“El lector de medios digitales está aprendiendo a leer. Bajar el nivel de los contenidos sería un error”

por Anahí Lovato y Sebastián Bonifacino
Clínica Estados Alterados con Mercedes Cebrián.
Día 1.
Hacía frío en las escalinatas del Parque España para eso de las nueve menos cuarto de la mañana. A pesar de que el sol se aprovechaba completamente del cielo despejado, y a pesar de que la bruma que se levantaba sobre las islas desdibujaba las fronteras del Paraná hasta convertirlo en un anchísimo mar, un océano imposible de abarcar con la apertura que permiten dos ojos hinchados de recién-me-levanto y un cuerpo que acababa de bajarse, apurado, de un 130 repleto de estudiantes y trabajadores colgados del pasamanos. Con un sorbo de café a modo de desayuno y el vientito costero que me borraba las últimas huellas de almohada de los cachetes, bajé las escalinatas. Me detuve un segundo sobre el barandal a comerme con los ojos lo que quedaba del colosal paisaje, y enseguida retomé la empinada caminata.
Llegué temprano, con la satisfacción de haber eludido eficazmente los contratiempos madrugadores. Éramos tres o cuatro esperando en el hall de entrada al túnel, mientras los de la limpieza pasaban el último trapo y los técnicos probaban la pantalla por última vez. Mercedes Cebrián se paseaba entre nosotros como una más. De no ser por el acento madrileño que la posicionaba en el lugar de “extraña” entre los presentes, la hubiese confundido con alguna otra estudiante de Comunicación Social trasnochada. Por el acento, y además porque charlaba muy amenamente con quien parecía “el jefe de todo esto”.
Unos minutos después el hombre que la acompañaba confirmó mis sospechas: “En cinco minutos vuelvo y empezamos, Mercedes”, le dijo a la extranjera de lentes rojos y se perdió por el pasillo que va a las oficinas. Yo sabía que estaba ahí para participar de la segunda edición de la clínica “Estados Alterados” y que, esta vez, la conferencista era Mercedes Cebrián. Sabía también que Mercedes Cebrián era periodista, que trabajaba para el suplemento de cultura del diario El País de España y para varias revistas culturales, que tenía algunos libros de poesía publicados e incluso un par de premios y menciones. Vinculando esa información fragmentada acabé de dar forma a la idea de que la que se paseaba al lado mío con la mirada extraviada en quien sabe qué pensamientos era la susodicha escritora. Me imaginé que ella estaba pensando en cómo iba a abrir su conferencia. Bueno, al menos pensé que eso estaría haciendo yo en su lugar. Entonces, cuando ya la congregación se había convertido en una pequeña multitud más o menos heterogénea, el que me parecía el jefe regresó, dijo “empezamos” y todos fuimos a ocupar nuestros respectivos puestos en las butacas y a desplegar cuadernillos, agendas, biromes y dispositivos varios estratégicamente dispuestos para registrar “lo que iba a acontecer”.
Creo que el presentador me miró a mí cuando agradeció la participación de quienes creían que las 9 de la mañana era “la madrugada” y que el lunes era una “prolongación del fin de semana”. Y después dio lugar a que la conferencista se presentara por sus propios medios. Entonces Cebrián recordó que en la clínica anterior el anfitrión había sido su coterráneo Pepe Ribas, y que ella no entendía bien por qué había sido invitada para esta edición, puesto que era capaz de definirse a sí misma “por oposición” al fundador de Ajoblanco. Mientras que Ribas es casi un mito del periodismo cultural, con muchísimos años de trabajo y experiencia, Cebrián está recién encontrando su lugar en el espacio mediático y dice que organiza su “cabeza periodística” a partir de la idea de ser una trabajadora freelance. “El periodista freelance –explica- se acerca más a la figura del productor y hasta al de relaciones públicas. Tiene que generar ideas, tiene que vender propuestas. Para eso tiene que pensar siempre en el lector ideal del medio para el que va a proponer. Todos los medios trabajan con un segmento del mercado y piensan en un lector modelo. Y por lo general un lector sabe exactamente qué es lo que va a encontrar en cada revista”. Atendiendo a esta noción de audiencia, la española piensa especialmente cómo va a adaptar cada nota a las características que entiende que tiene el público lector del medio al que se la va a proponer.
Sobre su trabajo, sostiene que lo suyo es el periodismo dudoso: “Escribo lo que podría llamarse textos de no ficción. Son textos fronterizos, donde es posible colar una buena cuota de creación a lo que por lo general es mera información”. Se especializa en crónicas de viaje y crónicas urbanas. Y para estas últimas describe una metodología con sello de autor: “estar en la calle, entrar en los lugares y buscar palabras clave como se hace en los abstracts de los textos científicos”. Encontrar palabras claves para cada uno de los destinos a donde se viaja, esa parece ser la receta si lo que se quiere es ordenar el mundo para las revistas.
