en los envases de comida o los carteles en las calles.
Con el comienzo de la escuela primaria, llega mi primer ‘libro de lectura’, uno que tenía como protagonista a un loro que se llamaba Ludovico (nunca me voy a olvidar ese nombre), que vivía con una familia tipo en Buenos Aires y que emprendían un viaje hacia las Cataratas. En ese momento, mi mapa mental llegaba hasta Victoria al este y Villa Carlos Paz al oeste, por lo cual empecé a ubicar ciudades dentro del país gracias a ese libro.
Hasta donde recuerdo, leíamos unas páginas al día en clase, un compañero lo hacía en voz alta y el resto seguíamos el texto con la vista. Como a mí no me tocaba leer nunca, decidí hacerlo solo en casa y llegué al final por mi cuenta antes que lo leyéramos en el colegio.
Mientras pasaba el tiempo, encontraba en la lectura historias que me atrapaban y me hacían imaginar situaciones nuevas. Todo lo que narrara aventuras en lugares inhóspitos o involucrara a exploradores me resultaba interesante. Entre los libros que me acercaron durante la infancia están El libro de la Selva de Rudyard Kippling (la historia de Mowgli era usada como marco para las actividades en el grupo Scout a donde concurría) o los Cuentos de la Selva de Horacio Quiroga, relatos que nos leía a mi hermano y a mí la señora que nos cuidaba.
Alrededor de mis siete u ocho años, recibí de una tía mi primer libro como regalo: ‘Socorro’ de Elsa Bornemann, un compilado de cuentos de terror que habían leído mis primos y cuya lectura pensaba ‘me hacía más grande’ (ellos eran todos unos años mayores que yo). Después de ese, llegaron un par de la colección ‘Elige tu propia aventura’.

Publicado por: Franco Rosso Mayo 13, 2010 3:30 AM

Nombre: Juan Manuel Amatta
Redacción 1
Comisión 9
Práctico nº 7: Memorias de la lectura

Aprendí a leer de muy chico, a los 4 años, porque a mis padres les encanta la lectura y me lo inculcaron desde pequeño. En esa época yo era el único de mi curso (jardín de infantes) que sabía leer, y cuando íbamos a torneos de fútbol todos los demás me seguían y me señalaban carteles para que los lea.
Mi papá siempre me cuenta esa historia con humor, diciendo que iba yo, y detrás mío mis compañeros señalando y diciendo “¿ahí qué dice?... ¿Y ahí?”.
Esos mismos compañeros fueron los que le decían siempre a la maestra “Manu sabe leer”… a lo que ella respondía con un “Si chicos…” y seguía con lo suyo. Y eso ocurrió varias veces, hasta que un día me dieron un cuento y lo leí tal cual, dejando a la profesora boquiabierta.
Agrego como comentario, que yo también leí, como Franco (quién comenta aquí arriba) el libro de Ludovico, el loro parlanchín… es más, también llegué a leer “Socorro” (algunos de sus cuentos me marcaron por un buen tiempo) y gran cantidad de libros de la colección "Elige tu propia aventura".

Publicado por: Amattajm Mayo 13, 2010 11:36 AM

Mariana Ramallo
Redacción I
T.P. Comisión 9: “Memorias de la lectura”
14/05/2010

No recuerdo mi primera experiencia de lectura, pero lo que si me acuerdo es de dos libro que mi mamá y mi papá compraron, uno de ellos era “Pulgarcita” y el otro, “los viajes de Gulliver” (que era para mi hermano).
Siempre nos íbamos de viaje a Córdoba, entonces yo llevaba los dos libros porque tenían los dibujos re grandes y el texto se encontraba en un rincón de la página, por este motivo, los dos libros tenían “muchas hojas” (en realidad eran 20 aproximadamente), entonces a los largo del viaje leía unas cuantas veces los dos libros y yo me sentía feliz porque leía libros largos.
A los 13 años leí “El alquimista”, de Paulo Cohelo. Lo empecé a leer porque lo habían pedido en literatura, pero me terminó gustando mucho el libro, tanto que lo volví a leer después de un tiempo.
Y por último, como asignatura pendiente, me había quedado leer “El Principito” (nunca me lo pidieron en el colegio), entonces, cuando se lo hicieron leer a mi hermano, se lo saqué y lo leí. En este momento tenía casi 16 años, pero me sentía una nena chiquita cuando leía el libro, me permitió imaginarme cosas mágicas.


Publicado por: mariana ramallo Mayo 13, 2010 2:50 PM

Priscilia Nolla
Redacción 1 comisión nº 9
Trabajo Práctico nº 7 “Memorias de Lectura”
13 de Abril de 2010

Si vuelvo atrás en mi memoria, no puedo recordar con claridad la primera experiencia de lectura, pero, como dice una canción: “recordar es volver a pasar por el corazón” y es así como voy a contar cómo desde muy chica me sentí atraída por los libros.
En los primeros años, al no saber leer, mi mamá lo hacia por mí. Caperucita Roja era el que más me gustaba, siempre se lo contaba a mi familia desde el principio hasta el final, persiguiéndolos por toda la casa si no se sentaban a escucharme.
Otro recuerdo muy claro que tengo de la lectura, era un libro de canciones de María Elena Walsh, mi mamá se sentaba con mis hermanas y yo en el patio y nos contaba siempre los mismos relatos, porque otros no nos gustaban.
Con el correr del tiempo y ya sabiendo leer, me empezaron a llamar la atención otros tipos de narraciones y las etapas de la vida me fueron llevando por diferentes caminos.
Los libros siempre fueron un gran desafío, de chica me parecían una inmensidad de letras y palabras y ahora siguen siendo un desafío; elegir leerlos, terminarlos, encontrarse con cosas inimaginables y saber que alguien más siente y lo mismo y mejor aun, sabe cómo mostrarlo.
Leer me abstrae del mundo real y me lleva a otra dimensión, los olores, sonidos y colores desaparecen y no hay más que las paginas que tengo delante de mis ojos.
Los libros siempre van a ser una gran compañía en cualquier tiempo, momento y espacio.

