PARA LA COMISIÓN "LOS COLGADOS"

Taller de Lectura
ACTIVIDAD Nº 2.
Chicos: Tenemos una nueva actividad para el Taller de Lectura. Sigan las instrucciones.
Alexis MILAN.
Foto Diario La Capital
Tema: “Los inundados”
1) De los diarios de los últimos días, lean noticias y/o notas sobre la inundación en Santa Fe.
2) De la información incorporada, recojan aquello que particularmente les haya producido mayor impacto a nivel personal.
3) Tomando como base ese punto redacten un texto de 25 líneas explayándose en el tema. Se puede inventar la historia, siempre partiendo de un dato real. El propósito es crear un escrito con el alma, que llegue al corazón del lector.
4) Al redactar, sigan los pasos aprendidos al estudiar el modelo de producción escrita.
5) Al final del trabajo coloquen los datos correspondientes a la noticia que leyeron y utilizaron como punto de partida: Título, Diario, Fecha de edición.
6) La entrega de este trabajo tendrá dos partes:
a) Envíen el trabajo adjunto al correo como lo hacen habitualmente.
b) Entren a la página de la cátedra. Peguen su trabajo en la parte de Comentario de este texto. No olviden colocar los datos del artículo considerado como punto de partida. La idea es que todos los trabajos puedan verse en este espacio de intercambio.
Aclaración: siempre al final de cada texto que aparece en la página encuentran este formulario de Comentario. Úsenlo y participen de la construcción de la página.
7) El 15 de mayo es el plazo máximo de entrega de esta actividad.
Editado por María Elena Sánchez a las 03:46 PM | Palabras: [ 248 ]
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Nombre: Mara Virginia Desmedt
Legajo: D-0797/8
Comisión: "Los Colgados"
Actividad: Taller de lectura n°2 - "Los inundados"
Diario: La Capital
Título: "El puerto local almacenará donaciones".
Fecha de edición: Domingo 4 de mayo de 2003.
A pesar de todas las desdichas que viene atravesando la ciudad de Santa Fe, se puede notar el grado de solidaridad que emerge de los demás ciudadanos del país. El Sies (Sistema Integrado de Emergencia Sanitaria) recibió el pasado sábado, 17 vagones enviados desde Buenos Aires, cargados con colchones, alimentos, cloro y frazadas. Éstos son elementos extremadamente necesarios para comenzar con la reconstrucción de la ciudad; por ejemplo, cuando baje el agua, pueden comenzar a surgir las enfermedades. La correntada atrae muchas infecciones y el cloro es esencial para limpiar la mugre acarreada. A parte del cloro se necesita colaboradores para ocuparse de la tarea.
También llegó desde Mendoza un camión cargado con comestibles. Esto demuestra el interés de la gente por ayudar a los demás, ya que no sólo envían cosas sobrantes en sus casas, sino que también ofrecen su ayuda profesional desde todo el país. Los vecinos también colaboran preparando ollas populares en las calles.
Aunque quedan 14 barrios inundados, la tarea se facilita con la solidaridad demostrada por la gente. El tema no se calla en ningún medio y todos se ven afectados. En la TV se ven casos desgarradores de personas que perdieron todo y eso le llega a todos.
La catástrofe de Santa Fe es algo que ha llegado a todo el país, desde los más ricos hasta los más pobres, desde los más chicos hasta los más grandes, sin importar clase social, raza o religión; la mayoría brinda hasta lo que no tiene, lo que le sobra y lo que no.
Hasta los artistas reaccionaron organizando espectáculos a beneficio; éste es el caso de Mercedes Sosa, León Gieco y Víctor Heredia que el domingo por la noche en el estadio de Newell´s Old Boys ofrecieron un recital para recaudar provisiones del público.
Es una lástima que recién esto haya hecho recapacitar a la gente pero de a poco vamos a empezar a abrir los ojos en otras cosas para poder así sacar a todo el país adelante. Mientras tanto lo que importa es que esté unido.
Nombre: Patetta, Lucía Soledad
Legajo: P-1135/5
Comisión: Los Colgados
Fecha: 09/05/2003
Actividad (taller de lectura): “Los inundados”
TEXTO.
