Librería Centenaria
Por Patricia Martínez Dufour
El próximo sábado 2 de agosto, la Municipalidad de Rosario, por iniciativa de la concejala María Inés Jaseinovicz descubrirá una placa en las paredes de la vieja librería Americana en homenaje a sus cien años de vida comercial y cultural. Este homenaje es muy esperado y querido por sus actuales propietarias, Amalia Coqui Longo y Amanda de Longo. Es que ellas nunca pensaron que su labor , tan silenciosa como sostenida, iba a tener un reconocimiento algún día. Tan acostumbradas están a su rutina de atender, revolver viejas revistas, papeles, documentos, hacer un ejercicio de memoria con títulos y personajes, algunos prácticamente inexistentes desde la historia contemporánea.
Pero sus amigos, algunos funcionarios del hoy que fueron ávidos estudiantes y buceadores de literatura en tiempos juveniles, quisieron recordar y reconocer estos cien años.
Así la Concejala del bloque político socialista envía un proyecto donde en sus considerandos menciona y reafirma el lugar que ha merecido la presencia de esta librería para la cultura y educación de los rosarinos.
Son las 17 hs, y “Coqui” y Amanda esperan ansiosas la llegada de los amigos de siempre para tomar una copa y soplar las velitas. Se hacen presentes Miguel Zamarini en representación del Intendente de Rosario, la “Chiqui” Gonzales como responsable del Ministerio de Innovación y Cultura, el Director del Centro Cultural Lumiere, D. Y muchos más
Pero la emoción del homenaje desborda los protocolos y en las palabras pronunciadas se dejan oír anécdotas propias y ajenas, que los involucran como antiguos concurrentes de la librería Longo. El público empieza a intercambiar recuerdos. A llenar lo que otros no dicen y parece importante.
Ellas en su papel de anfitrionas sonríen y responden, asienten con la cabeza o se ponen melancólicas, confirman y refutan, lo que cada amigo que está allí quiere aportar.No es momento para hace una entrevista, pero les acerco mi intención de realizarla para poder ordenar una historia y compartirla.
Dicen que si y a los tres días vuelvo. Con papel y lápiz. Nada de grabadores. Esa fue la única consigna. Y supe que merecía aceptarse.
Cuéntenos por qué motivo es tan importante para ustedes mantener vivo el legado de Longo.
Alfonso Longo siempre quiso que el pueblo tuviera oportunidades de crecer en el estudio y en las inquietudes, y confiaba ciegamente en el poder de los libros. El había llegado al país desde Sicilia, con los problemas que llevaban todos los inmigrantes de su generación, sin recursos, sin familias, pero con un proyecto de país del que se sentían responsables. Y así fue que empezó un negocio de cien años vendiendo libros en un carrito. Y llego hasta tener su propia editorial. Su empuje se hizo carne como forma de vida en nosotras, y consideramos que era un deber continuar con ese sueño.
¿Resulta difícil en tiempos de crisis, todavía darse el lujo de darle prioridad a la permanencia frente a las nuevas tendencias del marketing?
A nosotras muchos nos dicen si no estamos locas, por qué no nos modernizamos, que aprovechemos la ubicación del local, sobre Sarmiento, a pasos de Mendoza, con el Teatro Lavardén en la esquina y el Centro Cultural Bernardino Rivadavia por San Martín. Pero, ¿ en qué nos va a cambiar la vida de la librería? Este es un negocio particular. Se viene a buscar lo que no está en otro lado, por pocas monedas. A veces, personas que quieren leer algo de entretenimiento, por ejemplo, saben que por menos de lo que cuesta una gaseosa, que los va a saciar un rato, se llevan un libro para alimento del alma por unos días.
Al contrario, esto que parece tan casa de familia, es el atractivo para que confíen y se animen a entrar sin el prejuicio de que hay que estar muy bien económica o intelectualmente para entrar a una librería.
¿Cuándo se convierte en una librería exclusiva en su tipo, siendo que los restantes comercios de su época, dieron una vuelta de tuerca, se actualizaron y crecieron en la modernidad a pesar de compartir un mismo tiempo fundacional?