Publicado por: Priscilia Nolla Mayo 13, 2010 3:12 PM

Nombre : Manuel Gribodo
Redaccion 1
Comisión 9
Práctico N° 7: Memorias de la lectura

Bueno, la verdad es que no recuerdo con claridad mi primer libro de lectura, lo que si tengo presente es que desde muy chico me gustó leer el diario, sobre todo el suplemento deportivo. Creo que gracias a eso, me resultaba mas fácil a la hora de tener que leer algo, ya sea en el colegio o por cuenta propia. Recuerdo que en el colegio primario, cuando preguntaban quién quería leer, yo levantaba la mano porque me parecía algo bueno y además iba a ayudar a mejorar un poco más lo que ya venía aprendiendo. Después no recuerdo algún libro que halla leído en la primaria, sí en la secundaria donde leímos muchos libros, pero ya a esa altura todos sabíamos leer y comprender con mucha mas facilidad. Luego, por mi cuenta, leí el libro de Diego Armando Maradona, el cuál me pareció muy buena experiencia la de leer un libro aparte de todos los del colegio. Y siguiendo con la lectura ya un poco mas amplia de los diarios, fue que aprendí a pronunciar palabras, a saber diferentes reglas ortográficas, etc. Y por último, lo que recuerdo de la lectura de un libro, fue hace no mucho tiempo, cuando tenía 16 años y gracias a mi mamá, que me regalo el libro El combustible Espiritual, de Ari Paluch. Vale decir que es hasta el día de hoy que sigo leyendo la parte deportiva de los diarios, y es algo que me gusta y lo voy a seguir haciendo mientras pueda. Todavía tengo una cosa pendiente relacionado a todo esto, leer El Principito, libro que la mayoría de los chicos leyeron y dicen que es muy bueno, yo no se porque nunca lo leí, pero en algún momento lo voy a hacer, es casi como una cuenta pendiente hacerlo para mi.

Publicado por: Manuel Gribodo Mayo 13, 2010 3:50 PM

Manuel Gribodo
Redacción 1
Comisión 9
Práctico N° 7: Memorias de la lectura


Bueno, la verdad es que no recuerdo con claridad mi primer libro de lectura, lo que si tengo presente es que desde muy chico me gustó leer el diario, sobre todo el suplemento deportivo. Creo que gracias a eso, me resultaba mas fácil a la hora de tener que leer algo, ya sea en el colegio o por cuenta propia. Recuerdo que en el colegio primario, cuando preguntaban quién quería leer, yo levantaba la mano porque me parecía algo bueno y además iba a ayudar a mejorar un poco más lo que ya venía aprendiendo. Después recuerdo uno de los tantos libros leídos en la primaria, el conocido "caperucita roja". Mi memoria me permite también acordarme del libro "hansel y gretel" que me leyó mi abuela cuando era muy pibe. Después en la secundaria donde leímos muchos libros, pero ya a esa altura todos sabíamos leer y comprender con mucha mas facilidad. Luego, por mi cuenta, leí el libro de Diego Armando Maradona, el cuál me pareció muy buena experiencia la de leer un libro aparte de todos los del colegio. Y siguiendo con la lectura ya un poco mas amplia de los diarios, fue que aprendí a pronunciar palabras, a saber diferentes reglas ortográficas, etc. Y por último, lo que recuerdo de la lectura de un libro, fue hace no mucho tiempo, cuando tenía 16 años y gracias a mi mamá, que me regalo el libro El combustible Espiritual, de Ari Paluch. Vale decir que es hasta el día de hoy que sigo leyendo la parte deportiva de los diarios, y es algo que me gusta y lo voy a seguir haciendo mientras pueda. Leer me lleva a otro espacio, como que dejo la vida cotidiana por un rato, me gusta salir del mundo y mas haciendo algo que me guste. Todavía tengo una cosa pendiente relacionado a todo esto, leer El Principito, libro que la mayoría de los chicos leyeron y dicen que es muy bueno, yo no se porque nunca lo leí, pero en algún momento lo voy a hacer, es casi como una cuenta pendiente hacerlo para mi.


Diculpas por publicar dos veces, el otro era un borrador y fue publicado sin querer. Este es el que vale.

Publicado por: Manuel Gribodo Mayo 13, 2010 4:05 PM

Franco Montemaggi
Redacción 1
Comisión 9
Práctico Nº 7: Memorias de la lectura

Todo comenzó desde que era muy niño al ser un gran coleccionista de cuentos de bolsillo en mi parecer. Mientras más pequeños eran y si tenían imágenes o ilustraciones mejor aun para guardarlos todos en un cajón. Recuerdo siempre esa gran colección y valiosa para mí de algunos clásicos como “Caperucita roja”, “El patito feo”, “Blanca nieves y los 7 enanitos”, “El rey león”, “Los 3 chanchitos”, entre otros. Siempre alguno llevaba conmigo para todos lados, y además de eso tenía mis favoritos que siempre los abría y los miraba, muchas de esas veces sin siquiera leerlos.
Este también fue un motivo por el cual aprendí a leer. Siempre llevaba uno de esos cuentos y le preguntaba a mi hermana, a mi mamá o a algún conocido que letra era cada una o que decía donde yo señalaba; eso sin embargo, me ayudó de niño a aprender a leer con mayor facilidad.
Pero a pesar de eso, no fueron los que más influyeron en mi vida respecto a la lectura. Ya hace unos años me recomendaron leer “El principito”, libro que me llevo unas semanas leerlos pero que me atrapó demasiado y al terminarlo me pude dar cuenta de lo maravilloso que era. Considero que uno de los pocos libros que te puede dejar una huella e incluso un aprendizaje. A mí me demostró que debemos valorar las cosas visibles e invisibles de esta vida, al hacer una metafórica descripción de la realidad.
Sin dudas, fue el cuento que más influyó en mí y cada día recuerdo, pero ya en la secundaria por obligación del colegio nos hicieron leer sobre otros autores como Borges y Cortázar, los cuales me hicieron dar cuenta de lo increíble que es el mundo de la lectura. Leer cuentos como “El Aleph”, “El milagro secreto” y “Continuidad de los parques”, de estos escritores que de alguna manera provocaron una ruptura en las estructuras y concepciones que yo me hacía de las cosas.