Cae la noche en lo que fue la ciudad de Santa Fe, la imagen ahora es otra, no hay calles, no hay casas, no hay gente, solo agua.
Se escuchan gritos de rincones hondos, no se ve, no hay electricidad, por momentos los destellos de linternas, intentan dibujar alguna figura, son personas que están viviendo en los techos de sus casas; no tienen ropa, tampoco alimentos, lo han perdido todo. Entre esas pérdidas, se incluyen seres queridos que figuran en las listas de “desencontrados”, ya son mas de 1.500 y sus familiares deambulan sin esperanza.
La noche en la ciudad es sinónimo de peligro, muchos de los habitantes están armados, deben defenderse de los “piratas en canoas”, que parecen aprovechar esta tragedia para robar lo poco que dejo el agua. Pasan con televisores, equipos de audio, y los propietarios no dudan en disparar poseídos por el terror.
Salvo los pocos que se han quedado custodiando sus pertenencias, la población desapareció, está dividida en los 140 centros de evacuados en las afueras de la ciudad; sobreviven gracias a las donaciones que día a día, reciben de todo el país.
La realidad de los que han regresado a lo que solía ser su casa, es desesperante, encontrarse con muebles desechos, paredes que se caen a pedazos, recuerdos que se borran, el descubrir que la pesadilla no termina al bajar el agua.
El panorama es desolador, sentimientos de dolor, angustia e impotencia, son predominantes en la vida de estas personas, que deberán armarse de paciencia y fuerza para empezar otra vez.
Noticias de referencias (diario La Capital):
3 de mayo
“El agua empezó a bajar y algunos emprendieron el retorno a casa”
“Triste regreso a barrio Centenario”
“Horas de terror se viven en el complejo de torres de la Florida”
6 de mayo
“Santa Fe tiene enlutada el alma”
7 de mayo
“ Piden operativo especial para buscar a 1775 desaparecidos”
Escenografía: agua, oscuridad, pánico, hambre, muerte, pobreza, soledad.
Américo Tejedor tiene 44 años. Él y su familia fueron evacuados. Como tantas otras familias de Sta. Fe, lo perdió todo.
En 2 horas el agua subió a casi 4 metros. No dio tiempo a casi nada. Hubo gente que apenas pudo sacar a su familia, otros hace días que están en los techos de sus casas, tratando de defender el trabajo de años, e incluso de generaciones.
Como si la naturaleza no hubiese provocado demasiados desastres, hay gente que se aprovecha del asunto y ocupa casas que no les pertenecen. Los avivados, que llegan a las casas desocupadas con piraguas (ya que son más silenciosas) y tratan de llevarse heladeras, lavarropas, muebles, motos. Los inmobiliarios que se aprovechan de la desesperación de la gente para subir los alquileres y muchos descartan los alquileres temporarios de entre 3 y 6 meses sin indemnización. Hay quejas contra comerciantes que venden el kilo de pan o el litro de leche a $3, una bolsa de arena $10, una bolsa de cemento que antes costaba $15, ahora la venden a $40, entre otras cosas.
Si hay algo para rescatar es que en medio de tanta tristeza no todo es gris, a los Argentinos nos tildarán de muchas cosas, pero nadie puede negar la solidaridad de este pueblo. Ejemplo tales de esto, y sin irnos más lejos de nuestra provincia, son las 200 frazadas que donaron los jugadores de Rosario Central, o el recital que muchas bandas rosarinas hicieron el sábado 10 a beneficio en el Monumento a la Bandera, los 2.155 bultos que enviaron el club de Leones de Casilda, el consejo de Rosario destinará a $25.000 para comprar alimentos, los bomberos de Casilda ya fueron a Sta. Fe con lanchas y gomones para colaborar, y la ciudad mandó 5 camiones repletos de alimentos y frazadas. Claro que esto se suma a tantas otras colectas no solo de la provincia, sino del país. Un país castigado pero con el corazón latente.
Lamentablemente en este asunto es una de cal y una de arena; hay problemas en la distribución de dichos alimentos, ropas, colchones debido a la desorganización, asunto que desvaloriza el trabajo de tantos pueblos, tantas ciudades y provincias.