La librería Americana, la Longo como le dice todo el mundo, siempre tuvo eso de acercar al gringo, al hombre de campo que venía a la ciudad para hacer sus trámites y de paso se llevaba alguna historia para leer y contar. Por eso, cuando Alfonso Longo tuvo su propia editorial, del que todavía hay algunos títulos como ven,
Quiso otorgarle a su impronta cierto aire popular nacionalista, no muy bien entendido por sus colegas de entonces, que preferían volcarse a vender las novedades de los clásicos y los nobeles de ese tiempo, atrayendo otro tipo de público.
Alfonso Longo era bien conciente de esto que pasaba en Rosario. Estaban las librerías cultas, la de los escolares, la de los universitarios, las del pueblo. Pero con todas tenía una excelente relación. Sus colegas lo respetaban mucho, y si alguna diferencia se colaba por cuestiones de ideologías políticas ( cosa que sucedía a menudo) se zanjaba con una “Agarrada” verbal y pronto se pasaba a la cordialidad de siempre.
Las “agarradas intelectuales” más conocidas eran con el otro librero de su tiempo, Arnoldo Ross, y hasta el público disfrutaba viendo como subían y bajaban el tono de la discusión como un partido de ping-pong.
Hay en cartel, muy notorio todavía, a pesar de su color ocre con grandes letras negras que dice: ENTRADA LIBRE Y GRATUITA. ¿Porqué?
Bueno. Eso tiene que ver con lo que me preguntabas del marketing. Alfonso Longo copió esta forma de vender libros porque lo había visto en Buenos Aires. Observó que muchas personas simples quedaban como asustadas de acercarse a un estante y tomar un libro. Preguntaban si había que pagar para entrar o directamente no preguntaban nada y tampoco entraban.
Longo inaugura aquí en Rosario el sistema de libro sobre mesas. Resultaba más accesible para el que no tenía la costumbre ni frecuentaba lugares donde se compran libros.Para que le fuera más claro todavía la público se le ocurrió reforzar con ese cartel que se ve ahí arriba .Esa era su manera de invitar. Toda una novedad marketinera.
Quiere decir que don Longo debía luchar contra lo prejuicios de la época, pero él era el primero en no tenerlos ¿Podría ser este el caso?
Claro. El nunca olvidó sus orígenes. De vender libros en un carrito a montar su propio negocio!. Por eso estaba más cerca de la gente común, no de la intelectual. Reconocía fácilmente cuáles eran sus necesidades de lectura y trataba de satisfacerlas. En cambio la otra corriente de ese momento, era traer los libros nuevos, los recientemente premiados, ,los que todavía no estaban en el consumo de la gente pero se les imponían por la moda o la crítica del momento.
Tal era su convencimiento de esto que hasta se animó con un sello editorial propio ,que no competía con el de ninguna de las otras librerías de Rosario. Venía mucha gente del interior a comprarle y él a su vez, enviaba paquetitos a través de la estafeta postal a los pueblos de alrededor.
Recorriendo anaqueles hay títulos que llaman poderosamente la atención. Me refiero a los editados por el propio sello. ¿ Dónde residía su interés en querer cultivar un nacionalismo popular si al mismo tiempo era contrario al progresismo europeo que habitaban en la ciudad de Rosario?
Es que a esta librería venían todos. A comprar o a discutir con él. Era un agradecido de las posibilidades que le había dado este país, pero a su vez se disgustaba por el olvido que hacía la cultura “oficial” de lo que estaba arraigado en el hombre trabajador. A ese no se le podía pedir que entendiera la retórica de los clásicos, a ese hombre le gustaban las historias en donde se mezclaran la fantasía con las cosas básicas y diarias que lo rodeaban.
Estos libritos como llamaban a los que editaba Longo eran adaptaciones para la gente más simple. Por ejemplo, “Los hermanos Barrientos” fue una saga que hasta se representaba en los pequeños teatros del pueblo o se los llevaba al radioteatro. “El gaucho tranquera, “Infamias de una madre” “El rastrador”, “El puñal del tirano”,”Contrapunto nacional”. Acá quedan unos pocos. Pero por internet, suelen aparecer en remates y nos da mucha gracia si el viejo viera a cuánto cotizan alguno de ellos.
