“Los Jóvenes y la Música: una pequeña fábrica de sueños”.


TEMA:
“Los Jóvenes y la Música: una pequeña fábrica de sueños”. Macroestructuralmente hablando, el trabajo remite a la importante influencia en los adolescentes, llevando en la actualidad a la formación de innumerables bandas locales.

IDEA:
Además de dialogar con diferentes fuentes que nos suministraron una importante información; partimos de la entrevista a un joven de la ciudad de Villa Gobernador Gálvez, integrante de dos bandas musicales, que nos cuenta su experiencia con la música, y nos permite de esta manera adentrarnos en la temática elegida.
El eje de nuestra investigación apunta a interiorizarnos sobre esta particular conexión de los jóvenes y el mundo de la música, ya que independientemente de las variadas melodías, ritmos y mensajes que hallamos en las piezas musicales, cada uno establece diferentes puentes de contacto, de relación con lo que escucha y en muchos de los casos con lo que crea, de acuerdo a sus propios puntos de partida y condicionantes sociales, económicos y culturales.
A través de la entrevista reconocemos distinciones sobre la que nos proponemos investigar y más precisamente en relación a la fuente a la que acudimos para tal fín.

SUPEROBJETIVO:
Dar a conocer la conexión de los jóvenes con la música, el hecho de cómo influye en sus costumbres y emociones.
De aquí derivan algunos sub-objetivos que ayudan a dar forma a la temática central:
 Nivel de cultura musical de los jóvenes en la actualidad, y sus condicionantes.
 Constitución de Bandas Locales, como influyen el dinero y el marketing en ello.


“LOS JÓVENES Y LA MÚSICA: UNA PEQUEÑA FÁBRICA DE SUEÑOS”.

En la actualidad mucho más que en otras épocas, pueden notarse el surgimiento de innumerables bandas musicales de la mano de jóvenes que se incursionan en el mundo de los sonidos, el pentagrama, las composiciones, las luces y escenarios.
La música es “consustancial al ser humano”, todo gira entorno a los hábitos musicales de cada uno, expectativas que despierta, el contexto en el que se desarrolla (hábitos y actitudes), la importancia subjetiva que se le da, lazos de identidad que se establecen a través de algunos géneros musicales...
Por lo que el campo inigualable de la música constituye un papel más que importante en el aprendizaje y la cultura de los jóvenes, independientemente del tipo y la manera de recepción que se tenga de ella, porque a todo el mundo le gusta, nos acompaña desde que nacemos.
La Argentina tiene un nivel de cultura musical muy alto, pero no valorado (en general). Cuenta con músicas de muy alto nivel tanto populares como clásicas, por lo que obviamente existen grandes composiciones. Pero la juventud responde (mayormente) a la música popular y dentro de eso, el pop, el rock y la cumbia son los géneros más convocados.
Hay cierta música que se hace de forma seria y con una motivación artística profunda. Entre las destacadas influencias de Rock argentino podemos nombrar Charly García, Luis Spinetta, entre otros. Pero hay mucha más cultura musical, no solo el Rock, tenemos un Folklore increíble, como el de Atahualpa Yupanqui, Gustavo Leguizamon y Mercedes Sosa; además de que nuestra música representativa es el Tango, entre muchos: Osvaldo Pugliese, Anibal Troilo, Horacio Salgan y Astor Piazzola. Todo dentro de la música popular, pero también contamos con grandes compositores clásicos como Ginastera, Guastavino, Castro, etc...
La formación de músicos tiene varias vertientes, algunos reciben influencia de sus padres o familiares, por lo que desde pequeños tejen redes en torno al mundo de la música; en otras ocasiones, los colegios son importantes canteras de formación; o también cuenta la influencia de los amigos a la hora de guiarse por el laberinto del universo artístico.
Como todas las artes, tendría que llegar a todos (niños, adolescentes y adultos) desde el momento que nacemos, y no solo en la escuela, que es donde hoy en día tiene mayor importancia, pero además tendría que estar más “metida” en la sociedad, aunque los problemas económicos que nos tocan vivir hace que la cultura pase a un segundo plano.
Nuestra ciudad y al rededores es una pequeña fábrica de sueños, desde hace un tiempo a esta parte, poseemos una importante cosecha de artistas, bandas que se crean tan solo en un par de semanas siguiendo ciertas tendencias que impone la industria de la música, respondiendo a un espectro amplio de influencias; y aún se engrosará la lista.
El apego de los adolescentes al ámbito de la música de seguro tiene diversas razones, es muy difícil no encontrar en una ronda de amigos, alguno que no sea parte de una grupo o que al menos no toque algún instrumento por puro hobby. Su mercado es amplio e impone estilos, formas adaptadas a los intereses y necesidades de las personas.
Es complejo para las pequeñas bandas locales que están saliendo a la luz, el hecho de enfrentarse a un mundo en el que la palabra mágica que abre toda puerta es “dinero”. No pertenecer a una ciudad núcleo, como puede ser por ejemplo Buenos Aires en nuestro país, hace que el sacrificio, el esfuerzo para lograr los objetivos sea mayor que el requerido en otros lugares.
Rosario, es una ciudad con un riquísimo patrimonio a nivel de la cultura musical, es cuna de destacados artistas, reconocidos incluso en distintas partes del planeta. Pero eso no nos abre ninguna esperanza. Los jóvenes forman bandas con sus amigos y / o conocidos, algunos buscan instruirse, ensayan con el afán de perseverar, construyen su identidad, y la música está ahí para definirla; puede cumplir un destacado papel a la hora de analizar muy diversas dinámicas sociales y grupales.
Esta es a la vez, un estilo de vida, un vínculo social y una clara fuerza espiritual. Orienta a los jóvenes en su búsqueda de autonomía, les brinda un medio de expresión y facilita el encuentro con personas, convirtiéndose en un vehículo indispensable para la diversión, nexo de unión, evocación de sensaciones.
Es también resultado del deseo de ser independiente de la familia supliéndolo con la dependencia de un grupo, ya que el consumo cultural los identifica y los cohesiona, dicta patrones de conducta, códigos, influye en sus vidas como instrumento de manipulación. Las creencias se generan a partir de ella, estableciendo un grupo de pertenencia; esta determina la forma de vestirse, peinarse, hablar, moverse, interrelacionarse.
Es parte de la superestructura cultural, producto de las clases sociales, pero también de los medios de producción. La sociedad genera la música como su producto cultural. A su vez, ese producto modifica a la sociedad, implanta valores, los difunde, genera ídolos, inserta nuevos actores sociales, resignifica la música.
En la sociedad, se han modificado muchos valores, primando el éxito, la competencia, la eficacia, el poder del dinero, el ocio, el estatus social y la belleza. Por eso, para establecer una discusión sobre ello es indispensable ubicar el contexto histórico y socio – político a partir del cual se ha producido la condición juvenil.
“Esto no es ignorado por las compañías discográficas, que tienen bien en claro su mercado, orientado a buscar, mantener y ampliar un mercado de consumidores. En este proceso, conocer y a su vez moldear, pero también amoldarse a las preferencias musicales de los jóvenes, tiene un papel imprescindible en las estrategias de las empresas”.
Temas que antes no se trataban, como la delincuencia, las drogas, el alcoholismo, el sexo precoz, se suman a la lista que sí estaban presentes en las letras de las canciones, como el satanismo o la violencia. Entra en juego la fase psicológica de la música. Pero no solo la estructura social es la que manipula la música. Los medios de producción también lo hacen, y no solo con la música, sino que la sociedad es moldeada para que consuma ciertos productos, a otros los considere de baja calidad. La industria discográfica es parte de los medios de producción.
La construcción mental, a menudo impuesta, es dirigida por el marketing. La cumbia villera cae simpática de entrada, tiene una respuesta social muy fuerte, así nacieron muchas músicas populares, como el Blues, por ejemplo. Pero la gente que se dedica a ese tipo de música, no posee el suficiente nivel cultural, ni la suficiente autenticidad como para hacer de eso un fenómeno interesante, no resulta ser sino más que una música comercial más, entre tantas.
Pero al margen de la caja registradora, aún existen en las pequeñas ciudades del interior e incluso en los grandes polos urbanos, jóvenes con ansias de cumplir sus ilusiones, con fuertes anhelos, que por todos sus medios tratan de ir abriéndose terreno, luchando contra los prejuicios, los preconceptos. Hay bandas ponen plata y no tienen suerte de entrar en el mercado...invierten y hay varios factores que te detienen.
Iván Tinivella, una de nuestras fuentes comentó que un amigo suyo le dijo una vez que una persona se sube al escenario y no siente nervios, se tiene que bajar, porque ya no siente la música. Siempre esta esa adrenalina por dentro...Vivir de la música es difícil, estamos en un país, incluso en un mundo en el que sirve todo lo que genere dinero, si no hay bienes económicos, las cosas no valen.
Le preguntaron una vez a un hombre: ¿Qué es el arte?. Y El respondió: Morirse de frío en una plaza.