Hoy en día las sensaciones se confunden: por un lado la alegría de ver que por fin las aguas están bajando, y por el otro las innumerables perdidas y consecuencias que dejó la catástrofe: el agua que cada vez se pone más olorosa y pesada, y las enfermedades que esto traerá por consiguiente, el dolor que dejaron los 24 muertos, cifra que irá aumentando con el pasar el tiempo, o cuando se den las cifras oficiales. Gente sin techo, sin casa, gente que perdió todo, gente que ya no tiene nada.
No basta que las aguas hayan bajado, ahora viene lo peor, ahora hay que volver a empezar.
Nombre de la alumna: Ayelén Ferraro
Nº de legajo: F-0841/9-
Comisión: “Los Colgados”
Actividad: “Los inundados”
Titulo: “La mayoría de los evacuados vivirá en carpas”
Diario: Clarín
Fecha de edición: 12 de Mayo del 2003
Unas 1800 personas no podrán volver a sus casas cuando baje el agua. Entre ellas están las propietarias de 400 viviendas ya totalmente destruidas. Un ambiente de desolación colma las escuelas, hospitales y centros de evacuación en los cuales viven más de 50.000 evacuados. Mientras, que el gobierno de Santa Fe está intentando cumplir la difícil tarea de administrar correctamente el dinero destinado a los artículos más necesarios.
Es considerado inevitable desalojar a los evacuados que viven en 14 escuelas porque deben ser vaciadas para limpiarlas, desinfectarlas, pintarlas y arreglar todo lo que se haya roto para reiniciar el ciclo lectivo. Ellos serán reevacuados a un campo de deportes en el que se instalaron, debido a un proyecto gubernamental, 40 carpas, 8 baños químicos y un generador de energía eléctrica. Pero muchos no quieren aceptar ser desalojados por miedo a nuevos desencuentros y la perdida de un techo seguro.
La semana pasada eran 1700 los desencontrados. Hoy son 500 lo que aún no fueron localizados por quienes los buscan.
Hay gente viviendo en vagones con goteras y vidrios rotos. Necesitan urgentemente colchones, frazadas y abrigos para pasar el invierno allí.
Gracias a la solidaridad de los habitantes de todas las provincias y de países vecinos, siguen llegando camiones y aviones con objetos necesarios, alimentos no perecederos, medicamentos y profesionales dispuestos a brindar su trabajo gratuitamente. También es recibida ayuda de organizaciones por parte de empresas y músicos. Por ejemplo el domingo 11 de mayo los santafesinos Juan Carlos Baglieto, Fito Paez y León Gieco cantaron en un recital el cual solicitaba como entrada, un mínimo de 3 cartones de leche larga vida que serán destinados a los chicos enfermos de Santa Fe.
Apellido y nombre del alumno: Ruiz, Adriana Guadalupe.
Nº de Legajo: R. 1013/8
Comisión: 2
Fecha: 14 de mayo de 2003
Taller de Lectura ACTIVIDAD Nº 2. Tema: “Los inundados”
Consigna:
1) De los diarios de los últimos días, lean noticias y/o notas sobre la inundación en Santa Fe.
2) De la información incorporada, recojan aquello que particularmente les haya producido mayor impacto a nivel personal.
3) Tomando como base ese punto redacten un texto de 25 líneas explayándose en el tema. Se puede inventar la historia, siempre partiendo de un dato real. El propósito es crear un escrito con el alma, que llegue al corazón del lector.
4) Al redactar, sigan los pasos aprendidos al estudiar el modelo de producción escrita.
5) Al final del trabajo coloquen los datos correspondientes a la noticia que leyeron y utilizaron como punto de partida: Título, Diario, Fecha de edición.
6) La entrega de este trabajo tendrá dos partes:
a) Envíen el trabajo adjunto al correo como lo hacen habitualmente. Recuerden que mi correo es alexismilan2@hotmail.com.
b) Entren a la página de la cátedra.
Busquen esta Segunda Actividad del Taller de Lectura en la Página Principal.
Cliqueén en Seguir leyendo actividad y vean la actividad completa en la parte interna de la página.
Al finalizar las indicaciones para la actividad encontrarán un formulario de Comentario.
Peguen su trabajo en ese lugar. No olviden colocar los datos del artículo considerado como punto de partida. Nosotros nos encargaremos de crear un link para que se vea esa noticia desde el comentario de Uds.