La blogosfera cultural: llamar y excluir
Antes de empezar la conferencia Cebrián desplegó un prolijo caos de revistas y diarios varios traídos desde el otro lado del charco, y nos pidió que colaboráramos en “aligerar su equipaje” llevándonos alguna producción que nos entusiasmara como modelo a seguir o a desechar. Pero a pesar de disponer de todo ese material impreso sobre la mesa, la charla rondó siempre más en torno a los ejemplos de medios digitales que rápidamente buscaba en su PC y mostraba para el auditorio en pantalla gigante. Así vimos “LeCool”, una revista cultural digital que tiene la particularidad de distribuirse por newsletter, es decir, a partir de listas de correo electrónico. “Es una revista que comenzó con 26 suscriptores y ahora tiene 80 mil”, lanza, para el asombro de quienes seguíamos atentamente el desplazamiento del mouse que volteaba las páginas virtuales del medio electrónico.
“La particularidad que yo veo en los medios digitales, sobre todo en los blogs culturales, es que la imagen prima sobre la palabra, y entiendo que este diseño llama a algunos lectores y excluye a otros”, apunta luego como delineando una hipótesis de trabajo, y en seguida rememora que una vez, dialogando con el director de LeCool, se atrevió a preguntarle si aquello no era “una revista para modernillos”, y recuerda que el hombre le respondió: “Mira, aunque la revista contenga notas que puedan interesarle a un público más amplio, yo creo que el diseño ya expulsa a cierta gente”. Entonces Cebrián cierra la anécdota diciendo, entre carcajadas: “La verdad que yo no veo a mi madre leyendo esta revista”.
Sobre la primacía de las imágenes en los medios on-line sostiene que la identidad es “una etiqueta que todo medio desea”, y que hoy pareciera pasar por lo gráfico. “Como si no hubiera nada que un buen diseño no pudiese tapar u ocultar”, agrega. Se pregunta entonces cómo es el lector de medios digitales, y responde que es una audiencia que “se está creando, está aprendiendo a leer”. Recuerda que, si bien hay muchas investigaciones sobre el asunto, los estudios caducan pronto porque estamos en plena transformación. Me parece que, si se trata un lector que se está creando, que aprendió a leer impresos y ahora está aprendiendo a leer digitales, bajar el nivel de los contenidos es un error. Mas bien habrá que enseñarle al lector que está aprendiendo a leer”.
Suplementos culturales: la tendencia al escaparate
Después de husmear entre los papeles desplegados y de robarnos alguna revista europea con mucho diseño, chicos en skate y publicidades en inglés -y tras habernos disputado ferozmente la última taza de café que se sirvió en los minutos de descanso- retornamos a nuestras butacas para dialogar sobre lo que está sucediendo por estos días en el ámbito del periodismo cultural. “Me parece que en la mayoría de los periódicos y las revistas el periodismo cultural tiene hoy una marcada tendencia al escaparate. Veo que esto ocurre hasta en los suplementos culturales más complejos. Aparecen secciones que se parecen a un bazar cultural, vidrieras para mostrar productos, tapas de libros con reseñas muy breves, pero solo para exhibirse y vender”, reflexiona y agrega: “Creo también que hay periodistas incómodos con el paradigma imperante, esos periodistas necesitan romper un poco, salir. Siempre hay lugares donde se pueden colar los textos, pero eso depende también de cuánto de creación quiera meter uno en el texto y cuánto quiera meter el medio. Las piezas de creación pueden introducir adeptos al medio, gente que lo compra y que lo lee porque sabe que allí va a encontrar una pieza con tal estilo, como sucede a veces con gente que sigue las tiras cómicas de algún dibujante en un diario”.
Con las ideas dando brincos en mi cabeza volví a subir las escalinatas del Parque España. Eran más de las doce y la panza crujía. Todo lo que nos quedaba por pensar sobre el asunto era mejor dejarlo para mañana.
Día 2.
La influencia de la expansión de Internet
Con la experiencia de haber llegado temprano el día anterior, el martes desperté un poco más tranquilo, sólo para darme cuenta de que esta vez iba a llegar tarde. El frío no había abandonado la ciudad, y visto que el 130 no podría hacerme llegar a tiempo nuevamente, respiré hondo y tomé un taxi.
A pesar de los minutos de demora, la clínica aun no había comenzado. La gente de limpieza ya había cumplido su función y mientras entraba al túnel 4 del Centro Cultural Parque de España observé que Mercedes Cebrián llegaba detrás de mí, con su andar bamboleante.
La charla comenzó con menos gente que el día anterior, pero los bostezos espaciados iban indicando la llegada de los atrasados. Luego de un repaso por las principales ideas conversadas en la jornada previa, Cebrián tocó el tema de la relación que se establecía entre la sociedad e Internet, y la influencia que esta tenía sobre el consumo de medios culturales. La gran expansión de conexiones en los hogares provocó un cambio en los hábitos de los consumidores, “El usuario no tiene que esperar hasta los miércoles a las 23:30 para ver el programa Muchachada Nui, ya que ingresando a Youtube puede acceder a todos las emisiones, incluida la que se estrenó la noche anterior”, comentaba Mercedes. “RTVE (Radio Televisión Española) se dio cuenta de esto y abrió un sitio en donde se podían ver los capítulos de Muchachada, al mismo tiempo que en el programa instaban a dejar de ver el programa por Youtube, ya que sino corrían el riesgo de dejar de emitirse”, explicó y agregó como este gran paso para la modernización de RTVE no podía explicarse sin admitir que hay un público diferente, que esta aprendiendo a utilizar las herramientas que las nuevas tecnologías de información y comunicación le ofrecen.