Nuestra investigación se basa en material biográfico referido al tema, libros y revistas sobre música suministrados por las mismas fuentes a las que acudimos. Si bien hay un superobjetivo que contiene una serie de puntos destacados al principio del informe; para las entrevistas, nos planteamos además otra suerte de ejes, que surgieron de dudas que nos planteamos al ir adentrándonos al tema.
¿Existe cierta variedad de composiciones musicales con “estilo”?
¿A qué tipo de música responde más la juventud actualmente, y si hay cierto nivel cultural?
¿Qué opinión merece cierta música popular que está haciendo eco hoy en día: la cumbia?.
¿Como se trabaja a nivel grupo y personal, el hecho de que el movimiento continuo y el ansia de mayores logros no tomen por asalto a sus personalidades, relacionado esto con el mercado de la música?
Lo complejo de emprender el camino de la música, para los jóvenes. ¿Gozan de un espacio lo suficientemente sólido y amplio para ello, más en una ciudad del interior?.
En nuestra ciudad – Rosario- es difícil llegar a tener difusión nacional, gran convocatoria en todo el país, sin haber pasado por grandes ciudades como Buenos Aires. ¿Cómo se trata de superar eso, que expectativas tienen?.

FUENTES a tener EN CUENTA:

1) Javier G. Díaz (trompeta) – ex – integrante de SUDACA
2) Damián Furbatti (batería) – Selenio y Kimsa.
3) Gabriel Botta (compositor, guitarrista) – solista en España.
4) Julián Pierandrei (Bajo) – Carbono 14.
5) Pedro Vandale (Guitarra) – Carolina Rock.

NOTA: en el transcurso de nuestra investigación cambiamos el entrevistado, por lo tanto su perfil estará disponible en los próximos días. La fuente es Javier Díaz, trompetista y ex integrante de S.U.D.A.C.A, una banda de la ciudad de Villa Gdor. Gálvez de los años 90’. Ya llevamos a cabo la entrevista, la cual también será publicada junto con el perfil.

Rosario, Pcia. de Santa Fe, Argentina, 13 de Noviembre de 2004
Editado por Lacrimosa a las 01:45 PM | Palabras: [ 1838 ]
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