La idea es que todos los trabajos puedan verse en este espacio de intercambio.
Aclaración: siempre al final de cada texto que aparece en la página encuentran este formulario de Comentario. Úsenlo y participen de la construcción de la página.
7) El 15 de mayo es el plazo máximo de entrega de esta actividad.
3)
Cuando la ayuda no llega
Un grupo de familias tuvo que comer los chanchos muertos que estaban en el fondo de las aguas, porque la ayuda que pidieron desesperadamente nunca llegó.
El escenario de una guerra, la mayoría de las personas que viven la catástrofe santafecina, concuerdan en esta descripción, y no es para menos: Las aguas que arrasan con lo que encuentran a su paso, dejando marcas no sólo en las infraestructuras, sino en los corazones de la desdichada gente que perdió todo. Helicópteros que sobrevuelan la zona del desastre, camiones militares que “navegan” por las calles. Pero lo peor, se presenta cuando aparece la noche, y Santa Fe se cubre con un manto de tan oscuro y tenebroso, que nos obliga a permanecer alerta. Porque es en esas horas, cuando los disparos de prevención se hacen oír, tan constante y claramente.
Es en este escenario tan espantoso, donde hay gente que lucha por sobrevivir. Por eso, no es extraño encontrar historias tan tristes y alarmantes como la de Pedro y su familia, y la de 39 familias más, que junto con él, se refugiaron en el único lugar que encontraron: el cementerio.
Al llegar allí, me doy cuenta que son personas que provienen de un barrio muy humilde, “Yo soy Pedro, mi familia y yo tuvimos que venir acá porque no nos quedaba otra. Somos del barrio de San Pantaleón, uno de los más pobres que hay, y nos vinimos pará porque si no nos llevaba la corriente”. La figura de Pedro, entre lápidas y tumbas, parece aún más desalentadora, habla y las lágrimas ruedan en su cara, desfigurada por el dolor.
“El otro día hicimos un piquete para ver si nos ayudaban, para que nos trajeran comida, pero no vino nadie. La única que nos quedó fue meternos en el agua, y buscar en el fondo los chanchos que se nos murieron. No nos quedaba otra, nuestros hijos se estaban muriendo de hambre”.
Muchas historias, como las de Pedro, ocurren cada día en esta ciudad devastada. Gente que se está muriendo porque la ayuda no llega, porque el Estado, como siempre, se ausenta¿Cómo haría usted para mirar a sus hijos a los ojos y decirles que la cena estaba en el fondo de las aguas, pudriéndose?
“Una capital que ya es un fantasma”- Página/12-Domingo 4 de mayo de 2003.
Apellido y nombre del alumno: Ruiz, Adriana Guadalupe.
Nº de Legajo: R. 1013/8
Comisión: 2
Fecha: 14 de mayo de 2003
Taller de Lectura ACTIVIDAD Nº 2. Tema: “Los inundados”
3)
Cuando la ayuda no llega
Un grupo de familias tuvo que comer los chanchos muertos que estaban en el fondo de las aguas, porque la ayuda que pidieron desesperadamente nunca llegó.
El escenario de una guerra, la mayoría de las personas que viven la catástrofe santafecina, concuerdan en esta descripción, y no es para menos: Las aguas que arrasan con lo que encuentran a su paso, dejando marcas no sólo en las infraestructuras, sino en los corazones de la desdichada gente que perdió todo. Helicópteros que sobrevuelan la zona del desastre, camiones militares que “navegan” por las calles. Pero lo peor, se presenta cuando aparece la noche, y Santa Fe se cubre con un manto de tan oscuro y tenebroso, que nos obliga a permanecer alerta. Porque es en esas horas, cuando los disparos de prevención se hacen oír, tan constante y claramente.
Es en este escenario tan espantoso, donde hay gente que lucha por sobrevivir. Por eso, no es extraño encontrar historias tan tristes y alarmantes como la de Pedro y su familia, y la de 39 familias más, que junto con él, se refugiaron en el único lugar que encontraron: el cementerio.
