Fidelcomiso

Por Beatriz G. Suarez *
Fidel Castro vino y habló
Se subió al estrado de la facultad de derecho de la UBA y habló. Habló y habló como un Sócrates siglo XXI ante su plaza, como un sabio, como un viejo. Su barba móvil y sus labios elocuentes nos hicieron deleitar con sueños y transpiración durante casi tres horas de combate o diálogo, obligándonos por momentos a pensar en qué hicimos nosotros con la Argentina.
Se refirió a los imperios, a cómo decaen y no crecen a raíz de la barbarie, nos habló de pastillas para atajar el atónito flujo de los medios y mostró la paliza subyacente en muchísimas actitudes que a veces resultan avances pero que en sentido estricto son retrocesos feroces.
Fidel habló de lo que hizo o hicieron en Cuba, de cosas que aún están a punto campo en su país y quizás nos enseñó a leer algunos hechos sin los pilares a los que estamos acostumbrados de tanta cultura CNN.
No soy comunista ni simplista, hablo porque lo escuché, lo leí, leí sus frases, leí el pensamiento como una bruja puede, como una mujer, como una argentina absorbida por la exageración y la sorpresa de sus dones.
Algunos dicen "Fidel está viejo!, no sabe lo que dice, habla por una revolución que ya pasó, está desactualizado, es un hipócrita" y que se yo cuantas cosas mas. Los argentinos venimos de una dictadura que nos dejó finitos como un tallarín de tiempo, asesinados y desaparecidos; luego tuvimos diez años al Carlo que nos vendió hasta el alma, ¿qué podemos decir de un discurso que trae el orgullo de lo hecho, la pasión por un camino?.
Pacatos y rebeldes algunos envidian su locura, el juego de representaciones que pone en acto su oratoria cuando recuerda al Che como un amigo o cuando muestra la tasa de analfabetismo mas baja. Rechazan al autor par no darle vida a lo que dice pero Fidel tiene un mensaje que a Latinoamérica no lo hace temblar como el Bush del norte con sus armas o sus hamburguesas envenenadas de poder.
Mientras se lanzan estrategias para los palestinos Fidel nos lanzó su risa y su victoria en la casa de estudios mas alta y mas soberbia de Buenos Aires y por el viento de su escaso pelo supimos lo que es soñar de nuevo. ¿Porqué no reconocerlo, nosotros que a los sueños tuvimos que enterrarlos para que no nos los lleve la creciente del salado, por ejemplo? ¿porque no festejar que exista alguien que crea en algo o bien en un imperio elaborado a mano o establecido a fuerza de una artesanía política mil veces mejor que la que regaló el estado Argentino? ¿porqué fustigar? ¿porque no dejar que hable el habla de Fidel y con él progrese nuestro propio encanto?.
Oratoria a cucharadas, saber que desgraciadamente para tener mas universitarios que analfabetos hay que irse a vivir a una isla, luchar para que su circunstancia penetre en los oídos de algunos corruptos que se ríen.
Los equipos e instalaciones de la prensa lo mostraban tranquilo, como contando con su calma y un destino de héroe somnoliento con las cartas jugadas y la incómoda sensación de triunfo ante algunas caras asombradas. Se levantaban panfletos del PC en el fondo de cámara y se celebró la carcajada y el llanto con un particular ahínco. Nuestra desmantelada república escuchó los vaivenes del discurso y una gloria a trasmano echó a rodar por las escalinatas de abogacía con aires de joven y anciano precioso a la vez.
Fidel habló de su experiencia y a esta altura creo que ni siquiera comparó nada, mostró lo que en su tierra es importante y aunque se saben algunos excesos y problemas nadie pudo desconocer la magistratura cubana en algunos temas como salud y educación.
Lo miré por tres largas horas, gestaba primavera y esperanza, me persiguió su voz por varios días y extrañé escuchar creer de esa manera o volver a la rumia argentina donde todo sale mal.
Por suerte estuvo con nuestro presidente, el que se queda, y eso es bastante, me parece que aunque no aclamé a Kirchner lo tengo no obstante vigente en cada uno de los primeros pasos de este misterio que es gobernar la nación argentina.
Quizás Fidel forme con locura la mitología de nuestro tiempo y no por mítico deja algo de tener efectos.
Dice María Moliner que "fideicomiso" es la acción de dejar una herencia encomendada a alguien para que haga con ella lo que se le encarga. Tal vez debamos reconocer en el presidente cubano que nos habló de una herencia, algo que quizás haya logrado dejarnos en su discurso, para que lo tomemos y cuidemos o nos nutramos con una experiencia discutible si se quiere pero flor de experiencia al fin.
Dejarle a otro sus éxitos y sus demoliciones, encargarle que vea, aún desde lejos, que otra cosa es posible. Que un acto puede ser mayor que la reputación.
Fidel habló con pasta rebelde y su realidad le dio un golpe colosal a algunos adormecidos que a partir de entonces nos hemos puesto a creer como quien a tejer una república distinta.
* psicoanalista
Beagasua37@hotmail.com
Viernes 6 de junio de 2003
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Editado por María Elena Sánchez a las 11:32 AM | Palabras: [ 878 ]
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Enlace permanente | Comentarios (2)
Yo soy de la comison 13. me re gusto el discurso que brindo Fidel castro en la fac de derecho. Es el mejor presidente de America Latina.
Publicado por: Lisandro Junio 7, 2003 12:43 AMAGUANTE FIDEL, CARAJO!!!
Publicado por: mmmm Junio 18, 2003 11:23 PM