Publicado por: Franco Montemaggi Mayo 13, 2010 4:24 PM

Malena Medina
Redacción I
T.P. Comisión 9: “Memorias de la lectura”
14/05/2010
Siempre me apasionó la lectura. Cuando aprendí a leer tenía cinco años y mi primer libro, que era mucho más didáctico que de lectura, se trataba sobre unos patitos que se perdían en un lago. Al cumplir seis años, me regalaron una colección de pequeños cuentitos clásicos como “Blancanieves”, “La bella durmiente”, “Pulgarcito”, entre otros. Éstos me los leí en una semana, a todos completos. Luego, ya en el primario, hicimos la famosa biblioteca del curso, donde cada uno llevaba un libro, y todos teníamos que leer todo. Fue una experiencia hermosa porque cada uno de esos libritos, algunos de chistes, poesías, novelas o cuentos me mostraban otros mundos. Me divertía mucho leerlos. A los diez años me regalaron el libro “El principito” que intenté leerlo muchas veces pero, yo supongo que por mi corta edad, no lo entendía. Todo esto se sumaba a que toda mi familia es muy lectora, por eso teníamos una gran biblioteca en nuestra casa donde yo tomaba, y sigo tomando, libros de todos tipo. Muchos los termino de leer porque me encantan, otros porque yo me obligo a terminarlos y algunos nunca pude llegar a su final porque no me interesaron en nada. A medida que fui creciendo elegí libros más largos, y mi primera novela fue Harry Potter que la empecé a los nueve años y termine con la saga completa a los dieciséis más o menos. Con esos libros conocí realmente lo que es leer y transportarse a otro mundo mientras lo hacés. Me gustaba mucho la historia, muy distinta a cualquier otra que ya haya leído. Me acuerdo que iba a las 00:00 horas del día en que se ponía a la venta el próximo libro de Harry Potter en todas las librerías del mundo, para poder conseguirlo primero. Y cuando lo tenía en mano no pasaba más de unos días que ya lo había terminado y esperaba con ansias en siguiente. Hasta me provocaba atracción el olor del libro, la letra en que estaba escrito, las tapas, todo en realidad. Me metía tanto en la historia que lloraba si fallecía algún personaje o si se separaban de los amigos.
Después continúe mi lectura con libros clásicos para el colegio y algún otros libro que yo elegía para leer pero todavía no pude encontrar ningún otro que me guste tanto como aquellos siete.

Publicado por: Malena Medina Mayo 13, 2010 4:36 PM

María Luz Allely, Redacción 1, Comisión 9, Trabajo Práctico Nº 7: "Memorias de la lectura", 14/05/2010

Si me preguntan cual fue el primer libro que leí, se hace difícil recordar, ya que ocurría algo sorprendente me los sabia de memoria de tanto que me los leía mi mamá, o los leía yo cuando tenia poco que hacer. Los primeros seguramente fueron los infantiles, como Cenicienta, Blancanieves, Pinocho, La Bella Durmiente, La Bella y la Bestia, etc.
Lo que si puedo recordar es que mi abuela me compraba revistas como Billiken o Anteojito, me divertía mucho con ellas, ya que traía juegos y cuentos interesantes y cortos, de esos que tienen mas imágenes que letras, cosas para recortar y armar. Es mas, terminé coleccionándolas, por los artículos de historia, geografía, ciencia, y otros temas.
Leer nunca fue mi pasión, siempre preferí la televisión o jugar a otras cosas, pero mi madre siempre me traía cosas para que leer, al igual que en el colegio primario, donde la señorita cada semana nos daba una poesía para exponerla frente a nuestros compañeros.
Así fue entrando en mi vida la lectura, me compraba revistas como de Chiquititas o alguna novela mediática en ese momento. No eran cuentos o historias de algún escritor famoso, pero para esa etapa de mi vida, era mas lindo leer algo que me gustaba, sin importar la preponderancia o popularidad del autor, al fin y al cabo estamos leyendo de todas formas.

Publicado por: Maria Luz Allely Mayo 13, 2010 5:22 PM

FLORENCIA CONTI

REDACCIÓN 1

COMISIÓN 9

TRABAJO PRÁCTICO Nº 7: “MEMORIAS DE LA LECTURA”