Al llegar allí, me doy cuenta que son personas que provienen de un barrio muy humilde, “Yo soy Pedro, mi familia y yo tuvimos que venir acá porque no nos quedaba otra. Somos del barrio de San Pantaleón, uno de los más pobres que hay, y nos vinimos pará porque si no nos llevaba la corriente”. La figura de Pedro, entre lápidas y tumbas, parece aún más desalentadora, habla y las lágrimas ruedan en su cara, desfigurada por el dolor.
“El otro día hicimos un piquete para ver si nos ayudaban, para que nos trajeran comida, pero no vino nadie. La única que nos quedó fue meternos en el agua, y buscar en el fondo los chanchos que se nos murieron. No nos quedaba otra, nuestros hijos se estaban muriendo de hambre”.
Muchas historias, como las de Pedro, ocurren cada día en esta ciudad devastada. Gente que se está muriendo porque la ayuda no llega, porque el Estado, como siempre, se ausenta¿Cómo haría usted para mirar a sus hijos a los ojos y decirles que la cena estaba en el fondo de las aguas, pudriéndose?
“Una capital que ya es un fantasma”- Página/12-Domingo 4 de mayo de 2003.
Apellido y nombre del alumno: Rodrigo Nicolás Berlochi
Nº de Legajo: . B-1391/9
Comisión:.los colgados
Fecha: 14/5/03
Trabajo Práctico o Actividad y Título del trabajo: inundados
Éramos pocos y parió la naturaleza
Fue un desastre a medida de los tiempos que corren. En pleno bullicio electoral, casi como una metáfora de la suerte argentina, Santa Fe pareció vivir un naufragio. “No, se inundó”. Insistimos: pareció un naufragio.
Ese domingo, el mismo en que se jugaba el destino de Argentina –si se hundía o seguía sobre las aguas-, la televisión susurró que era difícil ir a votar en las zonas inundadas. Nadie se imaginaba que dos días después la propia capital de la provincia iba a ver el río Salado avanzar sobre sus calles. Nadie. Parece que ni siquiera el gobernador Reutemann o los responsables de hidráulica. Tampoco hubo muchos que se dieran cuenta, en los últimos doce años, que la Argentina se hundía.
Ahora ya se sabe: 22 son los muertos, ¡120.000 los evacuados!, 8600 casas anegadas. Y el primer número amenaza con seguir creciendo. A uno lo que más le impresionó fueron los pantallazos. Primero las calles que podrían ser las de Rosario, o las de Venecia, pero que uno sabía que eran santafesinas y que un par de días antes habían sido recorridas por autos y peatones. Después los evacuados, los muertos, la gente sobre los techos que necesitaba matar a cualquiera que se le cruzara, y alguien que lo explicaba con una frase de Ortega y Gasset: “Los hombres son sus circunstancias”. Yo pensaba que también podía servir para los argentinos, los no inundados. En efecto, otro pantallazo mostró hombres de las pampas y de los Andes, de la Patagonia y de la mesopotamia. Y todos también eran sus circunstancias. Había cadenas humanas que podrían haber llevado de mano en mano las donaciones hasta Santa Fe.
Y por último, el pantallazo que se muestra ahora. El después. Donde hubo agua no quedan ni las cenizas. Los autos y las casas se pudren cansados del agua, los colores más felices se disuelven de las fotos, los negocios bajan sus persianas. Los hombres aborrecen las tierras llenas de barro. Y los otros, los que quedaron en la Santa Fe que no se inundó, miran secos por las ventanas y sin embargo saben que ya no hay ganas de hacer el día a día. Me decía un dentista: “¿Quién se va arreglar una muela si tiene la casa con dos metros de río?”. No sé por qué, pero a mí todo esto, me hace acordar a Argentina.
A dos semanas del desborde del Salado eran 120 mil los evacuados y 700 desaparecidos
11 de Mayo. Fuente: DyN
Son las 18:00 hs del día martes 28 de mayo. Como todos los días Julia Martinez vuelve a su casa luego del trabajo, come algo y enciende el televisor. De pronto, un sudor frío recorre su cuerpo, no puede comprender lo que está viendo: La ciudad de Santa Fe está tapada, sumergida debajo de 2 metros de agua. No, no es Venecia, no. Tampoco es una película de ciencia ficción lo que está viendo, es la cruda realidad. Personas desesperadas, tristes, invaden la pantalla, unas en botes, otras atrapadas en sus casas sin poder salir, o en los techos de sus viviendas junto a lo poco que pudieron rescatar. Gente llorando. Mamás que no saben dónde están sus hijos, jóvenes buscando a sus abuelos…la ciudad es un caos.