¿Qué se debe incluir en el periodismo cultural?
La exposición continuó con algunos comentarios alrededor de la aparición de ciertas notas que podrían llamarse “de color” en los suplementos culturales. La discusión giraba, obviamente, en torno a nuestros viejos y conocidos chismes de “los famosos”.
Cebrián comentó acerca de artículos dentro de publicaciones culturales en lo que lo único que el escritor hacía era contar de su cena con tal o cual personalidad del mundillo. Los participantes de la clínica manifestaron sus opiniones acerca de si la inclusión de estos textos en los medios abocados a la cultura era correcta o incorrecta, sin poder llegar a una conclusión definitiva, como era de esperarse.
Después de esto, Cebrián reflexionó acerca de la forma en la que las diferentes propuestas de medios culturales constituían su identidad y su relación con el consumidor, y expresó: “Dada la enorme oferta cultural que existe, cada medio debe seleccionar lo que crea mas representativo para ellos y expresarlo”.
Las revistas definen a su modelo de lector. La periodista comentó que cierta vez, mientras estaba leyendo la revista corporativa de la discoteca Pacha, de Madrid, se iba dando cuenta de lo poco que conocía acerca de las personas y los acontecimientos que allí se describían, y como una vez que concluyó de leerla le quedó una “desagradable sensación de no estar al día”. En otra ocasión, en una conversación con un directivo de la revista Dinamo, este le contaba que su objetivo es hacer una revista de tendencia, que le de voz a quienes no la tengan, dejando completamente de lado la objetividad, ya que la idea de los que allí trabajaban era la de poder decir: “esto es lo que nos gusta y por eso te lo ofrecemos”.
¿Hobby o trabajo?
Desafortunadamente este perverso sistema capitalista nos hace pensar que aquellas actividades que nos resultan placenteras no pueden ser consideradas un trabajo. La eterna dicotomía de las artes, considerarlas un trabajo o un hobby, nos estaba envolviendo una vez más.
¿Cómo podían hacer las pequeñas propuestas de periodismo cultural, independientes de los grandes medios, para conseguir una rentabilidad adecuada al trabajo realizado? La idea de profesionalizar la cultura y poder hacerla un medio de vida, es el objetivo de la mayoría de las personas que comienzan a trabajar en ella. “El circuito habitual de los medios culturales, consiste en que en el momento en el que una nueva propuesta parece tener algún éxito, una empresa poderosa le ofrecerá hacerse cargo de ella”, comentó Mercedes, y agregó: “El problema en esa circunstancia es decidir que se va a hacer”.
¿Qué hacer? Mientras la pregunta me asediaba al salir a la luz, el fuego en el Este anunciaba que algo en mí había cambiado.
Algunos links:
http:/www.secc.es (Sociedad estatal de conmemoraciones culturales)
http://www.caminodelcid.org (Ruta turística del Cid Campeador)
http://www.turismocastillalamancha.com/informacion/ruta-cinematografica-almodovar/ (Ruta cinematográfica Almodóvar)
http://www.batallaebre.org/cast/espais.html (ruta para viajeros por los lugares donde transcurrió la Batalla del Ebro de la Guerra civil española).
www.lecool.com (Newsletter semanal de cultura y ocio en distintas ciudades. Es necesario registrarse, pero es gratuita)
http://www.ladinamo.org/
http://www.revistaquimera.com
http://www.celdatv.com/cgi-bin/zdoc30/portada.pl Celda TV, TV cultural por Internet
http://www.20minutos.es/calle20/ Calle 20 (revista gratuita de tendencias) Existe una versión en flash de las revistas.
http://www.zonadeobras.com (La versión web es “El obrero digital”)
http://www.duendemad.com/ Revista El Duende (ocio y cultura de Madrid)
http://blogs.ep3.es/ EP3, suplemento de tendencias o “joven” de El País
http://blogs.elpais.com/espoiler/ Blog de Hernán Casciari en El País
http://www.revistaparaleer.com/ (revista Eñe (España) dedicada al relato)
http://www.lafieraliteraria.com/ (crítica literaria corrosiva)
www.lafabrica.com (Editan varias revistas culturales)
http://muchachadanui.rtve.es/ (web de RTVE con videos del programa Muchachada Nui)
www.vicenteluismora.blogspot.com (Blog de Vicente Luis Mora con debate sobre arte y literatura)
Editado por Sebastián Bonifacino a las 08:22 PM | Palabras: [ 2405 ]
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