La primera vez que tuve la capacidad de leer tenía 4 años. Mi mamá siempre me cuenta la historia y me dice que aprendí uniendo los sonidos de las palabras. Desde ese momento, comencé a leer cuentos infantiles, recuerdo que tenía la biblioteca anteojito que contenía la mejor selección de los Hermanos Grimm, Charles Perrault, y otros autores que no recuerdo bien. Los títulos de las obras eran los más conocidos: Jack y las habichuelas mágicas, Pulgarcito, Hansel y Gretel, Los viajes de Gulliver, Caperucita Roja, La princesa y el garbanzo, La cenicienta y muchos más.
A medida que iba creciendo, comencé a leer textos más largos, hasta que llegué a la novela El Principito. Recuerdo que en una fiestita de fin de año de la escuela recopilamos el cuento en una obra de teatro. La reconocida frase “Lo esencial es invisible a los ojos” fue el eje de toda la fiesta, y fue algo que quedó en mi memoria.
Pero la novela que atrapó mi atención desde el principio y me dejó muchas enseñanzas es “Mi planta de naranja-lima” de José Mauro de Vasconcelos. Tenía 10 años recién cumplidos cuando me la regalaron, y tardé unos cuantos meses en empezar a leerla. Después de varias semanas, había llegado a su final. La novela cuenta la historia de Zezé, un niño de cinco años que sufre mucho la pobreza y que además siempre es golpeado y regañado por la familia por sus travesuras. Como el papá se había quedado sin trabajo y no podían seguir pagando el alquiler de la casa, se mudaron a otra que tenía un gran jardín con muchos árboles. Sus hermanos corrieron a elegir los más grandes y fuertes, mientras que él tuvo que contentarse con una pequeña plantita de naranja-lima que apenas podía sostenerse. Pero luego de unos días, se dio cuenta que la planta era lo mejor que le había pasado, se refugiaba en ella cuando estaba mal y se divertía montándose en sus ramas. Conversaban y se querían como si fuera un amigo de carne y hueso.
Un día conoce a un hombre, “el Portuga”, que termina siendo como su padre. Él lo entiende más que nadie y lo cuida mucho. Además le enseña muchos modales.
Otros personajes importantes son:
• El tío Edmundo, un hombre sabio que siempre le enseñaba cosas, y fue el detonante para que Zezé comience a leer.
• Gloria, mejor conocida como “Godoia” para Zezé, su hermana que lo cuidaba siempre y lo defendía de los “chinelazos”.
• Totoca, su hermano con el que se complotaban y a la vez se peleaban.
• Los padres, figuras que no estaban muy presentes en su vida debido a que trabajaban todo el día.
• La maestra Cecilia Paym, a quién Zezé quería mucho
• Don “Ariovaldo”, un cantor que repartía folletos y a quién Zezé ayudaba a cambio de folletos para Gloria.
• El “Mangaratiba”, un tren muy veloz y conocido en Brasil, al que Zezé siempre le impactó.
Zezé estaba mucho mejor con la presencia del “Portuga”. Pero un día, camino a su casa, el Mangaratiba lo llevó por delante y el “Portuga” murió. Esto coincide con el corte de su planta de naranja-lima. Con esos sucesos Zezé se da cuenta lo que en realidad es el dolor; no el que se siente cuando recibía chinelazos o golpes. Era un dolor verdadero que te invade el corazón, el alma y el cuerpo. Y llega para quedarse.

Este libro dejó muchas enseñanzas en mí, por eso me impactó tanto. Zezé tenía que trabajar, con sus 5 años, lustrando zapatos para conseguir algo de dinero y ayudar en su casa. Mientras yo, con diez años la primera vez que leí el libro, no tenía idea de lo que era tener que conseguir plata. Eso te hace valorar lo que tenés, lo que tus padres te dan y el hecho de que con 18 años no tengo la necesidad de trabajar para mantener la familia.
Otra cosa que Mi planta de naranja-lima dejó en mí es que la perseverancia es muy importante, ya que luego de muchos años de sufrimiento, el papá de Zezé consiguió un trabajo adecuado y pudieron vivir mejor, pero lo importante es que nunca bajaron los brazos.

Cuando iba a 7º grado, la profesora de Lengua nos dio este libro para leer. Mientras mis compañeros se reían porque había palabras como “mierda” o “hijo de puta”, yo pensaba en que cosa nueva iba a aprender cuando lo lea. Si es el mejor libro del mundo. Creo que ningún chico debe pasar por alto este libro, es un tesoro de la literatura latina muy rico en reflexiones.

Hoy, 8 años después de la primera leída, todavía sigo emocionándome durante muchas partes del libro, Y no puedo evitar agradecerle a la vida por haber nacido en una familia que nunca me maltrató ni dejó que me pase nada. Y por supuesto, no dejo que pase mucho tiempo para volver a leerlo otra vez.

Publicado por: FLORENCIA CONTI Mayo 13, 2010 5:35 PM

Lucia Peirone
Redacción 1
Comisión 9
Fecha: 13/05/2010
Trabajo Práctico: Nº 7 “Memorias de la lectura”


No recuerdo un momento específico, que me haya echo ingresar en el maravilloso mundo de la lectura.
Sí tengo presente algunos recuerdos con respecto a como leía y que me interesaba. Me acuerdo que cuando aprendí a leer, leía cualquier panfleto, hoja, o cartel que se me cruzara y preguntaba todo el tiempo que era lo que significaba; lo que me llevó a pasar papelones muchas veces, o mejor dicho hacérselo pasar a mi mamá.
El paso del tiempo me llevó a leer mejor y a interesarme por cuentos y no solo por carteles; por este motivo me encantaba ir a la casa de mis primos ya que tenían una colección muy grande y variada de cuentos infantiles. Entre los cuentos que leí en mis niñez se encuentran los clásicos como: “La bella durmiente”, “Hansel y Gretel”, “Alicia en el país de las maravillas”, “Cuentos para chicos del 2100”, “El rey león” y demás, todos estos de alguna forma significaron algo, ya que aún hoy los tengo muy presente en mi memoria.
Pero lo que más recuerdo de mis primeras épocas de lectura y lo cuál de alguna manera se que me marcó, son las noches en la cual le leía textos variados a mi hermana, Victoria, para que se durmiera. También recuerdo que si no teníamos sueño solíamos comentar el cuento o hablar un poco de él. Creó que este hecho modificó mi forma de leer, ya que hoy en día me cuesta dormirme si no leo algo antes y además cuando encuentro algún texto que me resulte entretenido o que me gusté, suelo leérselo a mi hermana o recomendárselo, para luego (como cuando éramos chicas) intercambiar opiniones sobre el mismo, y cuando yo escribo algo también pido que lo lea ella para sentirme más segura.
No se si cumple con la consigna, pero me pareció una linda anécdota y que de alguna manera selló y modificó mis prácticas de lecturas.

