Estrategias de construcción hipertextual. La pirámide invertida... - Ramón Salaverría*
*Salaverría, Ramón. 2006, Redacción periodística en Internet, Eunsa, Navarra. Págs.108-113.
Texto Fuente - Módulo 2
Uno de los problemas de incorporar la hipertextualidad a la clásica redacción periodística es que obliga a pensar. Los periodistas, acostumbrados durante décadas a sencillas rutinas redaccionales y automatismos estilísticos, no terminan de ver con buenos ojos eso de tener que hacer un esfuerzo de creatividad siempre que se escribe una noticia (107).
Idear una arquitectura hipertextual ad hoc cada vez que se ha de redactar un texto de 60 líneas parece demasiado, ciertamente. Sobre todo, en una profesión sometida de continuo a la presión del tiempo, algo que hace imprescindible contar con técnicas que permitan resolver la papeleta rápido y con eficacia (107).
Ahora bien, no todos los textos periodísticos son breves noticias de 60 líneas. Con relativa frecuencia, los periódicos publican igualmente artículos y reportajes muy extensos, con un alarde de despieces y recuadros, gráficos, tablas y fotografías (107).
Una buena técnica es tratar de identificar las características narrativas o expositivas de la información que se va a transmitir y pensar si, a la luz de esa reflexión, el contenido encaja mejor en una estructura axial (lineal) o reticular (no lineal) o en una combinación de ambas (108).
La ductilidad de los cibermedios permite organizar las informaciones conforme a múltiples estructuras hipertextuales. De hecho, cada información, según sus peculiaridades y los elementos multimedia disponibles, reclama su propia estructura (108).
Nos detendremos a examinar las fortalezas y debilidades hipertextuales del formato textual hegemónico en la redacción informativa: la pirámide invertida. Veamos cuáles son los argumentos a favor y en contra del uso de la pirámide invertida en los cibermedios (108).
La pirámide invertida…
La pirámide invertida es un formato discursivo preferentemente utilizado en el género de la noticia, que organiza el contenido en un orden de interés decreciente. Desde el inicio, responde a las preguntas básicas de la información: quién, qué, dónde, cómo, cuándo y por qué. A partir de ahí añade detalles y datos secundarios hasta que el espacio asignado para el texto o la documentación disponible se agotan. De ahí su representación gráfica como una pirámide que reposa sobre su vértice (108).
Durante más de un siglo este formato ha pervivido en los medios y en los manuales de periodismo (…) Sin embargo, según evidencian testimonios (…) ya desde las primera décadas del siglo XX hubo autores que, aun reconociendo las virtudes de la pirámide invertida, pusieron de manifiesto asimismo sus problemas (109).
Esta técnica es conveniente para el maquetador, pero el propósito principal de la noticia no es ahorrar trabajo al departamento de maquetación sino interesar al lector. Si la historia se va apagando a medida que avanza, el interés del lector se irá apagando junto con ella. Además del climax mayor del lead, la noticia debe poseer un climax menor hacia el final y no dar la impresión de que el reportero simplemente paró de escribir porque se le había terminado el material. La mejor noticia es aquella escrita de tal forma que nada pueda ser cortado sin que en ello se pierda algo vital para el desarrollo de la historia (Mavity, 1930: 152).
Durante la segunda mitad del siglo XX, a medida que el número de lectores de diarios comenzaba a decrecer, arreciaron las críticas a la pirámide invertida (Salaverría, 1998: 343-360). Se le reprochaba que si bien es un formato que perite transmitir información con rapidez, resulta poco atractivo para los lectores (110).
Si lo más interesante de la información se ha dilapidado por completo en el primer párrafo y el periodista no se ve obligado a mantener el interés del lector a lo largo de todo el texto, ¿cómo vamos a conseguir que ese lector siga leyendo? (110).
Con la irrupción de los cibermedios durante los años de 1990, la polémica sobre la vigencia de la pirámide invertida ha vuelto a la escena. Los cibermedios reclaman una prosa sintética, con gran densidad informativa. Las noticias que se publican en estos medios son, en buena medida, informaciones de última hora que el periodista escribe con urgencia y el lector consume con no menos rapidez. Esto ha llevado a que algunos recuperen los antiguos argumentos a favor de la pirámide invertida como el formato textual que permite escribir más cosas en menos espacio y menos tiempo (110).
Lo que parecen olvidar es que los cibermedios no se componen solo de noticias de última hora. (…) No pocas (de las noticias) que publican hoy los cibermedios incluyen importantes desarrollos documentales, generados mediante enlaces, que tampoco pueden ser resueltos mediante una simple aplicación de la pirámide invertida (111).
Ante esta evidencia, autores como el francés Charles de Laubier han sugerido que el clásico modelos periodístico de la pirámide invertida bien puede reemplazarse en Internet por la imagen del iceberg invertido (iceber renversé) (Laubier, 2005: 56). Conforme con esta metáfora visual, la cúspide del iceberg que asoma sobre la superficie coincide con el nodo inicial de la información, en tanto que el mayor volumen informativo queda inicialmente oculto, a la espera de que el lector decida sumergirse y halle en sus profundidades cantidades ingentes de información (111).
Nadie afirma que la pirámide invertida no sirva para nada; si acaso, la discrepancia puede estar en que algunos sostenemos que no sirve para todo (112).
Hay informaciones periodísticas que se prestan a un tratamiento redaccional más rico que su simple exposición en orden de interés decreciente. Y, gracias al hipertexto, podemos construir discursos con especial riqueza estructural (…) Esto no impide que subrayemos la utilidad y pertinencia de incluir en el nodo inicial de esos hipertextos un resumen informativo, a modo de entrada de sumario, que permita al lector hacerse una idea general del conjunto. Es obvio: el lector solo se aventurará a navegar en un hipertexto periodístico si antes le suministran unos datos básicos que estimulen su apetito de saber más (112).
Pero la noticia no acaba en el titular y en los dos o tres párrafos iniciales. Entonces, ¿cómo debe resolver el periodista la estructuración del resto del hipertexto?
En los últimos años ha habido aportaciones muy valiosas que nos proponen interesantes alternativas (113).
Editado por Marcela Rosales a las 04:38 PM | Palabras: [ 1016 ]
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