"La libertad de prensa hace mucho tiempo viene siendo jaqueada"

Por Melina Perrén
Así lo afirmó Carlos Rodríguez, uno de los periodistas que disertó ayer junto a sus colegas Eduardo Blaustein, Alicia Simeoni y Alicia Salinas. Se trataron temas como la censura en dictadura y en democracia y “el papel nefasto” de la prensa en el último gobierno de facto.
En la tarde de ayer, como una de las actividades propuestas en nuestra ciudad por el Día del Periodista y del Trabajador de Prensa, tuvo lugar en la Sede de gobierno de la Universidad Nacional de Rosario la conferencia “De la dictadura al siglo XXI- Desapariciones, construcción de agenda y otras magias de la prensa argentina”, que contó con la presencia de los periodistas Carlos Rodríguez y Eduardo Blaustein. La organización estuvo a cargo del Sindicato de Prensa de Rosario, y el objetivo fue rendir homenaje a los periodistas desaparecidos durante la dictadura.
La conferencia, que empezó quince minutos después de las 18, se dio a sala llena. La gran mayoría de las personas que concurrieron eran jóvenes estudiantes de Periodismo o Comunicación Social, y el discurso estuvo dirigido particularmente a ellos.
Quienes primero tomaron la palabra fueron Alicia Simeoni y Alicia Salinas, que dieron la bienvenida y compartieron sus opiniones como parte organizadora del evento. Ambas son integrantes de la Comisión en Defensa de la Libertad de Expresión y del Trabajo Periodístico, creada por el Sindicato de Prensa de Rosario hace cinco años. La primera trabaja como periodista en el diario Rosario/12, la segunda en el diario El Ciudadano.
En su discurso, Simeoni quiso dejar en claro su postura: “Consideramos a la información como un derecho humano elemental”, y a esto agregó que, en su opinión, el respeto por ése derecho “hace al ejercicio de otros, porque posibilita tener una visión acertada del mundo." En cuanto al trabajo periodístico, destacó que “es un nexo entre la información y la sociedad” y que “debe estar relacionado con la verdad y con el chequeo de las fuentes de información”. Además hizo referencia a la importancia que tiene la correcta realización de éste trabajo, por la función social que implica.
Para finalizar manifestó que a 30 años del golpe es necesario saber qué función cumplió el periodismo en ese entonces, que para ella fue “un fuerte papel de complicidad” y tras ésto insistió en que “nunca los medios hicieron una autocrítica sobre el papel nefasto jugado en la dictadura”.
Inmediatamente habló Alicia Salinas, quien dijo que “la lucha es para democratizar y pelear por los medios de comunicación de nuestro país”. Ambas hicieron referencia a los casi 130 periodistas y trabajadores de prensa desaparecidos y asesinados antes y durante el último gobierno de facto, a lo que Simeoni añadió: “Queremos invocar la presencia y el trabajo de ellos, como simples trabajadores de la información."
Los dos principales disertantes fueron Carlos Rodríguez y Eduardo Blaustein, ambos periodistas de Capital Federal y con una gran trayectoria. Blaustein es periodista, escritor y coautor junto a Martín Zubieta del libro “Decíamos ayer, la prensa argentina bajo el Proceso”. Carlos Rodríguez es periodista de Página 12, trabaja en la Universidad de las Madres de Plaza de Mayo y en el Servicio Paz y Justicia que preside el premio nobel argentino Adolfo Pérez Esquivel. Cuando se produjo el golpe de 1976 trabajaba en la agencia estatal de noticias Telam.
Carlos Rodríguez habló de su paso por diferentes medios de comunicación antes de llegar a Telam. Se refirió al fuerte cambio que significó el golpe de estado en la vida misma: "De las asambleas prácticamente diarias pasamos a llenar un formulario para salir a tomar un café”. En su discurso dijo que “era muy difícil romper el cerco de silencio para todos los medios” y citó palabras de Videla en la inauguración de Papel Prensa para ejemplificar la situación: “Es menester de quien informe gozar de entera libertad (…) pero a veces es indispensable callar cuando está en juego la libertad común."
Además, Rodríguez dijo que “la libertad de prensa hace mucho tiempo viene siendo jaqueada” y con esto aclaró que la censura para él no existió sólo en la dictadura ni a partir de ella, sino que comenzó mucho antes. También se refirió al papel de complicidad de la prensa: “Es mentira si un periodista les dice que no sabía nada que desaparecían compañeros. Es una etapa bastante dolorosa para mí. Desaparecían tipos con los que yo peleaba en asambleas, eran amigos, compañeros de trabajo. Hubo gente que colaboró, pero si era periodista y estaba acá no puede decir que no sabía nada de lo que estaba pasando”, manifestó.
Luego la palabra fue de Eduardo Blaustein, quien expuso, al igual que su compañero, que la dictadura fue un proceso político acompañado por los medios. Durante el proceso, él estuvo exiliado en España y volvió a Argentina tras el retorno de la democracia. Al dar su punto de vista, dijo que “el comportamiento de la prensa gráfica fue horrible. No es por no haber dicho u omitido, fue apoyo y aplauso rabioso a lo siniestro”. Blaustein hizo referencia a que los medios hicieron una “sutil campaña pro golpe”, que la tarea se basaba en una repetición de la información de los militares a las oficinas de prensa, y que con esto se le restó a la sociedad toda capacidad de reacción.
El periodista hizo referencia a una “doble desaparición”: de personas y de información. “Se reproducía el tajante “eso es mentira”, se publicaba la aparición de cadáveres como si fuera arte de magia. No creo que el conjunto de la sociedad haya sido conciente de lo que pasaba”, manifestó.
Blaustein también habló de la guerra de Malvinas y dijo que el papel de la prensa fue el de hacer un “show mediático” apoyado en el lucro. Además expresó que en su opinión faltó transparencia de los periodistas al final de la dictadura, que se denunciaron corrupciones estatales y no del poder económico, y para él “el denuncismo es como pegarle al borracho."
Con respecto a la cesura en democracia, Rodríguez habló de su caso particular como trabajador de Página 12 durante los últimos 19 años y dijo que no tuvo censura, pero que hay temas que dejan de estar en la agenda de ese diario, porque Clarín o La Nación son los que deciden de qué se habla en los medios, y “hay que insistir”.
Después agregó: “Tengo libertades para hacer todo, pero no pasa por la censura directa sino que no hay espacio y hay que pelearla.” Con esto explicó que no depende de la voluntad y el compromiso de los periodistas, sino que no hay lugar y entonces las notas no se publican, como es el caso de los temas sociales. Para concluir se dirigió a los estudiantes presentes: “Hay que luchar para que el periodismo no se transforme en lo que creo que se está transformando."
Terminada la exposición de los invitados, quienes concurrieron a la charla hicieron algunas preguntas y se trataron temas como el acto de la “Plaza del NO” y el papel del periodismo en el Mundial de 1978, entre otros.
Editado por Victoria Arrabal a las 10:16 AM | Palabras: [ 1176 ]
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