Publicado por: Lucia Peirone Mayo 13, 2010 6:12 PM

Trabajo Práctico N°7 “Memoria de lectura” – Redacción
Matías Lucci – Comisión N° 9
Fecha: 14/05/2010

Lo primero que se me viene a la mente de mi primer experiencia como lector es una enciclopedia que había lanzado Billiken para alumnos de primer a tercer grado.
Esta enciclopedia tenía diferentes colecciones que se dividían por tema. Una El primer recuerdo que tengo de mis inicios en la lectura es una enciclopedia de billiken para alumnos de primero a tercer de las que recuerdo era una carpeta con todos los “genios de la historia” pasando desde escritores y pintores, hasta los idealistas e ingenieros más conocidos a los largo de la historia.
Otra de las secciones que recuerdo de la enciclopedia es un libro con todas las teorías acerca de la creación del universo; todo detallado con infografias e imágenes de manera muy dinámica para el entendimiento de chicos de la edad.
Lo que más me gustaba de la enciclopedia era una sección para aprender con dibujos y cuadros para completar que resumían un poco todo lo que explicaba en los libros y secciones.

Publicado por: Matías Lucci Mayo 13, 2010 7:48 PM

Antonella Cassina

Redacción 1

Comisión 9

Trabajo Práctico N°7

Hace ya varios años, como todos, aprendí a leer. Leía los carteles de las calles. Me acuerdo que para una navidad me habían regalado las famosas letras que se pegan en la heladera, que por cierto siguen estando aunque falten algunas, ahí practicaba, escribía palabras las leía…

Mi mamá siempre se interesó porque mi hermana y yo leyéramos, nos compraba siempre libritos de todos los tipos, pero nosotras difícilmente los leíamos. A lo largo de nuestra infancia siguió intentando. Recuerdo que ya cuando tenía 9 años había aparecido un libro que era sensación en todas partes, era Harry Potter, estábamos en Buenos Aires, y mi mamá, en un nuevo intento, me compró el cuatro libro que había salido hacía unos días, yo estaba muy contenta con mi libro, pero lo tenía para llevarlo nada más, el libro estuvo guardadito 5 años hasta que se me ocurrió leerlo.

De todos modos, lo importante es que a partir de éste es que descubrí que los libros podían ser divertidos, y fue el que dio el inicio en mi lectura; junto con la escuela que ya desde la primaria nos encargaba libros.

Siempre me resultó difícil leer, concentrarme, quedarme quieta una hora fijando la vista, aunque nunca fue algo que con un poco de voluntad no se podían cambiar, si bien, me ayudó mucho la escuela, tener literatura.

Ya más de grande me di cuenta de que los libros, y también los escritores, están más allá de lo que uno imagina, que tienen visiones, conocimientos, te abren la mente, aprendes mucho… Me empecé a interesar más, sobre todo en aquellos libros que “te dejan pensando”, que tienen relación con la realidad de la sociedad, pero que a la vez son novelas.

No obstante, me sigue costando y admiro a aquellas personas que tienen la facilidad y la costumbre de leer.

Publicado por: Antonela Cassina Mayo 13, 2010 8:55 PM

Julia Gauchat
Redacción I. Comisión 9
Trabajo Práctico Nº 7: “Memorias de la lectura”
14/05/2010


Pasión por elección.

La lectura es algo tan común en mi vida que me resulta difícil especificar cuál fue el primer contacto con la misma. Desde que tengo uso de razón convivo con ella, el ser hija de padres muy lectores ayudó, en gran medida, a que me adentrara en su mundo.
Empecé como todo niño con los clásicos de la literatura infantil (“Caperucita roja”, “Blancanieves”, “Los tres chanchitos”, etc.), leía cualquier libro, sin importar el género hasta que, más tarde fui definiendo mi gusto y elegía que leer.
Uno de los libros que más leí de chica es “Cuentos para chicos enamorados” de Elsa Bornemann. Cada cuento era disfrutado de manera particular. Aprendí con ellos a enamorarme, a sufrir, a transportarme a su mundo.
Desde pequeña preferí las historias de amor, las poesías, el género romántico en su totalidad, sin embargo, todo libro que llegaba a mis manos era blanco de lectura. A medida que pasó el tiempo el hábito se hizo más constante. Fui descubriendo autores, fui aprendiendo con ellos.
Libros viejos, libros nuevos, recomendados, complejos, básicos, largos y cortos, todos constituyeron y constituyen mi mayor pasión.
La lectura demanda hoy la mayor parte de mi tiempo libre. Leo de varios libros a la vez, preferentemente novelas. Los personajes son mi más grata compañía y los autores mis más preciados maestros.

Publicado por: Julia Mayo 13, 2010 9:16 PM

Katia Martin
Comisión 9
TP nº 8: “Memorias de lectura”
Fecha: 13/05/2010

Si bien se que leí cuentos como “Caperucita Roja” o “La Cenicienta” apenas aprendí a leer ya que eran muy comunes en esa época, no me acuerdo cuál fue mi primer lectura, pero hay un libro que mi papá me había recomendado leer que es “Mi planta de naranja lima” de José Mauro de Vasconcelos, a los 9 años de edad aproximadamente. Recuerdo que al principio quise leerlo porque él lo había leído, y me parecía un poco aburrido y no le encontraba un sentido interesante. Pero cuando seguía y avanzaba en los capítulos, me iba atrapando más y más. Lo que más me había llamado la atención era el lenguaje que utilizaba, ya que era uno muy vulgar. Aparecían insultos y palabras que nunca me imaginé que podrían aparecer en un cuento. Esta fue la característica que más me llamó la atención, y por eso lo recuerdo tanto.