Ella mira y piensa. Piensa en cómo sería estar en ese lugar: que esa fuera sus casa, que fueran suyas las cosas que flotan en el agua, o ser ella y su flia., los que estuviesen atrapados sin poder salir y no las personas que aparecen en la televisión. Reflexiona y se siente angustiada, impotente, inútil, no los puede ayudar, no puede hacer nada, ellos están lejos.
Mientras tanto va cambiando de canal para ver si hay alguna nueva información. Pronto descubre la respuesta de gente solidaria como ella, que espontáneamente, está empezando a juntar lo que tiene para ayudar a los inundados. No piensa más, actúa, y rápidamente recoge algo de ropa y alimentos y los lleva a un centro de recolección.
Patricia es una de las miles de argentinos, que tras ver la tardía e ineficaz respuesta por parte del Estado, se pusieran en la piel de sus hermanos santafecinos y decidieron participar de las colectas que encararon entidades, organismos no gubernamentales, artistas y empresas.
En los últimos días hemos visto, a través de los canales de TV, como las ganas de ayudar y la generosidad de la gente pueden potenciarse si se trabaja en conjunto. Emocionante y realmente muy conmovedor es ver a gente humilde, dejar algo de lo poco que tiene para colaborar con los inundados. Esas actitudes hacen imposible de comprender la insensibilidad de otras personas que dicen llamarse humanos, que siguen viviendo como si nada hubiera sucedido. Tal es el caso, según contó indignado días atrás el periodista Reinaldo Sietecaseno en un programa de radio, de los habitantes de los barrios de Santa Fe que no fueron afectados por las aguas del río Salado, que mientras el desastre sucedía estaban hacían gimnasia, sin darse por enterados de lo que estaba sucediendo. Está imagen realmente sorprendente la vio al pasar por uno de los barrios donde vive la clase acomodada, mientras cubría la catástrofe.
Entonces me pregunto cómo ésto es posible. Cómo es posible que las personas más pobres sean las que más dan en relación a la gente que más dinero tiene. La respuesta es sencilla, ellos saben lo que es sufrir, ellos lo padecieron en carne propia.
Afortunadamente esos casos son los menos, y no logran opacar las rápidas cruzadas de respuesta a la crisis llevadas a cabo. Que se ocuparon tanto de la organización de colectas, como del reclutamiento de voluntarios y profesionales que gratuitamente ofrecieron su ayuda.
Espero que esta “inundación de amor y solidaridad” no sea solo pasajera, que no se escurra como el agua, sino que se instale para quedarse entre nosotros. Sobre todo en la difícil tarea de reconstrucción de la ciudad. Pero para eso hay algo que no debemos olvidarnos, y es que este proceso depende todos, de vos de mí. ¿Vamos a quedarnos sentados mientras otros hacen, o vamos a ponernos en los pies del otro, y vamos a aportar nuestro granito de arena?
LA CAPITAL, “Las provincias demuestran su solidaridad”, Rosario, viernes 02 de mayo de 2003
LA CAPITAL, “Se organizaron rápidas cruzadas de ayuda a lo largo de todo el país”, Rosario, viernes 02 de mayo de 2003
LA CAPITAL, “Catástrofe en Santa Fe: Volver con las manos vacías”, Rosario, domingo 11 de mayo de 2003
Dolor. Desesperación. Miedo. Son algunas de las cientos de palabras que se podrían usar para reflejar de alguna manera el sentir del pueblo santafesino.
Es que la catástrofe los agarró desprevenidos, en poco mas de dos horas el agua mostró su lado más cruel y arrasó con todo lo que había a su paso.
Resultado: una ciudad bajo el agua, 120.000 evacuados, alrededor de 500 desaparecidos, y una veintena de muertos, cuyo numero se teme que se incremente a medida que las aguas bajen.
Porque las aguas están bajando, pero este hecho lejos esta de ser un motivo de festejo. Porque esto no termina con el descenso de las aguas, como muchos creen, sino que esto recién comienza.
