Un proyecto educativo que responde a la diversidad
Por Marcia Abramovich
Patricia Di Mangano, coordinadora de un proyecto para chicos con dificultades de aprendizaje que funciona en el turno tarde del Colegio Lasalle, cuenta de qué se trata el proyecto, cómo es trabajar con estos adolescentes, y cuáles son sus posibilidades de inserción en el ámbito laboral al concluir la etapa escolar.
En líneas generales, ¿cuál es el perfil de los adolescentes con necesidades educativas especiales?
Nosotros tenemos chicos que tienen dificultades de aprendizaje, ese es el elemento convocante. Ya sea que estas dificultades sean su única problemática, que devengan de otras patologías, o que aparezcan como patología asociada a otra dificultad de ellos.
¿Y el de los profesores? ¿Es necesario que tengan alguna capacitación especial para tratar con estos alumnos?
Por supuesto que lo ideal es que tengan una capacitación especial, pero de título no existe dicha capacitación, entonces son profesores comunes que en algunos casos han recibido una formación especial, y si no el colegio trata de brindárselas. Además, reciben instrucción sobre cómo desarrollar las clases en función de las teorías que sustentan la propuesta.
¿Qué dificultades se presentan a la hora de tratar con estos alumnos, teniendo en cuenta que cada uno posee diferentes necesidades?
Sí, las necesidades son muy diferentes pero en general convergen en algunas cuestiones comunes, que son las que el profesor va a utilizar como medio para desarrollar su clase y luego instrumentará algunas adecuaciones particulares en función de lo personal. Por ejemplo: agrandar la fotocopia para un chico con problemas visuales o generar un instrumento particular para alguien que tiene una problemática de origen motriz o auditiva.
Dado que este proyecto abarca la secundaria, ¿En qué colegios han realizado estos adolescentes su educación primaria?
En experiencias muy diversas. Algunos en primarias comunes, otros hicieron algún paso por una escuela especial, otros ya hicieron experiencias de integración, es decir, en una escuela común pero asistidos desde una escuela especial.
En el caso de los chicos que no han estado en escuela especial, ¿se nota la diferencia?
Las diferencias tienen que ver con las posibilidades que tuvieron de desarrollar su potencial de aprendizaje. No tienen tanto que ver con la escuela de la que provienen, sino con la cantidad de asistencia que hayan tenido respecto de su problema.
¿Los alumnos llegan a la escuela con un diagnóstico claro de sus dificultades?
En general sí. Probablemente durante su historia tuvieron algunas cuestiones muy fallidas, diagnósticos equivocados, deambularon por muchos profesionales, pero en general, en la entrada a la adolescencia hay por lo menos una idea más o menos aproximada de qué es lo que generó su problemática de aprendizaje. En el caso de algunos chicos con algunos síndromes congénitos, uno puede ver o imaginar que hay algún síndrome en ellos aunque no sepa exactamente cuál es. En última instancia, lo que interesa es esa persona, y cuánto esa persona puede llegar a desarrollar, más que el nombre de la patología en sí.
¿Hay colaboración de los padres en el proyecto escolar?
Sí, hay mucha colaboración. Se observan padres que en general están muy comprometidos con los chicos tratando de sacar el máximo de los provechos posibles. Lo que también se observa es cierto cansancio, porque son papás que han tenido que dedicar muchísimo tiempo y esfuerzo. Por esto, en la adolescencia se los nota cansados de haber tenido que probar muchas cosas, de haber ido a demasiados especialistas, de haber circulado por muchas escuelas. Y lo que necesitan, probablemente, es una escuela que colabore y que los ayude también a ellos.
¿Se considera que estos adolescentes finalizan sus estudios secundarios con posibilidades de continuar con una educación superior?
Son casos muy diferentes. Cada chico tiene posibilidades diversas, por lo que yo no podría responder en general esa pregunta. Hay chicos que sí salen con competencia suficiente como para acceder a otro tipo de estudios, seguramente no de nivel superior, pero sí tecnicaturas o algún nivel terciario, y hay otros que no, que tendrían simplemente que empezar algún tipo de trabajo, incluso, en algunos casos, asistido, ya que no tendrían la autonomía suficiente para encarar algo solos.
¿Hay algún tipo de seguimiento de estos adolescentes una vez finalizada la etapa escolar?
Hasta ahora es informal, pero la escuela está trabajando en un proyecto de tutoría y asistencia para quienes egresan del proyecto.
¿Existe algún tipo de discriminación entre los mismos alumnos?
Nosotros no podemos dar cuenta de eso, al contrario, lo que ellos buscan en este lugar es como un espacio donde todas estas cuestiones de agresiones, de verbalizaciones, y demás, se relajen. En general lo que aparece es la conducta colaborativa, solidaria, el tratar de ayudarse unos a otros, porque de alguna manera, en algún momento de su vida se han sentido discriminados o agredidos, entonces acá participan desde otro lugar, tratando de dejar todas esas cosas de lado y estar cómodos.
¿Y desde la sociedad hacia ellos?
-Yo creo que la sociedad está creciendo mucho, que 15 años atrás no podríamos haber imaginado nunca el cambio que a favor de la integración de los chicos con dificultades de aprendizaje, ha dado la misma escuela. Parecía un espacio de absoluta resistencia, y hoy por hoy la educación en favor de la integración ha dado un vuelco positivo enorme en muy poco tiempo.
En cuanto a la pregunta, para mí, la peor discriminación no tiene que ver con un proceso de integración o no, sino con no darle a la persona lo que ella necesita. O sea, lo discriminamos si queremos darle lo mismo que a todos, porque él está necesitando algo en especial, entonces la atención especializada es la mejor manera de atender a una persona y no discriminarla. No quiero decir con esto que esté a favor de la educación especial o en contra de los procesos de integración. Simplemente que los procesos de integración tienen que estar bien hechos y los chicos bien atendidos. No es cuestión de incorporar a alguien a un curso por incorporarlo, si no se le va a poder brindar las herramientas necesarias para que esa persona se supere.
Este texto pertenece al trabajo práctico "Entrevista"
Editado por Victoria Arrabal a las 12:37 PM | Palabras: [ 1018 ]
Archivado en: [ TEXTOS ALUMNOS ]
Enlace permanente | Comentarios (1)
Machu te cuento que leí la entrevista y me pareció muy buena! Me gustó mucho el tema sobre el que elegiste hablar y me parece interesante el hecho de poder ver en qué cosas aún sigue fallando la sociedad que discrimina a chicos con problemas de aprendizaje!!!
Publicado por: Lisandro Agosto 24, 2008 8:14 PM