Publicado por: Katia Mayo 13, 2010 9:28 PM

Florencia Martin
Redacción I
T.P. Nº 7: “Memorias de la lectura”
Comisión 9
Fecha de entrega: 14/05/2010

La verdad es que no recuerdo cual fue el primer libro que leí, pero se que el primer libro “gordo” que leí fue El último Mago o Bilembambudín de Pan-Flauta, colección de libros que devoré atravesando la primaria, con la bibliotecaria Isabel, que siempre me recomendaba uno distinto.
Pero en realidad desde siempre me gusto la literatura. Cuando tenía 5 o 6, mis libros favoritos eran unos gigantes que venían en un sobre grandísimo y eran las pelis de Disney , me fascinaba, sobretodo por su tamaño. Y tenía “El Rey León” pero era “larguísimo” y mi mamá era la encargada de la lectura en esas épocas. Salvo, del libro de Aladín, que era “largo” pero tenía muchos dibujos, y tenía imágenes que las podías mover, era genial.
Igualmente, lo que me mando a las grandes ligas literarias, fue obviamente Harry Potter, serie simple, pero que leí desde los ocho hasta los dieciséis, diecisiete años. Y aunque esos ultimos años mis gustos se fueron refinando, sigo manteniendo a Harry Potter como una de mis lecturas favoritas, junto con el Ultimo Mago o Bilembambudín.
Me parece que todo eso es en parte por que tengo bastante arraigada mi infancia, cuando ahora entro en una librería, me siento tan emocionada como cuando tenía diez años y buscaba los libros de Pan-Flauta, solamente que ahora busco Herman Hesse, y me quejo de los precios. Pero sigo disfrutando el olor a libro nuevo (aunque ahora también aprecio la historia que acarrean los usados) y sentarme en el piso de la librería a hojearlo, algo que no le agrada mucho a los empleados.
Otra cosa que tengo bien guardada y que me parece un buen cierre, es la primera vez que leí El Principito, debía tener nueve o diez años, y me molestaba mucho que diera tantas vueltas con la boa que se había comido al elefante, por que era eso y punto, una boa que se comió a un elefante y ya esta. Y cuando lo leí a los dieciséis me pareció una genialidad, y eso es lo más increíble de la literatura, por que es exactamente lo mismo, pero siempre cambia, y nunca te deja de sorprender como la primera vez que lo leíste, y esta sorpresa es tan fuerte a los cinco, como a los veinte.

Publicado por: Florencia Martín Mayo 14, 2010 12:03 AM

Exactamente ahora no recuerdo cual fue el primer libro que leí. Pero recuerdo perfectamente que me encantaba cuando las manecillas del reloj marcaban las 11:00 a.m., pues esa era la hora en que la miss del kinder al que asistía nos complacía y nos leía diferentes cuentos infantiles, hasta ese entonces la lectura me parecía algo tan lindo, hasta que al iniciar la primaria, las diversas tareas de lectura solían ser un tanto aburridas, y por cuenta propia, sobre todo en materias como historia o cívica, desde ese entonces la leer no fue mi máximo, definitivamente no era mi pasatiempo favorito.
Eso cambio años después, justo el día que mi mejor amigo como regalo de navidad me obsequio “Demian” de Herman Hesse., aunque al principio no me emociono tanto, después del primer capitulo realmente me atrapo y no pude dejarlo, aprovechaba cada momento libre para leer, y sin darme cuenta empecé a disfrutar la lectura, viví de forma intensa cada capitulo hasta que no quedaron más, sentí entonces como un hueco que empecé a llenar con nuevas obras y con nuevos autores.
A la fecha debo confesar que no soy una gran lectora, pero gracias a Herman Hesse y/o a mi mejor amigo, puedo decir absolutamente que disfruto muchísimo el leer, y aunque no es mi pasatiempo favorito si es uno de los mejores.

Publicado por: Yesenia Mayo 14, 2010 12:44 AM

Chávez Cosme Yesenia
Redacción 1
Comisión 9
Trabajo Practico N° 7: Memorias de lectura
14 de mayo de 2010

Exactamente ahora no recuerdo cual fue el primer libro que leí. Pero recuerdo perfectamente que me encantaba cuando las manecillas del reloj marcaban las 11:00 a.m., pues esa era la hora en que la miss del kinder al que asistía nos complacía y nos leía diferentes cuentos infantiles, hasta ese entonces la lectura me parecía algo tan lindo, hasta que al iniciar la primaria, las diversas tareas de lectura solían ser un tanto aburridas, y por cuenta propia, sobre todo en materias como historia o cívica, desde ese entonces la leer no fue mi máximo, definitivamente no era mi pasatiempo favorito.
Eso cambio años después, justo el día que mi mejor amigo como regalo de navidad me obsequio “Demian” de Herman Hesse., aunque al principio no me emociono tanto, después del primer capitulo realmente me atrapo y no pude dejarlo, aprovechaba cada momento libre para leer, y sin darme cuenta empecé a disfrutar la lectura, viví de forma intensa cada capitulo hasta que no quedaron más, sentí entonces como un hueco que empecé a llenar con nuevas obras y con nuevos autores.
A la fecha debo confesar que no soy una gran lectora, pero gracias a Herman Hesse y/o a mi mejor amigo, puedo decir absolutamente que disfruto muchísimo el leer, y aunque no es mi pasatiempo favorito si es uno de los mejores.

Publicado por: Yesenia Mayo 14, 2010 12:47 AM

Adrián Gabba
Redacción 1
Comisión 9
Trabajo Práctico nº 7 "Memorias de la lectura"
14/05/10

La lectura siempre formo parte de mi vida. Aunque no guardo ningún recuerdo de cuentos que me hayan leído mis padres durante mis primeros años de vida, si puedo hablar, de que apenas pise el aula de primer grado a los seis años, solía utilizar al menos uno de los tres recreos de diez minutos que teníamos en la primaria para encerrarme en la biblioteca a devorar cuentos, casi todos los días. Durante los 6 años que duro la primaria leí muchísimos cuentos infantiles. Nunca me olvide de la bibliotecaria, Susana, quien siempre me mostraba sorprendida la larga lista de cuentos que solía llevar prestados de la biblioteca a mi casa. Sin embargo no elegí estos cuentos como base para estas memorias. Esto es solo el principio.
Odie terminar la primaria. Separarme para siempre de la biblioteca a la que dedique tanto tiempo de mi niñez fue horrendo. Pero ya era hora de entrar a la EGB. Me cambiaron al mismo colegio al que asistía mi hermana mayor, que también es una gran lectora. Ella noto mi tristeza por ya no disponer de una biblioteca con cuentos, así que, me mostró, un mundo nuevo: las novelas. Aun no dejo de agradecérselo.
La primera novela que leí se llama "Los Mejores Planes" de un conocido escritor norteamericano, Sidney Sheldon. Yo tenia once años cuando comencé a leerla, aunque hoy en día admito que esa novela estaba orientada a un publico de mayor edad, ya que trataba muchos temas adultos, como corrupción, estafas, sexualidad y muchos temas mas. Hace poco descubrí que a Sheldon lo llamaban el maestro del suspenso. Se lo tiene muy bien ganado al apodo.
La novela comenzaba con una hermosa y inteligente mujer que se enamoraba de un hombre de poder. Cuando este la deja, ella le jura venganza y a partir de este punto empiezan a aparecer nuevos personajes y situaciones que me hicieron pensar bastante en como somos los seres humanos. La novela logra mostrar lo mejor y lo peor de las personas. Corazones llenos de bondad y justicia, y otros que no poseen mas que avaricia y deseo de poder. El libro me enseño que ambos tipos de personas existen. Y me ayudo mucho a madurar.
Hasta la fecha, seguí leyendo de forma sistemática todos los libros de este autor y de muchos otros. Leer es una de las cosas mas bellas que hay en mi vida, y siento muy dentro del alma que esta adicción me seguirá mientras viva.