Porque a medida que bajan las aguas, también baja la solidaridad y el interés de los medios de comunicación, que luego de en muchos casos haber hecho demagogia barata, parecen haberse olvidado de Santa Fe y se ocupan de otras noticias sin importancia.
Por eso ahora mas que nunca hay que ser solidarios, con esa gente que al volver a sus casas (o lo que queda de ellas) no encuentra nada de lo que tenía, con esa gente que no entiende como el agua se llevo el trabajo de toda una vida.
Mientras el país delibera sobre si Menem se baja o no del ballotage, miles de santafecinos quieren volver a empezar y ser felices en un presente que se les presenta difícil, más aun cuando sus propios conciudadanos se abusan de la situación de desesperación de la gente y, por ejemplo, cobran cinco pesos un paquete de velas, cincuenta pesos la bolsa de cemento o tres pesos el litro de leche.
Es difícil. Muy difícil. Pero será cuestión de mirar al futuro con optimismo, y de ser solidarios los unos con los otros, para que entre las palabras que reflejen el sentimiento de los santafecinos, también estén esperanza, fe y felicidad.
NOTAS CONSULTADAS: DIARIO LA CAPITAL del 3 de mayo (pag. 3 a 10), 10 de mayo (pag. 3 a 7) y 11 de mayo (pag. 3 a 7)
Publicado por: Matias Ganna Mayo 15, 2003 7:10 PMSanta Fe, una ciudad destruida, a oscuras, sin energía, con mas 500 personas desaparecidas, personas que no se encuentran, robos, desastre, ciudad fantasmal, etc. Estas son las primeras cosas que vemos al leer diarios, encender el televisor, usar Internet... . Esa lista podría seguir, seguir y seguir. Pero por suerte tenemos otra lista, la lista que nosotros armamos, una lista que no tiene muchas palabras, es mas tiene una sola que es mas grande que un millón de palabras, solidaridad.
En un país destruido y desesperanzado como el nuestro, donde hay mucha gente que no come durante días, que se vea, que en todas las ciudades, todos los pueblos, haya gente que done cosas que capaz ni siquiera tienen. Que desde el mas popular organice un recital o salga en la televisión o radio diciendo donde poder ayudar, hasta el menos conocido, el pibe de barrio, que va a clasificar las donaciones o el estudiante que pasa salón por salón pidiendo ayuda.
Ya lo sabemos, es muy simple empezar de cero, y más cuando teníamos 10 y de golpe nada. Jubilados, familias, niños, miles de personas que perdieron todo. Con suerte, si la lluvia no lo arruinó y no fue robada por los que aprovechaban de la situación para hacer de las suyas, puedan rescatar algún colchón o quizás una heladera. Pero de que nos sirve una heladera vacía, que encima no tienen energía para funcionar, o un colchón cuando no podemos dormir tranquilos.
Tener que empezar de vuelta todo, que locura. Nadie se pregunta que va a hacer la abuela que gana 150 mensuales de jubilación y que no tiene ropas para soportar el intenso frío del invierno. Que va a ser de la infancia de ese niño que perdió todos sus juguetes y de la familia que perdió toda su historia retratada.
Por suerte entre todas las cosas que nos robaron, todas las cosas que fueron quitadas de nuestras vidas, quedo algo muy valioso, quedo la ayuda, la solidaridad.
Datos sacados de:
Clarín Domingo 11 de mayo. “Temor en Santa fe por el ... “
La capital Domingo 11 de mayo. “Volver con las manos vacías” “Festival de Rock por los inundados”
Pagina 12 Domingo 11 de mayo. “Estamos todos locos, nos estamos robando entre nosotros”, “Una capital que ya es un fantasmal”
Ana y Carmen eran amigas inseparables. Se habían conocido de chicas cuando los padres de Carmen decidieron mudarse a Sta.Fe por cuestiones laborales. Hija única del matrimonio, encontró en Ana, su vecina, una compañera de travesuras y una confidente de sus secretos. Ambas compartían todo, egresaron de la escuela juntas, se casaron el mismo año, fueron respectivas madrinas de sus hijos, no había momento que no compartieran y parecía que nunca nada las iba a separar.
Sin embargo, eso no fue así. Ante la incredulidad de ambas, esta amistad se vio interrumpida, pero no por propia voluntad sino por un agente externo a ellas, por algo imposible de controlar: el agua colmó la ciudad y dejó a su paso a dos personas separadas.