Volviendo a una nota aparecida en La Capital, hace pocos días, se manifestaba que “Las telarañas del techo también son un patrimonio”. Observo que el local no tiene abandono, sino que existe un tácito acuerdo entre uds. y la historia para mantenerlo así.¿ no será este el carisma que continúa atrayendo a tantos lectores?
No creo. Es que esto es muy grande, los techos muy altos y ya no estamos en condiciones de andar ocupándonos de eso,. Por otro lado, pareciera que a la gente no le importa. ¡Vienen y miran la telaraña del techo com oconfirmando que así efectivamente han pasado cien años! Dejame creer que vienen porque nosotras los atendemos bien ( se ríen las dos) Y nosotras no somos centenarias ¿eh?
Este comercio además realiza intercambio entre libros nuevos y usados. Cuáles de los dos vende más?
En este tiempo vendemos casi todo usados. Hay muchas personas que se mudan, reducen su mobiliario, les dá lástima tirar un libro y lo traen acá. No todo puede venderse, pero vienen a buscarlo como elemento histórico. Por ejemplo, algunos profesores que dan ingeniería mecánica, les interesa mostrarle a sus alumnos como funcionaba tal o cual cosa antes. Y aquí encuentran ese manual de instrucciones que tal vez vieron en sus padres y abuelos y quieren presentárselo como reliquia a los más jóvenes.
Existe en esto un patrimonio histórico y otro material en cuanto a las características y ubicación del inmueble.¿piensan que es viable mantenerlo por mucho tiempo más en estas condiciones? ¿La municipalidad tiene iniciada alguna gestión para que esto no se pierda?
No. A nosotras nos interesaba llegar a cumplir los 100 años, porque son muy pocos los negocios de Rosario que se han podido mantener en el mismo rubro, sin agregarle ni quitarle cosas, después de tantas crisis y cambios de rumbos económicos. Para nosotras era todo un desafío y lo cumplimos. Ahora, el inmueble es otra cosa, Hay herederos que sabrán que destino es el más conveniente.
Lo importante es que esta historia es de Rosario y como tal la Municipalidad nos ha reconocido con una placa recordatoria. Nada más.
Qué sienten respecto al haberse convertido en custodias del legado de Longo y al mismo tiempo haber desarrollado una actividad muy particular respecto a los libros?¿Cómo imaginan que continuará esta historia?
En realidad no sabemos como continuará la librería Longo. A nosotras no ven por la calle y nos dicen “Ahí van las Longo”, eso es todo. Estamos tranquilas y satisfechas pero también con ganas de descansar un poco. Esas cortinas de enrollar son casi centenarias y ,muy pesadas para nosotras, Ya fuimos felices e hicimos lo que queríamos y sentíamos que debíamos hacer. Ya está.
Conversamos un ratito más y me retiré con afecto. La entrevista había llegado a su fin, y en esas últimas palabras capté el sentido de toda su acción. Atrás quedaba el gran cartel, los libros apilados, algún long-play todavía esperando púa para sonar. Cumplió un ciclo, y no hay porqué estirar obligadamente una existencia sino es para honrarla como quiso su mentor. La tarea está cumplida.
Este texto pertenece al trabajo práctico "Entrevista"
Editado por Victoria Arrabal a las 08:54 AM | Palabras: [ 1909 ]
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La historia de las Longo es muy emotiva y 100 años manteniendo vivo un espacio cultural e histórico merece un reconocimiento mayor que una placa, no hay mejor regalo para una librería que llenarla de lectores, y ésa es en parte nuestra futura tarea.
Muy bueno patricia! Ese día nos encontramos ahí y por lo menos yo, me ahorré la merienda jejeje.
Es verdad que ese día estuvimos juntas. Vos realmente podés confirmar que el momento fue así.
Gracias por tu comentario.Avisame cuando la de Uds. llegue a los 100. Tal vez pueda hacerles otra entrevista jajaja
victoria, podria postear la consigna del trabajo del cuento? gracias
Publicado por: Octubre 22, 2008 10:36 AM