Publicado por: Adrian Gabba Mayo 14, 2010 2:04 AM

Caterina Weller
Comisión nº9
T.P Nº7 - "Memoria de lecturas"

Nunca antes se me había ocurrido pensar en mi primer experiencia de lectura, por lo que no me resulta tarea fácil.
Recuerdo muy lejanamente cuando en pre-escolar leíamos cuentos de hadas y princesas, en el caso de las niñas, y tambien muchísimoas enciclopedias de animales (lo mejor eran las imágenes). Yo por mi parte prefería este tipo de libros antes que los de princesas que nunca me atrajeron. Esto llevó a que ese mismo año creáramos la revista “tiburón corazón”, nombre en el que se reflejan los intereses de ambos grupos.
Durante toda la escuela secundaria tuve “Literatura” como una materia, sin embargo, mi cegante rebeldía me llevó a no interesarme en ningún tipo de lectura y, de cierto modo, a ver la lectura como algo denso y exclusivo del espacio escolar.
Cuando tenía catorce años sucedió un “fenómeno” que viví muy se cerca. Una ola masiva de trastornos afectó a un numeroso grupo de adolescentes en el ambiente donde yo convivía. Muchas de mis compañeras y conocidas del colegio iniciaban una etapa de anorexia, flagelación y depresión (no estaban todos enfermos, pero se puede considerar masivo debido a que no es algo convencional, o no lo era, que al menos 3 de tus amigas mas cercanas lo padecieran). Allí descubrí lo mucho que me interesaban los aspectos psicológicos de las personas por lo que recurrí al polémico libro que las adolescentes leían en aquel momento: Abzurdah, por Cielo Lattini. Yo era muy consciente de que el libro en una mediana parte, al persuadir de un modo no perceptible a las lectoras a enfermarse, era uno de los factores causantes de la decisión inmadura de muchas chicas. Pero, al mismo tiempo, sentía que estaba preparada para leerlo desde otro punto de vista, evitando cualquier tipo de “contagio oral”. Y así fue. Mi interés por el libro crecía página tras página, y al final me percaté de lo mucho que había aprendido y así, de lo muchísimo más que me falta aprender.
Desde ese momento empecé a recurrir a la lectura como un medio de aprendizaje u dispersión.
Aunque aun me cueste encontrar un libro que me atrape, hoy en día mi lectura es algo mucho más cotidiano y sin dudas, estoy al tanto de los beneficios de dicha actividad.

Publicado por: Caterina Weller Mayo 14, 2010 5:08 PM

Maite Trejo
Redacción 1
Comisión 9
Trabajo práctico Nº 8
Fecha de entrega: 14/05

Si tengo que contar sobre una lectura que me atrapó en todos los sentidos, voy a nombrar una novela de Paulo Coelho “A orillas del río piedra me senté y lloré”.
Es una de esas novelas que tienen el poder de llenar el alma y que además te muestran una realidad, que quizás para el lector es muy lejana, como me paso a mí.
Cuando leí este relato tenía catorce años, creo que es una etapa donde comenzamos a conocer y a sentir de cerca lo que es enamorarse, o eso es lo que creemos. Quizás es por eso que sentía muchas ganas de que llegue el final para ver que iba a suceder.
Yo creo que la lectura tiene que ser muy profunda y además tener un cierto interés, para poder apreciarla de la forma que se merece.
Estoy segura que fué a partir de ahí, que mi atracción por la lectura despertó y encontré en ella el refugio perfecto para esos momentos de tranquilidad y soledad.

Publicado por: Maite Trejo Mayo 14, 2010 9:28 PM

Hernán E. Bergara.
Redacción 1.
Comisión 9.
Trabajo práctico número 7 “Memorias de la lectura”.
Fecha: 14/5.
Ni una palabra:
Si bien antes de escribir esta pequeña historia se me vinieron a la mente recuerdos de libros que me habían comprado mis padres antes de que empezara a leer, a los cuales les miraba las imágenes sin cansarme pero sin entender ni una sola letra de lo que tenían escrito, finalmente me decidí por contar sobre la primera vez que (obligado por mi maestra) tuve que leer una palabra.
Resulta ser que en primer grado la señorita decidió llamar a cada uno de los alumnos a su escritorio para que leyeran una serie de palabras que tenía anotadas en una hoja, claro que ella los ayudaba a realizar el intento.
En un momento dado me llama a mí, lo que más puedo recordar es lo nervioso que me sentía parado al lado del escritorio de ella mientras pensaba cómo se leía la palabra que me había tocado (qué raro que esté nervioso en una prueba o lección…).
Como no podía leerla por mi cuenta, la seño me marcaba con una birome las dos sílabas de la palabra y esperaba mi lectura. Una y otra vez me repetía: “Si acá tengo ma y acá tengo pa ¿Qué palabra se forma? Yo, entendía que eran las formas cortas de decir mamá y papá, pero en mi mente no podía unir las dos cosas, por lo tanto, lejos me encontraba de pronunciar la palabra “mapa”.
Luego de que la maestra me preguntara una y otra vez lo mismo y yo respondiera: “Mmm… no sé”, logré agotar su paciencia. Creo, si mal no recuerdo, lo último que me dijo fue: “Tenés que practicar un montón” y aunque no recuerdo mi respuesta, sí recuerdo haberme ido a sentar a mi banco desilusionado y preocupado por lo mal que me había con la lectura.
Aunque esta historia pareciera no tener un final feliz, quiero agregar que al terminar primer grado un compañero y yo, éramos los dos únicos que prácticamente no sabíamos leer, a diferencia del resto del curso. A mediados de segundo grado, casi como por arte de magia logré ponerme a la par de mis compañeros que mejor leían. En los años siguientes logré alcanzar la rapidez con la que leo en la actualidad.
Por eso siempre digo: “No importa que los comienzos no sean buenos, solo se debe tener paciencia para ver el final.”