El agua llegó de repente y nadie pudo advertir a tiempo la magnitud de lo que sucedía. Todos lucharon por salvar sus vidas y algunos objetos de valor, pero aún así todo se perdió, incluso lo más importante, la esperanza de saber que esa persona tan querida está a salvo y sin peligro.
Y así, van pasando los días, van aumentando las cifras de personas ‘desencontradas’ y el hecho de que una de ellas sea justamente su gran amiga de la infancia inquieta a Carmen, quien no logra reponerse de esta tan terrible tragedia.
Ninguna de las dos tiene conocimiento del paradero de la otra, ninguna de las dos deja de pedir esperanzada encontrar a su amiga. Ambas resisten en una tensa espera y recuerdan aquellos gratos momentos en que jugaban juntas a orillas del río, sin poder creer que sea ese mismo río, aquel que las vio jugar, el que ahora las separa.
Estos son los datos de la noticia que utilicé como punto de partida:
Título: ‘Calculan que los ‘desencontrados’ por la inundación superan los 500’.
Diario: ‘La Capital’.
Fecha de edición: 14-05-03.
¿ ... ?
¿Y si de pronto me aplasta el techo? ¿qué hago? Me muero. ¿qué hace mi vieja, mi viejo? Me muero, fácil viene fácil se va. O si a vos te sucede que vas caminando por la calle y te choca un auto que pasaba, o te lleva la correntada de una inundación, ¡esa me gusta más! Haber, qué pasaría si una corriente de agua te separa de tus seres queridos, te lleva, te golpea y te ahoga. O peor aun: ¿qué pasaría si tu ciudad se inunda, y queriendo escaparle al agua se te escurre de entre las manos tu bebé, tu hijo de 21 días? Yo nunca pensé que una cosa así pueda llegar a ocurrirme , de hecho jamás me sucedió algo parecido. Pero estas cosas pasan, y pasan muy seguido. Y también suceden cosas muchos más drásticas y violentas, todos los días, al mismo tiempo. Y azarosamente me puede tocar a mí, a vos, a cualquiera. Quizás sea una manera muy trágica y fatal de ver la vida, pero es una realidad, es algo que sucede. Asimismo ¿es una realidad que yo hago desaparecer con cambiar de canal o dar vuelta la página del diario? “Si a mí no me pasó”, “si pobres hubo siempre”. ¿Nadie puede cambiar la Argentina, el mundo por donde me muevo?¿cuánto más va a durar la lucha por sobrevivir?¿Vivir así?¿ morir así? Sí, tengo el culo lleno de preguntas, pero más que eso tengo miedo, mucho miedo, porque no puedo aislarme y salvarme solo, dependo de mí, de vos y de muchos más. Hay cosas que se podrían haber evitado, una guerra se pudo haber evitado, el capitalismo salvaje se pudo haber evitado, la inundación de Santa Fe se pudo haber evitado.
El 29 de abril por la noche, Verónica Fernández de 23 años perdió a Uriel, su hijo de 21 días de vida tras el vuelque de la barca que los transportaba. Si quisiera ser amarillo podría afianzarme a este lamentable hecho y descarar contra un montón de cosas. Y sería solamente eso: un amarillista refugiándose en la desgracia ajena para hacer una nota. Y por supuesto que no quiero eso. Lo único que pretendo desde mi lugar de impotencia, indignación y miedo es que frenemos con esta historia de defraudación humana, y pensemos. Mirar alrededor nuestro y sentir más nuestro el alrededor.
Título: “Tal vez era mejor haberme muerto ahogada”
Diario: Página 12
Fecha de edición: 10 de mayo de 2003.
¡Alexis, Male! ¡Qué bueno está saliendo este trabajo. Es increíble la respuesta del grupo y lo buenas que están las notas. Algunas se destacan por aquello que leíamos de Tomás Eloy Martínez: el periodismo vuelve a contar historias. Pero parece que esas historias se encuentran cuando, como dice la propuesta de este trabajo, el autor se propone escribir desde el corazón. Un beso a todos. ANA
Publicado por: Ana María Margarit Mayo 22, 2003 8:09 PM