Publicado por: Hernán E. Bergara Mayo 14, 2010 10:47 PM

Nombre: Liandra Flores de Almeida
Comunicación Social/Redacción 1_ Comisión 9_ Victoria Arrabal

Trabajo Práctico 7: Memoria de la Lectura


En mi infancia tuve contacto con muchos libros, pero uno quedó marcado por mucho tiempo en mi vida “Meu pé de laranja lima” de José Mauro de Vasconcelo. Ese fue el primero libro que escogí yo sola, no sabia tanpoco de lo que se trataba, pero su nombre me trajo curiosidad. Por contener muchas páginas con letras chiquitas y por no tener figura, me parecía que estaba leyendo un libro de verdad. Entonces cada hoja que pasaba me sentía más orgullosa y madura. Quedaba todo el tiempo leyéndolo, cuando estaba en la escuela no pensaba en otra cosa a no ser que podrá ocurrir con el pobre zezé, el protagonista niño de cinco años que no tenia el amor de sus padres, ni por eso dejaba de hacer sus travesuras. Después de Zezé haberse cambiado de casa, seguramente sufrió mucho encontrando en un pequeño árbol su mejor amigo. Entonces conoció al viejo Manuel que empezó a tratar a Zezé como hijo. El deseo de saber el desarrollo era tanta que empecé a llevar el libro siempre comigo.

Aunque tuviera un nombre infantil, “Meu pé de laranja lima” (Mi Aarbol de Naranja Lima) tenia una base muy dramática que me envolvía a punto de sentir lo que Zezé sentía. Al terminar el cuento fue el punto máximo de emoción. Entonces ocurrió lo inesperado cuando la muerte lleva a Manuel y sucesivamente cortan el arbolito del niño. En este momento confieso que me emocioné. Lloraba mucho, hasta más de lo necesario, y mientras estaba llorando no percibí que mi mama había entrado en mi pieza. Cuando me doy cuenta, mama me mira y habla – ¿Que eso niña, estás loca? – Entonces con los ojos llenos de lágrimas empecé a reír y lloraba imaginando la cena. Y mi vida volvió a la normalidad.

Publicado por: Liandra Flores Mayo 14, 2010 11:09 PM

Antonella Martinez
Memorias de lectura. Comisión 9

( Una compañera me dijo wue tenia que pegarlo acá, ya que hoy lo iba a entregar en papel, y era por este medio segun me dijo ella.)

Cuando era muy chica, me crie con mis abuelos porque mi mama estudiaba, y por lo tanto ellos empezaron a enseñarme diferentes cosas. Cuando estaba en pre-escolar ya sabia leer algunas palabras simples y escribirlas, ni pensar en 2do, ya sabia deletrear palabras perfectas, pero siempre un problema me atormentaba, la ortografía, no es que no sepa escribir las palabras es que soy demasiado despistada. En 6to grado tuve que leer, un libro a elección, leí uno de Ricardo Mariño, y desde ese momento empecé a leer un poco mas, pero siempre por arriba, nunca profundamente intentando entender lo que decía, hasta que empecé teatro y me tope con el padre del drama, como le decimos, Shakespeare y su obra Hamblet.
Mientras mas lo leí, y sentía el dilema que él plantea en su obra, me interese mas por el personaje que tenia q hacer, Ofelia, la hermana de Hamblet. Y cuando termine de leer eso, intente leer, otras cosas del mismo autor, como Otelo. Que también me gustó. En ese momento entendí, que Shakespeare fue uno de los pocos escritores que pudieron ver al hombre tal cual es, simple y complicado, calmo y furioso, celoso y dejado; pudo ver así, la verdad humada, que el hombre és hombre y todo pasa en el ser.
Por eso el hombre es un ser contradictorio. Por eso mata por amor, o se pelea por el, por eso quiere todo y después no quiere nada.
Luego, llegaron otras clases de literatura a mi vida, y me gusto mucho conocer la poesía vanguardista, y empecé a experimentar que era escribir algo así. Me fue bien el año pasado en ese aspecto en literatura, aunque tuve que leer mas de lo que me hubiera gustado. Nunca fui muy fanática de la lectura, hasta que comprendí, que la única manera de aprender era leyendo, y no solo lo que me gustaba sino, todo aquellos, que pudiera darme beneficios.

Publicado por: Antonella Mayo 28, 2010 5:10 PM

Notas de este trabajo:

Allely 8
Amatta 8
Bertino 9
Cassina 8
Coniglio Simeone 8
Conti 9
Cremonte 10
Chavez Cosme 7
Flores 7
Gabba 8
Gauchat 8
Gramajo 9
Gribodo 7
Kleiman 8
Lucci 6
Mainieri 8
Martin Florencia 8
Martin Katia 7
Martinez 8
Medina 8
Nolla 8
Peirone 7
Perez Novoa 9
Ramallo 7
Rodriguez 8
Rosso 8
Silva 9
Simeone 8
Weller 8
Trejo 7
Bergara 8

Publicado por: Victoria Arrabal Mayo 31, 2010 7:15 PM
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